Dardos procaces isotrópicos (autor anónimo) II

26 julio 2010

Noche

Filed under: Uncategorized — chispa87 @ 21:03
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Fue una historia feliz o puede que no. Él y yo juntos. Todo este tiempo, todos estos años pasados en soledad entre las heladas paredes y la oscuridad apenas iluminada por tristes esperanzas. Las velas estuvieron a punto de apagarse dobladas por el terrible soplo de la suerte, el golpe del destino. Y   él volvió a mi lado. Sonrió y me cogió de la mano, sentí su calor que se unió al mío, se convirtió en una explosión dentro de mi corazón. Saboreé sus labios, puse mi cabeza en su pecho. Ese calor que ahora no puedo sentir.

Aquella noche nos quedamos en la playa hasta el alba, hasta que el sol nos acariciaba, nos decía todo lo que había pasado, nos contamos mil cosas, las lágrimas derramadas en el silencio de la noche cuando confiaba a la luna llena mis deseos dejándome ir por el desaliento. Estábamos muy lejos.

Me desperté en la arena de la playa oyendo las olas del mar, la luna brillaba y el cielo estaba estrellado, el viento frío me acariciaba el pelo ¿Era un sueño? Mire alrededor, confundida, asustada, temblaba de frío y me quede inmóvil esperando algo. Después lo vi en la distancia.

Una sonrisa se pinto  en su cara, vino hacia mí. Pero algo, algo…algo  impidió seguir el cruce de caminos entre él y yo, un obstáculo, un muro de cristal invisible nos separaba.

Asombrada mire al otro lado, me vino el desaliento y empecé a golpear la barrera. Golpear, golpear, golpear otra vez. Y lloré. Grité con todas mis fuerzas. No podía oír nada. Mire, y no veía. No lo oía. No me veía, no me oía. Cuando me quedé sin fuerzas  me hundí en el suelo con las uñas rascando el rumor etéreo, obstáculo sin sonido ¡No! me di vuelta y me fui.

Continuará

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1 julio 2010

Eres un monstruo

Filed under: Uncategorized — chispa87 @ 21:03
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Estaba leyendo, sumergida como cada noche en historias ajenas cuando de repente he oído un ruido y se oscureció todo, me quedé en penumbra y encendí el móvil para ver que había pasado, entonces me di cuenta que la lámpara de mi mesilla se había caído al suelo, no sé cómo. Alumbré la alfombra, la bombilla se había roto  y había esparcido sus cristales por todos los sitios. Salté de la cama y puse un pie en el suelo, sentí como se me clavaba un afilado cristal en el pie, busqué a tientas mis zapatillas con la mano y me las puse. Oí otro ruido, pero esta vez no era en mi cuarto y encendí la luz del techo. Volví a oír otro ruido, no sabía de donde provenían.  Y pensé que aquello era extraño, estaba sola en casa, la lámpara se había caído sola y la bombilla había explotado.

Encendí la luz del pasillo y seguía oyendo ruidos raros. “Quizás algún pájaro se ha colado en el salón” pensé “Ella siempre se deja las puertas abiertas” y en ese momento volví a oír un ruido fuerte y seco y luego voces y un resplandor. Era la tele que se había encendido sola o eso creía porque estaba segura que la había dejado apagada. La apagué y me di la vuelta empezando a caminar el pasillo que lleva a mi cuarto cuando otra vez volví a oír  otro ruido seco y fuerte,  voces. Otra vez la tele se había encendido  “¡Qué extraño! Parece cosa de duendes” pensé, deseando llegar a mi cuarto y reanudar la lectura del libro que tanto me estaba gustando y volví a apagar la tele. Me quedé un rato mirándola  y las imágenes me parecían raras, como en 3D, pero la tele es muy antigua y me quede allí con la vista fija en ella “Esta bien” pensé “Déjame ver que pasa” le dije como si le hablase a alguien “Me estas poniendo nerviosa” Y en ese momento me di cuenta de que no tenía ni idea que era lo que hacía yo allí. Algunas cosas no eran para mi. Apagué otra vez la tele y cuando di dos pasos volví a oír los mismos ruidos. Irritada le di un golpe fuerte al interruptor . Me volví a mi cuarto y esta vez no paso nada. Caí otra vez en la lectura que se prolongo no sé cuanto tiempo antes de sentir que los párpados se me caían y entrar en mis sueños. Momentos o una hora, no sé cuanto tiempo después me desperté con frío oyendo a lo lejos truenos. Me levante para coger otra manta del armario  y entonces oí unas voces con sonido metálico que venían del salón. Me volví a levantar y sin darme cuenta me clave otro cristal en el pie, me di cuenta que había manchado todo de sangre, pero no importaba, me preocupaban más las voces que oía en el salón. Camine asustada y lentamente por el pasillo, no eran voces humanas, en ellas había algo raro. Al llegar allí y encender la luz me quede perpleja por lo que estaba viendo.

En el centro del salón había tres criaturas extrañas, estaban dibujando unos círculos en el suelo con algo parecido a una pintura fluorescente y dentro de ellos estaban encendidas unas velas que un día habíamos tomado prestadas de un garito. Y cantaban, cantaban algo extraño que no entendía mientras hacían algo parecido a un baile o  una mala coreografía.

El aspecto del salón de repente me pareció que había cambiado por completo, ya no era ese sitio acogedor y caliente que conocía, parecía que  un hechizo que le había dado un envoltura infernal. Traté de aferrarme a la poca lucidez que me quedaba para encontrar el modo de huir de allí. Pensaba y, al mismo tiempo, observaba a aquellas horribles criaturas, sus cabezas con unos pelos verdes en cresta, sus ojos fríos y sin vida como los de una serpiente, su piel escamosa sus caras blancas y su sonrisa trazada como con una hoja de cuchillo.   Autómatas  presos de un tipo de delirio colectivo repetían continuamente una especie de fórmula dando gritos dentro del círculo. Los seres continuaron bailando y recitando cada vez con más intensidad y velocidad las palabras del hechizo .

Seguí observando la escena sin entender nada “¿Me estoy volviendo loca?” pensaba. “Tal vez estoy soñando ¡Despierta! ¡Despierta!” me decía mientas me pellizcaba una mano con la otra y lágrimas  caían por mis mejillas. Eran tan densas las lágrimas, tenía la sensación de que los globos oculares se habían fundido en sus cuencas. Las sequé  con los dedos y los sentí pegajosos, me seguí pasando la mano por la cara y note como una herida, un corte se había abierto en  mi frente. Era algo raro, como si tuviese un borde grueso por abajo y otro más fino por arriba. Me dolía mucho y no sabía como me lo podía haber hecho. Parecía una boca abierta con mil dientes afilados y pequeños que querían atrapar algo. La puerta estaba abierta. Un borboteo desentonado y afónico  salía de ella “Ya estoy aquí. La transmigración ha ocurrido”  Las tres criaturas se postraron delante de mi. Sentí como una mano se movía deleitosamente, perezosamente por la superficie sedosa de mi pijama. Abrí los ojos y me levante del suelo donde había ido a caer sin saber cómo “¡Qué raro! ciertamente era raro el sueño que tenía esa noche” Recapitulando. Esas criaturas eran raras, se les fundían los ojos y en la frente tenían una boca abierta con dientes afilados como los de un tiburón. Quizás he leído mucho últimamente, pero que yo recuerde nada de ciencia ficción, ni de seres extraños, todo lo que leo cuenta vivencias de gente normal. Será que veo demasiadas películas y mi mente construye estas ridículas historias “¡Una boca en la frente!” A quien se le ocurre semejante majadería, como mucho podría soñar que pasaba como en la serie Héroes, personas que vuelan o tienen poderes como la telequinesia o la telepatía. Pero ese sueño, aún flotaba en mi subconsciente.

Decidí acercarme otra vez al salón para ver la luz del día y calmarme. Me levanté de la cama y me volví a clavar otro cristal en el pie pero mis pasos veloces se hicieron eco por toda a casa produciendo una repetición de sonidos rápidos. Estoy segura que sólo es un sueño tonto, murmuré para mi misma. Entré en el salón e inmediatamente vi un espectáculo inmundo, asqueroso, me vino una arcada que apenas pude reprimir. Un escenario macabro.

Las criaturas seguían allí,  dispuestas en circulo dándose las manos unas a otras, tocándose con los pies y con las manos como si intentasen dar forma de estrella. Su tórax estaba abierto y enseñaban las costillas y las entrañas.

Con el horror clavado en los ojos los cerré y me quede casi sin respiración, tratando de desechar de mi mente las imágenes que había visto y lo mas incomprensible era que los bichos esos sonreían, me miraron cuando aparecí allí y se rieron mostrando los dientes como si fueran victimas de un sacrificio voluntario y consciente. Abrí otra vez los ojos para comprobar que no tenía alucinaciones. Todo estaba manchado con una sangre espesa y pegajosa. Me dieron nuevas arcadas y tuve que salir corriendo al baño sabiendo que apenas podría controlar la siguiente. Metí la cabeza debajo de la ducha intentado con ello borrar la horrible realidad  que había visto en el salón.

“Joder ¿Qué pasa?” me preguntaba una y otra vez sin entender nada “Debo estar loca”

Y mirándome en el espejo vi esa herida que tenía en la frente y no sabía como me la había hecho, me pasé nerviosamente la mano por ella para comprobar que no tenía dientes. Me puse a llorar otra vez y de repente me di cuenta que las criaturas habían desaparecido y una duda se apoderó de  mi mente. Antes había algo aquí ¿Por qué había visto todo eso? Esas criaturas eran reales, no era un sueño.

” No, nunca he sido valiente! ” Y el espejo del salón en ese momento llamo mi atención y lo que veía allí reflejado no era mi reflejo, si no algo raro. O más bien alguien atrapado en su cuerpo siguiendo  a tientas su camino para intimidar. ¿pero a quién? Por qué? Mientras dos imágenes se superponían una encima de la otra

El extraño ser que se movía en ella era monstruoso, un sólo ojo apareció triunfante y vigilante en el centro de la frente, mientras su boca se parecía más a un oscuro abismo profundo y eterno.

12 junio 2010

Quiero que juguemos con los dedos cruzados

Desastre evitado. ¿Es la primavera?  Yo tenía la impresión de que era primavera ahora.

El sol está detrás de un muro gris de nubes grandes. Tengo que despertar. Escalofrío y medio dormida no es una buena mirada y yo no quiero asustar  otra vez.

Cuando me voy, de donde vengo ¿Por qué están mojados? Vamos, no es difícil de entender. Lloviendo. La lluvia es la lluvia. Entro allí  ¿Y después?  Luego, nada más. Sigo un camino. ¿Por qué chapoteo en el lodo? Por que me gusta. Me gustaría que hubiese calefacción,  estoy temblando. Tengo mucho frío. Y la lluvia, la lluvia me hace reír. Me río de todo, todo. Si tengo lágrimas en el bolsillo las tiro por una alcantarilla y me voy  a casa, será mejor que llorar, contigo me río. Pero déjame, déjame, déjame estar a tu lado. No quiero oír nada, sólo el golpe de la gota de agua al caer y no el flujo de sangre, la sangre en las venas. Sigo mi camino. Es una locura.  Pero prefiero ver el color del baile del agua de lluvia ¿Quién dijo que los colores se desvanecen cuando llueve? Amarillo y verde, azul, rojo y morado, negro se reúnen  con sus pequeñas destrezas y llenan el mundo de  felicidad y  belleza.  lo  exponen  como nunca lo hubieran hecho, y en algún lugar, detrás de las nubes, el sol . Pensé que la primavera era el antes del verano. Debo estar equivocada.

Los colores están en todas partes ahora,  llamando en   las ventanas. En el parque donde nos abrazamos y nos besamos. Es la razón del hundimiento del toldo o  una sombrilla. En casa, ellos son los que me escuchan, los colores atrevidos. El color del mundo. Tu color, mi color. Gracias  a la lluvia, que cuando toca mi cuerpo  siento  frío pero veo que pueden llegar al corazón.

Abre tus ojos y mira. Abre tu corazón y escúchame. Huele. Vívelo. Recuerda. Es un bonito día de lluvia. Al igual que una canción de piano, se podía escuchar todo el día el sonido de las gotas chocar contra el cristal, contra el suelo, en mi piel o en la tuya desnudos en la cama y abrazados. Y ¿por qué no hacerlo?  Me pongo mi impermeable  azul, zapatos, no me hace falta el paraguas. No, no ahora. Bailar bajo la lluvia . Siente mil  gotas de lluvia sobre mi cuerpo.  Encontrándote a mi lado y bailando conmigo. Sonreiré, seré la persona más feliz en la tierra. Danza. Tener ahora la alegría de las gotas de lluvia y desprendiendo pensamientos en mi mente y llenando de  sentimientos mi  corazón.

Y cuando la noche llega,  las estrellas diminutas comparten su brillo, dejándole bajó sobre un rayo de nueva luna y color la lluvia. Y luego la mañana viene.

Cualquiera que diga el sol trae la felicidad nunca ha bailado bajo la lluvia.

16 mayo 2010

Es un farsante

Filed under: Uncategorized — chispa87 @ 21:03
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Habíamos terminado el ritual de saludo que enviamos al mundo, se abrió por los destellos. Yo estaba sola con la luna y la nieve. Cuando lo conocí por primera vez me subyugaron sus palabras, me quedaba con la boca abierta de admiración mezclada con una gran sonrisa unas veces y otras con grandes carcajadas. Me deje encantar por él como si de un mago del bosque se tratase en medio de una noche clara.

Porque la vida no es un desfile de procesiones de sueños o  victorias coronadas con crema batida y  champán ni de galletas que ponen brillo al  hielo.

Un día, o puede que una semana, quizás unos pocos meses los mecanismos de rescate de las brujas se evaporaron en el halo de los copos de silencio. Con su pasión y su calor había inundado muchos ratos de mi vida. Me encantaba el tono de su conversación la forma en que sentía que tendía sus brazos hacia mi. La vida también es real. Era una especie de samurai que lucha con espadas y se contornea con  técnicas secretas capaces de matar a un hombre de repente.

Al parecer,  venía envuelto en una burbuja de desinterés color morado oscuro en todo lo que no es de lujo pomposo y socialmente visible bajo un  neón impertinente.

Pero en realidad era un farsante, un mentiroso o no sé como llamarlo, quizás un falso. Cuando la ilusión puso fin,  la luz oblicua fue filtrada a través del polvo de mi cuarto y así acabó todo. Al llegar a conocerlo mejor, su presencia se cambió en presunción y su gracia no hace nada más que demostrar su suficiencia, su egoísmo.

Si, en realidad me he dado cuenta que es un farsante, no dice lo que siente o lo que piensa. O mejor dicho, es falso todo  lo que dice y no dice lo que piensa, engaña con palabras bonitas y huecas. Expresiones seductoras  que no son ciertas. Lo adorna todo con bellas metáforas que parecen indudables.

Eran  días en que la vida era como una caja de bombones, excepto que cuando probaba el primero y me daba cuenta de que dentro tenía un licor amargo. Aunque en el el paquete había otros que estaban llenos de praline con trocitos de nuez.

Descendía en llamas como la mayor  belleza del mundo y negaba el más mínimo intento de que me aproximase. Es imposible llegar a la comprensión, el encanto o el interés. Pensamientos dispersados, quemados, arrojados al cielo con la esperanza de ser mejor que cuando escuchaba  susurros en mi  corazón. Sus pasiones  tan sólo servían para dorar la imagen que tienen los demás de su vida. Pero no me daba cuenta.

No hay  cautividad  con alguien que empuja las barreras, que quiere aferrarse a las muñecas o los tobillos.

Evito el remordimiento, la ansiedad, las quejas y las ráfagas de las preguntas inútiles, las imágenes fantasmas y los retornos de vacío que cuelgan de los fondos que no están conectados a nada ni a nadie visible, destruido a causa de una palabra todas las pasiones frágiles

A pesar de que frustra el amor y el afecto. Es el mayor aguafiestas que he conocido.

Tengo que hacer un ejercicio de extrema negación de mi misma, a punto de estallar y lanzar el resentimiento que provoca en mí, no  lastimarlo y dar a conocer todo lo que despierta la ira, la incomprensión y disgusto.

Si lo hiciera, habría ganado. Está fuera de dudas  Es un reto, una batalla constante y un misterio.

17 marzo 2010

Y pediré un deseo. Deseo que tengas corazón

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Todo está apagado, he oído un ruido en el otro cuarto, pero  ahora todo está tranquilo en el piso, excepto el tic-tac de un  reloj y el zumbido del frigorífico. No soy una veleta, no soy la clase de chica que cambia de opinión como la ropa interior, pero ya nunca sabrás lo que realmente pienso, ni que siento. Mi cuarto sólo está iluminado por la lámpara de color amarillo que está en frente de la ventana y acabo de darme una ducha de invierno con agua muy caliente. Veo por la ventana la del vecino ahí siempre asomado que me debe ver envuelta en la toalla con el pelo mojado ¿Entonces? No me importa lo que pueda ver, ni lo que pueda hacer, ni lo que pueda pensar. Es mi vida y yo aprendo sin preocuparme de la mirada de otros.

Volver a escribir palabras vacías.  He vaciado mi cerebro y ahora me siento un poco más ligera y lo lleno con otras cosas que me molan.  Yo no fui, es sólo un flash, una insuficiencia, una erupción permaneció en el estómago durante mucho tiempo. Creo que va a seguir siendo, porque no es capaz de liberarse. ¿Qué he hecho? ¿Dónde he estado?

Estoy en mi vida, la llevo como puedo intentado no sufrir, riéndome todo lo que puedo, no me importan los prejuicios de la gente, los rumores, no me importan muchas cosas. Con el tiempo he aprendido a distinguir lo bueno y lo malo y veo la realidad que es bonita, dulce, mejor que aquel sueño que hacía daño.

Con el tiempo he aprendido a distinguir entre lo bueno y lo malo, la buena compatibilidad entre el pan  y el queso, y el amor entre enamorados, entre críticas e insultos, entre los consejos y órdenes. Por supuesto que me encanta ir y venir, por supuesto que lo necesitan para pasar a disfrutar, pero uno de los placeres más intensos sé que es la presencia de un tío inmóvil y yo. ¿Dónde está lo que yo quería decir? Oigo otra vez esos ruidos que me recuerdan una vez, hace muchos años cuando me escondí con mi primo debajo de las faldas de una mesa porque no queríamos ir a la ciudad, llovía. Estando allí escondidos oímos esos mismos ruidos, al mirar por debajo de las telas vimos a una prima mayor que nosotros que estaba medio desnuda tumbada en el sofá y tenía a su novio encima. A ver si la próxima vez que la vea se lo cuento. ¿Qué pasó? Yo no recuerdo nada.  Confusos recuerdos, rostros, voces, vagones de  metro, convierte a todos y luego se detiene, los taxis, las noches de verano, el mar, sombrillas, risas, risa, risas, y la piel bronceada, la piel  y salpicaduras de agua clara.

Lo siento, estoy perdida en mis pensamientos, excepto que yo escribo lo que me viene a la cabeza ¿Dónde está lo que yo quería decir? Recuerdo aquel día debajo de la mesa, no entendía bien lo que significaba. Mi primo se quedo callado sin antes decirme que no mirase pero yo miraba. Aquello me pareció bonito, parecían locos de felicidad.

Y la música, la música, la música y el mar, los barcos, caminar sobre las rocas,   subir al faro y ver  la salida del sol que no soy yo sino también el amanecer que soy y estoy de vuelta y no volver y no volver nunca más, porque he cambiado.  He cambiado. Algo ha cambiado. Y  algo que ha pasado, pero yo no recuerdo  que me ha cambiado. Tal vez mejor. No lo sé.  No sé.

Me doy cuenta que anoche pensé cosas raras y hace un tiempo también pero sigo siendo pequeña aunque bailo una danza de fuego y hielo, me siento bien. Otras veces me viene un sentimiento de culpabilidad y de pelearme con mi reflejo en el espejo. Sin embargo ahora acabo de salir de la ducha y cuando se seco el vaho en el espejo vi aparecer algo raro. Así que ya no es lo que era antes, ya nada es igual, todo es diferente.

Estoy segura. Y tal vez tenía que ocurrir, o tal vez nunca ocurrió, son cosas que me he imaginado o he soñado. ¿Qué?  ¿Qué has imaginado?  No lo sé, no sé.
He confundido los recuerdos, se perdió, se desvaneció, se fundieron y solo queda lo real que me gusta más.
No lo  recuerdo. Me gustaría recordar. Quizás lo haría si los malos recuerdos ahora no tapasen los buenos ¿Qué puedo decir?  Que no he entendido nada y que me gustaría entender qué es lo que ha pasado. No estoy triste, la vida es bella, soy feliz. Tal vez de nuevo en otro momento. Ya nada volverá a ser como antes pero intento quedarme con lo bueno y algo no me deja.

10 marzo 2010

Una noche para soñar

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La otra noche que hacía mucho frío no me apeteció salir y me quedé sola en casa viendo una película que había sacado de la biblioteca,  “ Cuatro noches para un soñador” de Bresson, es una película que tiene unos personajes muy interesantes ¿Qué otra cosa cabría esperar cuando está basada en una obra de  Dostoievsky? Restando las señales hacia el exterior del amor, la película nos da una más aguda visión de cómo afecta al alma,  típico del cine de Bresson,  atraído por las cosas espirituales en lugar de las cosas corporales.  El resultado  me ha resultado apasionante y sorprendente. Es como si te estrellases dolorosamente en cada fotograma.

Esa noche veía la película en el salón delante del amplio ventanal con las cortinas corridas para poder ver mejor la calle, oír las pisadas de la gente, las bocinas de los coches, los gritos de los vecinos y así sentir que estaba en este mundo. Y de repente en un lapsus deje de ver la película y dirigí mis ojos a la ventana ¡Nevaba! Otra vez nevaba en este frío invierno, pero sentía una sensación agradable y cómoda mientras me acurrucaba más en el sofá y me tapaba con la manta, sintiendo esa sensación caliente y difusa  volvía a prestarle toda la atención debida a la película. ¿Cuál es la historia de Jacques? un pintor que parece tener problemas para encontrar el amor. Él admite que él nunca se ha enamorado de una mujer, sino de una mujer ideal.

Hacía la medianoche todavía no había llegado nadie a casa, seguía sola y no sé porqué empecé a sentirme incomoda. Me dieron ganas de llamar a alguien, pero cómo iba a hacer eso y pensé que ya soy mayor y puedo cuidar de mi misma sin necesitar a nadie. Una larga escalera conecta la calle y lo captura la cámara en lugar de esconderse. Allí, tesoro de los relojes deslizados detrás de un pedestal,  aquí, tesoro de los sueños confiados al   magnetofón,  brotes de un amor vivo e inocente.

La televisión está en una esquina, al lado del ventanal, las cortinas aunque recogidas se mueven, entra aire frío de la calle por las rendijas que deja el marco de la vieja ventana y volví a mirar la calle, seguía nevando y algo se movía allí fuera.

En una escena, Jacques echa un vistazo sobre las compras de una  chica hermosa y como ella anda por delante, decide acecharla hasta que otra mujer hermosa pase a su imaginación, para la cual él cambia los objetivos. Jacques es definitivamente un soñador y vive en una fantasía que él ha creado para él, y  no ha perfeccionado bastante.

A través de la oscuridad y la nieve que cae, se podía distinguir la figura de un hombre, caminando hacia la ventana. A medida que se acercaba más y más fui capaz de distinguir su rostro y me empezó a entrar  un miedo irresistible, pánico.  El rostro del hombre era horrible, sus ojos eran salvajes, de loco y su sonrisa era maliciosa. Estaba muy asustada, tiré de la manta y me la puse por encima de la cabeza intentando ocultarme sin moverme apenas.

Jacques es enamoradizo, pero  soñador. Sigue a las chicas por la calle. Hurta miradas, contempla a sus musas en reflejos de  los cristales.

Pero no podía seguir así, necesitaba mirar y ver que pasaba así que tiré un poco de la manta y asomé un ojo. El hombre todavía estaba allí, en la terraza mirándome allí, de pie con la nieve cayéndole encima. Vi como metía su mano dentro de su abrigo y sacaba un cuchillo largo que me pareció muy afilado.

Aterrorizada volví a taparme entera con la manta para que  pensase que lo que había allí no eran más que un montón de mantas tiradas encima de un sofá, me las arreglé para sin moverme apenas meter la mano lentamente en mi bolsillo y poder sacar el móvil. Llamé a mis vecinos, podía oír que estaban en su casa haciendo como es su costumbre el botellón de los sábados y contuve la respiración mientras esperaba respuesta. Los personajes se liberan de los datos  para explorar las escenas a través de la edición lo que hace que en el mundo sólo existan como virtuales. Oí que me respondían e inmediatamente susurré: “Hay un hombre fuera de mi ventana.  Tiene un cuchillo.  Por favor, ven pronto. “

Permanecí inmóvil debajo de la manta sintiendo como  el tiempo trascurría, asustada, temblando hasta que oí pasos en el pasillo y el timbre de la puerta. Salí debajo de la manta y fui corriendo a abrir, dejando entrar a mis amigos, señalándoles el salón casi sin poder emitir una palabra. Abrieron la puerta de la terraza y vieron que allí no había nadie, estaba vacía mientras yo les decía con palabras entrecortadas  “Es-ta-ba  ahí”, señalando la terraza cubierta de nieve.

Compartidas entre el realismo y la abstracción, entre el ojo y la foto borrosa deja en claro sobre la situación de los personajes  que se reparten entre la poesía, el desbordamiento de los deseos en conflicto, no formulados e irrealizables que viven en sus corazones, y la prosa, la dureza del mundo en el que estos vienen los deseos.
“Eso no es posible”, dijo uno de mis amigos. “No hay huellas de pisadas en la nieve, si alguien hubiese estado las habría dejado”

“Pero  estaba allí de pie, mirándome “, dije “Lo vi con mis propios ojos”.

“Sabes que los ojos pueden jugar malas pasadas” dijo otro amigo con voz socarrona “Puede que últimamente hayas visto demasiadas películas de miedo”

Estaban medio borrachos ya, así que enseguida se marcharon para continuar la fiesta sin antes decirme si me apuntaba a lo que les dije que mejor otro día. Tenía sueño y quería irme a dormir pronto así que volví al salón apagué la tele y cogí la manta. Allí, debajo de la manta estaba el hombre aquel que me miró con cara de sádico, en la alfombra había un rastro de huellas mojadas y en la mano sostenía el cuchillo y me amenazaba.

Uno de los lemas de Bresson  es “Retocar lo real con lo real para producir otra cosa”

2 febrero 2010

Sábado por la mañana

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Un sábado por la mañana después de una larga noche de copas, bailes y fantasías eróticas ella se despierta, abre los ojos y siente como la luz daña sus pupilas, bosteza cansada, se estira en la cama y ve como la mitad de la ropa yace encima de la alfombra. No recuerda bien que paso esa noche, si se acostó acompañada o sola. Seguramente acompañada porque está desnuda, se rasca, el cuerpo le pica.

Se levanta, se pone una camiseta y unas bragas perdiendo el equilibrio. Tambaleando se dirige al baño ¡Qué lejos queda! Piensa. Escucha con alivio “piss” y  siente como cae caliente, es una sensación dulce.

Tiene la boca seca, coge el cepillo de dientes y le echa pasta, se cepilla. El cepillo va y viene, viene y va. Se enjuaga y se ve en el espejo el rastro de pasta de dientes que se quita con la toalla.

“Café, ¡rápido!” Los pies la arrastran a la cocina, se pone café y derrama parte de la leche fuera de la taza. Enciende la radio y sólo oye cosas sobre la crisis, la tragedia de Haití, el trafico el tiempo y que otra mujer ha sido asesinada en manos de su pareja “¿Por qué pasan estas cosas? ¿Es qué no puede pasar nada bueno?” Piensa.

Analiza el sabor de su boca, nota un gusto  comino, curri. “Tengo que comprar otra pasta de dientes diferente” empieza a tomar el café a sorbos ¡quema!  siente su aroma.  Tenía mucho sueño, tenía que dormir más esa mañana pero de pronto oyó un ruido, un chasquido y sentía como su boca cosquilleaba. No era ni un rumor constante, ni una canción que estuviese tarareando, era otra cosa ¿Podría ser qué tenía un mp3 entre sus dientes? ¡Qué sueño! Necesitaba dormir unas cuantas horas más pero no podía, tenía cosas más importantes que hacer así que se dirigió a la ducha y dejo que cayese el agua caliente primero sobre su cabeza para que lavase esa parte oscura que tenía dentro de ella, esas cosas en las que no debía pensar, después se enjabonó el cuerpo haciendo mucha espuma mientras seguía sintiendo ese chasquido raro dentro de su boca, como si su lengua se moviese sola y quisiera hablar.

Salió de la ducha y se seco con una toalla y con otra limpió el cristal empañado mientras su cara iba apareciendo allí  pensó que estaba horrible, la noche anterior se notaba en su cara “Parece que estoy verde”, con uno de sus dedos tiro del párpado inferior hacia abajo y después saco la lengua mientras ponía cara de asco y miraba con incredulidad. No podía ser aquello que estaba viendo, no era aquella lengua sonrosada lo que veía, era algo  que tenía dos ojos , una boca con el labio de abajo gordo, un tupe en que mas bien parecía la cola de una mofeta, que le producía un poco de arcadas  y eso no era lo peor, aquello cantaba como un borracho.

Su corazón empezó a latir fuertemente, su respiración cada vez era más y más agitada, sentía calor, frío, sudaba el suelo de repente parecía que había desaparecido y sus pies flotaban en el aire hasta que por fin cayó al suelo dándose un golpe con algo y allí se quedo un rato sin sentido.

Se despertó en el frío y húmedo suelo del baño, no sabía donde estaba ni que pasaba pero poco a poco fue recordando y pensó que era algo que había soñado. Pero no, era real, otra vez sintió aquello en su boca. Tenía que hacer algo, llamar a alguien, pero a quién. Sentía que su cuerpo le era ajeno y no lo dominaba, intento levantarse pero se volvió a caer y sus huesos otra vez se aplastaron contra el suelo golpeándose, haciéndose daño, cada esfuerzo que hacía le producían los mismos resultados y cada vez se sentía más agotada. Abrió la boca para gritar y pedir ayuda, quizás alguien la podía oír, algún vecino, cualquiera, pero en lugar de palabras solo salían sonidos raros e ininteligibles, lo que estaba ahí dentro ya no cantaba. El pánico corría por su cuerpo. Un zumbido. Abrió otra vez la boca y se forzó en escuchar. Cualquier cosa que estuviese cantando era como el sonido del Pato Donald, agudizo más y más el oído y su cuerpo tumefacto se levanto torpemente, se acercó a la bañera y abrió el grifo del agua fría, metió debajo la cabeza. Al fin se pudo levantar y miro por todas partes a ver si veía algo que le pudiese servir de algo, encontró unas tijeras pequeñas mientras luchaba contra su cuerpo tembloroso pero no servía de nada. Como pudo metió un pie en la bañera que ya estaba casi llena con el agua fría después metió el otro, se resbalo y cayo de culo dentro haciéndose daño, al final acabo sumergiéndose entera inclinándose hacia atrás hasta que el ultimo de sus largos mechones quedaron sumergidos en el agua helada del invierno.     Se estremeció por completo, cada vez temblaba con más fuerza. Su cabeza trataba de dar sentido a lo que estaba sucediendo, se sentía como si estuviese drogada. El invasor había tomado su cuerpo y la mayor parte de su cabeza. Su mente flotaba, una escala de grises- hombre dentro de ella que de pronto salió y se sentó al borde de la bañera, iba vestido con una camiseta negra, vieja, rota. Vio en él la figura de un fracaso.

“Hola, ¿Estás cansada? ¿Agotada? Decaída? ¿Resaca?”, le dijo mientras le tendía caramelos de una pequeña caja de metal rojo. “Esto es todo lo que te voy a dar, tomas una o dos cada mañana y te elevaras y brillaras”

Y empezó a cantar una canción “It doesn’t matter what I say
So long as I sing with inflection
That makes you feel I’ll convey
Some inner truth or vast reflection
But I’ve said nothing so far
And I can keep it up for as long as it takes….” Esa canción donde los tonos altos se perdían en el infinito.

El aturdimiento le volvió a alcanzar y ella se sumergió aún más en el agua, el agua que le entraba en la nariz intentaba expulsarla fuera mientras su brazo salía fuera agarrando la tijera y clavándosela en el vientre con todas sus fuerzas. La sangre bajaba caliente mientras miles de ojos quedaron mirando a su alrededor.
Ya no tenía aquella sensación rara en la boca.

11 enero 2010

Verano ahora que nieva tanto

Filed under: Uncategorized — chispa87 @ 21:03
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Y es que cuando estoy muerta tengo unos recuerdos raros, disparates, cosas que me vienen a la cabeza y  bailan con los pies descalzos y me hacen unas veces cosquillas, otras me hacen daño.
Creo que fue este verano o el pasado no importa. Fue después de un concierto y una larga noche que amanecí dormida en la playa, no en el bar como dice la canción esa. Hacía calor, me despertó el sol, me hizo abrir los ojos en cuanto salió por el horizonte oyendo el suave susurro de la brisa del mar, telón de fondo de las verdes montañas besadas por sus rayos, soplo suave que llega de una esquina del desierto sin límites, una luna llena aún no desaparecida del todo  que no era tan grande como otras veces echando de menos a un puñado de estrellas que aquella noche chisporroteaban en la sombra como pequeñas velas colocadas allí en mi sueño.
Me espabilé un poco y con los ojos medio cerrados me acerqué al agua, me fui quitando la ropa poco a poco y llame a mis amigas para que hicieran lo mismo ante el escándalo de alguna de ellas que al oírme  empezaron a abrir los ojos y a hacer comentarios un poco raros. La playa estaba desierta esa madrugada,  el agua fría pero con una carrera me zambullí, nade un buen rato yo sola.
Al salir del agua esperaba tumbarme un rato para que el sol calentase mi cuerpo pero me lleve una gran decepción, una se había acordado que en ese pueblo los sábados había un gran mercadillo. Por suerte a alguien se le ocurrió desayunar en un bar donde asaban sardinas y otros pescados, el café olía a ellos y los bollos estaban secos, al meterlos en la taza se tomaban sin permiso todo el líquido.
Y caminando un buen rato llegamos a aquella explanada donde sacaban cosas de unas furgonetas, montaban una especie de mesas que poco a poco se iban llenando de trastos que creo que no servían para nada, ropas de esas que si las llevo más de media hora me producen unos terribles picores. Pero de pronto vi una mesa llena de cajas con libros, libros usados, un poco sucios a alguno le faltaban hojas pero aquello era excitante, me puse a leer las contra portadas a ver si había algo interesante y revolvía y revolvía entre las cajas sintiendo las manos sucias de polvo. Aquellos libros no olían bien como cuando huelo un libro recién comprado, tiene un olor que me encanta. Aquellos libros estaban llenos de humedad. Mirando una caja pensé que veía visiones, además de polvo y humedad aquellos libros se movían, tenían vida propia. Aquello era magia y pensaba que como  en la historia interminable entraría en un mundo lleno de fantasías y nieblas “la nada” que lo hicieran desaparecer todo así que seguí revolviendo a ver que pasaba cuando de pronto vi a una lagartija enorme  con una piel que parecía tener textura humana, su color y aspecto parecían enfermizos. Del susto se me cayó un libro que tenía en la mano encima de la pobre lagartija y vi como su cola se desprendía de su cuerpo. Entonces vi como salía corriendo y que no había sangre por ningún lado.

4 enero 2010

Feliz Año

Ante todo FELIZ AÑO  para todos los que leáis esto.

No sé bien que hago escribiendo aquí si estoy muerta. Pero si, escribo ¡puedo! ¿Lo ves? ¿Puedes leerme? Dime que si, porfi.
Lo bueno que tiene esto de estar muerta es que posiblemente lo que escriba no lo leerá nadie, o puede que si, quién sabe, sólo es una forma de comunicarme con el exterior o con mi interior de cuando aún vivía.  Me servirá para decir lo que me sale de los webos. Mmm vale, vale que soy una tía y no tengo webos, pues entonces lo que me sale de las tetas ¿mejor? Y no es que haya muerto y resucitado contigo a mi lado, ni lejos ni cerca ni en ningún lado como esa canción creo que era de los Secretos o de los Rodríguez, qué importa. Si, de los Secretos, eran esas canciones que escuchaba en el coche con matrícula guiri y me confundían o confundía a la gente,  las oíamos a todo volumen cuando nos llevaban y recogían del colegio. Las confundo,  siempre me ha encantado confundir las cosas, lo confundo todo pero ya no importa nada si estoy muerta y  me siento de puta madre, soy feliz como una perdiz o mejor porque queda más poético y cursi decir que soy feliz como esa estrella que brilla allí en el firmamento a lo lejos sin que se sienta atraída por ningún agujero negro o como un rayo cósmico procedente de fuera del sistema solar que son mucho más enérgicos  aunque también mucho más raros. La fusión de una enana blanca  y  un agujero negro puede ser una fuente de estos rayos, y estas fusiones  pueden producir lo suficiente para ser la fuente más importante de estas partículas energéticas.  En la ultima película de Woody Alen ” Si la cosa funciona” creo que se titulaba y me habría gustado verla en VOS y que por cierto me molo,  pero por que es como todas sus películas, una serie de diálogos inteligentes, un  guión perfecto y una gran historia sin persecuciones de coches, ni batallas, ni muertos y casquería gratuita que hacen que me tape los ojos y no vea nada. Si, ya sé, no es más que una película. bueno que me voy por las ramas, de esa película me llamo la atención sobre todo una frase que se me ha quedado grabada ” cuando sacas toda la pasta de dientes del tubo ya no la puedes volver a meter” Y así es. Y como estoy muerta puede que un día escondido o agazapado te dé curiosidad y leas esto o quizás no ¿Para qué? a los muertos mejor dejarlos tranquilos. Joee que dramática me pongo, pero es lo que quiero aunque no lo siento, no siento nada como los muertos, ni siquiera esa noche en la que iba como en una nebulosa rosa y es que ya me habían dicho que no era bueno mezclar el champan con otras cosas y entonces me vinieron los lapsus o uno solo que me duro una o quizás dos horas o tres en las que no me acuerdo lo que hice, solo que iba enganchada a un tipo del que entonces pensé que me podía enamorar de él perdidamente ¡qué ilusa!  y que al día siguiente ya no me acordaba ni lo reconocí, pensando que era un extraño que se nos había acoplado y que según me contaron las malas lenguas. Aquella noche se me acerco cuando esperábamos al búho un tío alto, delgado y moreno y me dio dos besos, hablamos un rato y por lo visto me reí mucho pero joeee, tampoco me acuerdo de nada, nada, nada. Y es eso, que sigo muerta y se olvidan las cosas, se me olvida todo de un momento para otro, estoy en esa nebulosa simpática en la que me sorprendo porque  los rabinos que dicen que los abortos en el país “retrasan la llegada del Mesías”
Y me pregunto ¿Y si nada funciona?

19 diciembre 2009

Una tragedia pero no tanto

Filed under: Uncategorized — chispa87 @ 21:03
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Venía  paseando por la calle tranquila después de haber hecho la compra en el supermercado, la leche pesaba y quizás había comprado demasiada pasta y patatas. Seguro que se me había olvidado algo, pero no importaba yo seguía  sumida en mis pensamientos, pensando en ti, preguntándome miles de cosas sin sentido o con él quizás y de fondo la banda sonora de mi vida puesta en la orejas cuando de pronto he oído un gran estruendo y pensé que se estaba viniendo el mundo abajo, no entendía nada. Noté  un fuerte golpe en mi cabeza primero, luego sobre mis hombros, en mi cuerpo.   Me di cuenta que por donde pasaba en ese instante, debajo de un edificio de ladrillos oscuros se habían caído todos los balcones haciendo el efecto dominó y uno o varios de esos cascotes habían caído sobre mi empujándome hacía abajo, al  suelo. Caída sobre mi espalda, cubierta de escombros y polvo con los ojos abiertos y de la boca saliéndome un hilo rojo, oscuro, denso. Estaba muerta. Enseguida oí gritos de la gente, vi como corrían a un lado y a otro. Una chica morena de pelo largo que creo que conocía se acerco a mi gritando y llamándome por mi nombre pero yo ya no sabía quien era. Ya no importaba. Vi gente que salía de las tiendas allí cercanas para ver que pasaba, todo el mundo hablaba a la vez, se quejaban de que el edificio estaba en mal estado y que el accidente era previsible. Yo los veía, los oía pero no me importaba ya lo que decían y me di otra vez cuenta de que estaba muerta, me había tomado un tiempo darme cuenta, no fue algo instantáneo, morir es algo que necesita tiempo para asentarse en la cabeza, no es fácil entenderlo ni acostumbrarte a ello. No es fácil en absoluto.  Y seguía allí tirada en la acera en medio del caos  de gente que iba y venía y sonaban sirenas a lo lejos primero, después cada vez más cerca. Me di cuenta que mi ipod ya no estaba en su sitio, había desaparecido y ya no oía la banda sonora de mi vida. Entonces pensé en ti, en mi familia, en mis amigos,  en esas cosas que me quedan por hacer. Sobretodo en esa cosa que deseo tanto, pero no importa, viviré mi otra vida algún día. Todo lo que tengo que hacer es pensar y recordar, hasta que venga a mi mente que estoy muerta.  Lo mejor es que muerta me siento muy bien, estoy feliz. Sensación extraña. Creo que empiezo a olvidarlo todo, tantas cosas que hacían que mi cara a veces cambiase la sonrisa a un mohín triste, raro. Cosas que quería olvidar pero no podía o no quería, que hacían daño, mucho daño, cosas que escondía, secretos del alma que  y ahora veo que se van desvaneciendo en mi cerebro. Cuando estaba viva nunca había pensado que había detrás de la muerte y entonces lloré mucho.
Perdón, no debería quizás jugar con estas cosas, pero siempre se ha escrito sobre la muerte.

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