Dardos procaces isotrópicos (autor anónimo) II

26 junio 2010

A veces somos idiotas

Filed under: Uncategorized — chispa87 @ 21:03
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Hasta hace algún tiempo, no mucho quizás unos meses estuve alimentando a un monstruo dentro de mi y esto duro varios años.

Durante años estuve encandilada , sólo tenía una preocupación: gustarle, sorprenderlo, impresionarlo, convertirme en no sé qué para  estuviese orgulloso de mi.

A veces, no sé bien porque motivos o razones las personas no volvemos estúpidas, irracionales. Cuando nos apasionamos nos volvemos cretinos y me refiero sólo a ese tipo de pasión, no a la que siente un científico por ejemplo cuando investiga. Quiero decir con esto que todo lo sentimental es necio, ñoño. No se puede explicar con razones.

Ya se me ha olvidado cuantos años  o eso tampoco importa mucho. Y esta verificación del hecho no  es  hoy nada triste.  Esto me demuestra sólo que cuando me alejo de lo que me hacía daño,  de aquello que algún día pensé que quería se vuelve borroso o inexistente y que no fueron más que fantasías de niña tonta y caprichosa. No, ya no duele, ya no queda nada, ni siquiera rencor ni odio ¿Por qué iba a sentir esto? Sólo queda indiferencia, el más absoluto  desinterés y desafecto.  No, no hay ningún resentimiento porque este me llevaría a lo frívolo y a la infelicidad malgastando un tiempo que no merece  la pena.

Miro aquellos tiempos con una mirada fría, helada. Como los tiempos en que él lo hacía, me miraba así,  y yo no me daba cuenta porque estaba equivocada o ciega. Yo miraba el cielo, las estrellas y él no me miraba ni a los ojos. Me doy cuenta que es así, se acabo todo  y ya no lo puedo cambiar ¿Seré yo la que he cambiado? Tal vez si, y creo que mucho. Y es que no todas las personas somos iguales, unas somos más estúpidas que otras.

Así que se terminó y no voy a hacer ni un esfuerzo por cambiar nada. Para qué.  Se acabó del todo. No merece la pena ¿Qué siento ahora? No lo sé, ¿quizás asco o rabia? No, tampoco. Nada. Tenía ganas de escribir esto, escribirlo sintiéndolo de verdad. Hoy por fin lo siento. Y si, he cambiado. Me he convertido en algo más dura con una coraza interna mucho más difícil de romper ¿En qué me he convertido? ¿Será que me he vuelto un poco más loca? Me encanta sentir la emoción que me trasmiten las películas. Sentirme feliz, con la sonrisa permanente, seguir siendo hiperactiva y no ahogarme, respirar tranquila. Aunque sea como tu me llamas: Agonicawoman. Y no sé si quiero volverme estúpida otra vez o quizás ya lo soy o lo estoy.

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22 junio 2010

Shiii, calla tonto!!!!!!!!!!

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Deja de susurrarme cosas al oído que me las creo

Cuando quiera un poco de silencio como la mejor canción que tocan  en la esquina, como una banda que se forma en el camino de mi pensamiento.  Me gusta hacer ruido aporreando el suelo, deslizando o patinando con las manos, dando saltos en la cama o andando de puntillas como una bailarina.

Cada sonido, cada camino es cubierto  de acontecimientos y  notas que diluyen la razón, la mejor forma de anular cualquier reflexión y poder sonreír. Tonos silenciados, silencios que no se escuchan. Ojos que no prestan atención a  miradas. Aislamiento que no permite preguntar ni ver más  allá de uno mismo.

Pero no, no me importa querida música, me di cuenta de que la intensidad del  tono y el sonido viene dada por la volumen de mi cabeza, escuchar, entender. Investigo  cualquier forma de pasar o deslizarme por el suelo. Pongo las piernas cruzadas piso con fuerza. Levanto una  pierna, después la otra y le pego una patada a algún pobre bicho que descubro en el suelo, siempre descalza. Puedo determinar el volumen de la audiencia y confiar en que  como  es casi tenue, casi imperceptible, apenas se puede oír, porque la fuerza de mi voluntad es mucho mayor que la frecuencia de las notas, no se puede involucrar la partitura,  no estoy en mi, do, re. Corte imperante que reproduce una y otra vez el retraimiento, ocioso de significados, significantes, expresiones y sentidos. No hay sonido, no hay canto  ni  composición. A veces no hay mejor sonido que este silencio que me puede hacer entender lo que esta fuera de tono. Y me doy golpes en la pared con mi cabeza una y otra vez, me choco con las puertas. Apago y enciendo luces. Silencio. Soy la dueña de los sonidos, melodías, sinfonías, operas y operetas. Me encanta el ruido de mi silla  cuando me muevo, un día acabaré en el suelo. No quiero vivir en silencio para no oír los ruidos de mi cabeza.

9 junio 2010

Mujer fatal

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Escribo por que tengo que asimilar que tengo las manos con alas, con sus dedos de oro, grandes, bonitas, fuertes. Me marcan los límites de mis alegrías y de mis penas. Pero ahora no soy yo, no, estoy escondida y me dan ganas de saltar, de gritar ¿por qué tengo que gritar? Si lo que realmente quiero es un baile de máscaras con miradas intensas, desnudarme, palabras fuertes cargadas de sentido, de doble sentido, sentido ardiente y después calmarme, sin ser vista.

Escalofríos interminables, un último aliento.  Brazos abiertos que me abracen y los dedos que se claven cada vez con más fuerza en mi carne. Besos que aspiren mi sangre, besos suaves y dulces o tremendamente apasionados. Solicitante de viajes sin fin, llegar rápido a la puerta , besándonos en el ascensor, besos que vuelan , que soplan.

Música de Muse, RHCP. Y tú lo más cerca posible de mis huesos. Mis manos no son rápidas, no son decididas, solo vuelan y la caída es rojo aterciopelada. Al grito de mi desmesurado deseo,  el poder que se apodera de mí y me llena en la que yo como una sedienta hace vibrar todas mis cuerdas, quemó toda mi pasión, mi  carne, desesperadamente.

.Así que tengo  que escribir y poner en desorden el proyecto  y sin embargo, tan verdadero, todo lo que siento y allí están mis batallas. Mi carne no renunciará porque tiene hambre. Mi cuerpo me guía y me escucha. No me libro de cualquier lucha contra mí misma, ni contra los molinos de viento. Voy a escuchar a mi rebeldía, mis deseos, mis impulsos, mis locuras.

No lucho en tus manos, las que me atraen con fuerza, las mismas que son tan dulces cuando te lo pido. Tengo que saber más, aprender insaciablemente para escuchar las palabras y sus temblores, hablar  y decirte  que tu mirada me penetra, me deja huellas hasta el infinito. Voy a escribir más, mi cuerpo te habla por los inescrutables caminos de un sueño.

Y vuelo lejos, muy lejos. Mis manos con dedos de oro. Vengo esta noche a contar una fantasía más, un ensueño salvaje como refleja Toy Garnett en El cartero siempre llama dos veces en la relación entre Frank Chambers (John Garfield) y Cora (Lana Turner) Si, mis dedos se convierten en garras de mujer fatal al final.

Mis brazos con garras que me llevan y me hace más empequeñecida. Me llevan a donde sé que me llevan. No sé cómo decirte lo que quiero y lo que soy porque me muevo hasta el infinito, la inmensidad de  diez dedos en el infinito de tus ojos .

26 mayo 2010

ya todo olvidado

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Las palabras yacen como pequeñas golosinas en el teclado, el polvo las recubre con su grueso manto cuando de repente un espacio virgen, pálido y enfermizo, decide rebelarse. Estampado en la pantalla, se adentra en mi cuerpo, en mi sangre, mi alma y toma el brebaje de las sombras. El negro se me derrama encima con la suave voz de su amo, escritor maldito. Esta noche no, es demasiado oscura, las palabras grises como si escribiese un pincel usando una paleta trasparente. Yo no sé escribir, ni siquiera describir los colores de las horas en los últimos tiempos.

¡Tonta! Pienso, aporrearé de cualquier forma el teclado, registraré sus entrañas, recogeré su carne, destruiré tu alma, ¡tienes que contar tanto!  Me responderá. Sólo el momento de oscuridad que hubo justo antes, cuando la concentración de números y letras no salían de mis ojos y rodaban por mi columna haciéndome sentir escalofríos. Juntos. En silencio, reír, mirar, besos robados,  tropezones en las escaleras.

Continúa la voz.  Trazaré una línea, letras, letras sin palabras. ¡Venga, otra! Se rompe con violencia a través del silencio. Las ráfagas hierven en mi. Otra, sin mucha convicción. Una palabra, después otra, me falta tiempo. Mi cerebro es lento, pesado y mis movimientos con  miedo, pánico mejor dicho. Mi corazón salta. No hay nada dentro de mí que quiera salir. Todo está  escondido, aunque ardiente, un pequeño volcán en erupción constante. Me gustaría recordar por un momento cada palabra seductora que salió antes de ir ganando letra a letra su significado, recuperar por un momento esos  cinco o diez minutos.

Finalmente  escupe fuego, esparciéndose los “Te quiero yo tampoco”, en una página en blanco y se estrella en las primeras líneas pintarrajeadas. Es mi corazón, quién sabe, hasta entonces no lo había visto o tal vez no le presto atención o es que está muerto, me pregunto, y si está muerto cómo ha ocurrido. No puedo recordar más. Es demasiado trabajo  vivir estas emociones y después escribirlas aquí, en está página en blanco. Algo me estrangula.

Y me digo ” Con esto, no iré lejos ” Sigo aporreando el teclado, abro las herramientas y lo  pinto todo de rojo, rematado con blanco y negro.  Parece que ha quedado bonito pero no significa nada. Sólo es la intención de robar los secretos de un libro, cada palabra, cada letra. Siento en mi cuello, su aliento cálido, en  mi pelo. Me doy la vuelta me parece que oigo el eco de tus pasos.

Bueno, veré. Pienso. Esto me trae recuerdos. Evocaciones en las que cuando escribo mis dedos tiemblan, mi corazón se acelera, vibro, la pantalla se llena, siento como mi sangre gotea. Todo mi cuerpo entra en trance. Todo rechina en ti y hace que mi cuerpo viva.

14 mayo 2010

cosas feas

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Buscando una respuesta. Triste, sin un rastro a seguir. Inconscientemente consciente de que el final del camino  no puede ser un abismo. Como en una  vieja película. Una carrera hasta el final. Un salto en silencio. Pero no, pero no. Una etapa después de saltar a un precipicio. Un silencio. Pero no, pero no. Nada termina. El vacío se está transformando. Nada en los extremos. El vacío. Se convierte en algo más. Y otra vez, para tejer la trama de una tela diferente. Ojos tristes hacia algo desaparecido. Un simple esfuerzo de voluntad. Una sonrisa con demasiados significados para ser realmente tomados en cuenta. Ahora desaparecido. Un simple esfuerzo. Una mirada que no necesita palabras. Básicamente,  creo que es muy difícil dejar de lado el egoísmo, el resentimiento. Todas las cosas que pueden ser barridas por un soplo de viento. Tal vez un buen golpe, pero nada tan intangible. Creo que tengo la fuerza para hacerlo esta vez, mirar hacia adelante sin dejar que me coma demasiado la gastada imagen. Un puñado de fresas y la amargura que queda la  aspiraré. El deseo de azúcar. Por favor, azúcar. Disuelto en grandes tazas de leche. El deseo de la pintura en la pared, una historia de amapolas rojas  como naranjas, rojos vivido como una cama. Nada de  remordimiento. Nada de rencor.  Sólo una nueva forma de ver el sol. Nuevos ojos para mirar un cielo que nunca he querido ver. Bonito. No replantearme nada otra vez. Sólo una nueva forma de ver el día. Nuevos  ojos para mirar un cielo que nunca he querido ver. Bonito. Debe ser hermoso.

26 abril 2010

No tengo miedo. Estoy enfadada.

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Algo en mi cama

Parpadeé, cerré los ojos y los volvía a abrir una y otra vez, después me los froté y sentí como las lentillas se me clavaban, los abrí y sólo por un momento vi estrellas, parpadeé una vez más  y me fui al baño a ponerme las gafas para poder ver mejor.  Volví a mi cuarto y seguía viendo lo mismo así que me quité las gafas y las limpié con el borde de la camiseta roja que llevaba puesta aquella noche. Y mire fijamente a través de la semi oscuridad que reinaba allí. Mis ojos no se podían creer lo que estaban viendo. Era todo un poco raro.

Normalmente mi cabeza funciona bien pensé, y generalmente no suelo ver visiones, no creo en los fantasmas, ni en cosas raras. Siempre he dicho  que tener imaginación no es sólo algo positivo sino que también es deseable. Pero, ¿qué pasa cuando mi imaginación cruza los límites de la realidad?  si no puedo tocar no creo en ello.  Y es que pensé, mientras volvía a cerrar mis ojos un poco llorosos por la alergia y el cansancio, que mi cabeza siempre ha funcionado más o menos bien hasta que…. Ahora empiezo a recordar. He estado toda la tarde en la facultad con unos compañeros haciendo  una practica y discutiendo como era mejor acabarlo, las discusiones  habían ido cada vez a más y nadie se entendía. Siempre hay alguno o alguna que cree poseer la verdad verdadera y no valen otras opciones. Nadie da fácilmente su brazo a torcer cuando sólo interesa pisar al del al lado. Y todo eso es lo que seguramente me tenía confundida de esa manera, por eso veía visiones.

No, espera. Quizás no sea eso sólo. Después de acabar los que mejor nos entendemos  fuimos a tomar unos pinchos y unas cañas. Cada vez bebo menos, me gusta poco y ¡claro! con dos cañas ya casi estoy medio borracha. Y encima no he comido nada, no tenía hambre, el cansancio me la quita. Eso es. Es la cerveza lo que me hace ver cosas raras. Recordaba haber bebido dos o puede que tres ¿o cuatro? La verdad es que no lo recuerdo bien. Unas cervezas con los colegas después de una dura tarde de trabajo y discusiones es muy relajante. Es como celebrar una victoria contra el infierno. Debe ser eso, pensé. Las cervezas.

Eso era lo único que me podía explicar mis visiones y porque estaba pasando por un momento difícil, con el sueño que tenía. Me costaba aceptar el hecho de que en mi cama.  Volví a mirar fijamente sólo para volverme a asegurar y  ya sabiendo que no era una alucinación, que era algo real ¡Mi cama estaba ocupada por un tío! Ahora que lo pienso, no sé porqué estaba tan convencida de que era un tío y no una tía. Todo lo que veía era un gran bulto bajo el edredón, una cabeza morena que asomaba con pelos cortos y una mano grande al final de un brazo un poco peludo  saliendo de algún oscuro sitio sujetando la almohada.

Puede que me haya confundido y este no sea mi cuarto. Pensé. Y lamentándome en voz no muy baja dije “Soy tonta” Tenía mucho sueño, estaba cansada y quizás también un poco pedo y no sabía dónde estaba mi cuarto o me había alejado de él por error. Pero no, las cosas en las paredes, la mesa llena de apuntes, el ordenador con la pantalla oscura y la lucecilla verde encendida, el perchero lleno de bufandas y el corcho de la pared con un vacío en él. Todo  era igual que mi cuarto. ¿Podría ser que mis colegas tuviesen lo mismo que yo? No, imposible. Aquel edredón era el mío, el de ellas es diferente y nadie deja porque sí un hueco tan notorio en el corcho, aquel dibujo que un día tiré a la papelera y que su hueco había decidido no sustituir con nada.

En ese momento el tío que estaba en la cama soltó una especie de rugido ¿O era que roncaba?  Y se dio la vuelta rodando sobre su espalda. Estaba en lo cierto, era un tío al que no conocía de nada. Si, era un tío. Además parecía muy guapo.  Veía su pecho desnudo con pocos pelos, su cara con una barba de quizás uno o dos días como mucho. Y debía estar soñando algo agradable, sonreía. Me gustaba su sonrisa.

Me quedé allí no se cuanto tiempo, mirando, puede que unos segundos o quizás algunos minutos. No sé. Lo miraba y me gustaba, pensaba que no estaría nada mal meterme en la cama con él y follármelo. Pero no, no estaría bien. No debía. Y a saber, puede que él tampoco debiese ¿No? No estaba bien que me quedase allí babeando por un tío que ni conocía y que ocupaba mi cama. Pero no sabía que hacer, tenía mucho sueño y quería dormir.

Y claro, las cervezas empezaban a hacer su efecto,  tenía que ir a mear. Estaba allí como clavada al suelo sin saber que hacer. En el baño vi colgados de una percha unos pantalones, una camiseta y un jersey y supuse que eran del que se había adueñado de mi cama. Me lave la cara y las manos, me recogí el pelo en dos trenzas poco favorecedoras y me quité la ropa que me asfixiaba y olía a humo. Me quedé sólo con la camiseta de tirantes y las bragas. Todavía me sentía un poco intoxicada por las cervezas y tenía hambre. Me dirigí a la cocina, estaría bien tomarse una taza de leche con cereales ¿Dónde dormiría? La luz fluorescente de la cocina reflejada en los azulejos me deslumbró y tuve que cerrar los ojos a tientas y medió dando tumbos me senté en un taburete. No tenía mas remedio que dormir en el jodido y duro sofá, pensaba mientras me preparé la leche.

La bebía  a cucharadas apartando los cereales y seguía pensando en quien era el jeta que estaba ocupando mi cama ¡Estaba bueno! Pero me temo que esta noche es mejor que duerma en el sofá. Esto pasa por darle a todo el mundo las llaves de casa.

Unos minutos más tarde, después de haberme tomado primero la leche y después los cereales que tanto necesitaba  fui al salón y vi allí una manta encima del sofá aquel en el que me sobraban la mitad de las piernas para poder acoplarme bien ¡alguien se había molestado en dejarme la manta! Sofá no era el termino preciso para llamar a aquel artilugio medio desecho y desmembrado. Es un sofá feo, en el que sólo pueden entrar dos personas con talla de modelo anoréxica y que además sean muy, muy amigas.

Seguí hablando sola y casi gritando “De ninguna manera duermo ahí” No, sola no. Salí de allí, atravesé el pasillo y me presenté en la puerta de mi cuarto llena de indignación. Mi cama es pequeña, pero siempre mejor que el sofá, así que me da lo mismo y me hago un hueco en ella, pensé. Él es el intruso. Me acerqué a la cama y casi perdiendo el equilibrio al tropezarme con un zapato que no era mío, caí en la cama como una bomba. El ladrón seguía allí enrollado en el edredón a mi lado mientras yo no podía taparme. Le dí un empujón y lo arrinconé tirando de las ropas. Entonces vi que tenía tatuado en la espalda un dragón que me miraba. Y yo lo miraba medio babeando. “Joder deja de mirarme” le decía. “Deja de mirarlo” me repetía a mi misma. “Deja de babear que nunca te han molado los tíos con tatuajes” “Si sólo es un dragón feo y mal pintado, descolorido” aparté la vista del dragón  y sacudí la cabeza para hundirla en la punta de la almohada. Eso fue un error porque el tío se movió y me quito el poco sitio que había conseguido.  Estaba congelada. Miré por encima de mi hombro a aquel tío que seguía allí durmiendo sin enterarse de nada. Pensé en el sofá otra vez.  “Me niego a dormir ahí”, me dije en voz alta y él seguía durmiendo. Con ese pensamiento en mi cabeza y mis ojos evitando mirar al dragón y haciendo caso omiso de su mirada creo que me quedé dormida y helada. No tenía ni idea de la reacción del ladrón desconocido cuando se despertase y viese que no estaba durmiendo sólo, pero no me importaba. Tenía demasiado sueño y había hecho un encogimiento de hombros mental. Ya no me importaba nada.

“Supongo que nos encontraremos mañana” dije entre sueños.

20 abril 2010

Otro deseo. Deseo no odiarte.

Filed under: Uncategorized — chispa87 @ 21:03
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Tengo entendido que…De acuerdo, intentaré entender. Está bien dar la impresión de no estar haciendo nada, de no sentir. !Deja de tomar café! Y es que me pone nerviosa, demasiado nerviosa.

El sueño imposible de ser o estar.  No aparente, sino ser. El sueño desesperado, no pareciendo, sino siendo. Apenas me he despertado, no puedo creer que he dormido tanto.  En cada momento de vigilia estar  alerta. El abismo y el vértigo entre como estoy  con los demás y como estoy cuando estoy  sola.  La turbación  y el deseo constante de ser expuesta, para ser visto a través de, tal vez incluso para ser eliminada.

Escribir algo se parece a un orgasmo, paso del te quiero al te odio. Siempre en mi taza de café, así que si nada de esto tiene sentido, me dará algo para reírme después. Y no me sorprendo como algunos que lo hacen del calor que creen que reciben de sus amigos porque puede que no sea más que hipocresía, la falsedad o la simulación de sus costumbres. Me gusta mojar las patatas fritas en el calimocho ¿Y a ti?

Todos se rieron.

Apuesto a que nadie se rió,  pero no me di cuenta de que porqué, estoy ocupada haciendo cosas  automáticamente, me hacen reír cuando tú crees que estás siendo gracioso.

Cada inflexión, cada gesto, una mentira, cada sonrisa una mueca ¿Suicidio? No, demasiado vulgar, es para los mediocres. Pero puedo negarme  a moverme. Negarme  a hablar, de esta manera no tendría que mentir. Miedo a la soledad, no. Ese miedo es para los que son incapaces de oírse a si mismos.  Y es tan extraño, el estupefaciente perfecto para evitar esa deuda irremediable

¿Sabes? Eres una persona súper especial y estupenda. Estar a tu lado es genial. Tienes una magia especial. Y es que hoy en día queda poca gente como tú. Pero podría también venir un demonio que te metiese una estaca por el culo. Nunca se sabe con los tiempos que corren. A veces te odio. Muchas veces me equivoco. A veces soy débil. mi parte mas fuerte y mi parte mas débil se dejan ver por igual,

¿No era tu apodo?  Estoy en la  estacada.  Tuve que salir pitando porque hoy era el día de la hamburguesa y  el café. Y eso significaba una cosa, 10 muertos de  hambre y una botella de salsa de tomate.  ¿Conseguiste el Ketchup?

Y aquí está tu hamburguesa, sin avisar. Así , pasé un tiempo totalmente  angustiada con no olvidar.  Apuntaba todo lo que me pasaba, todo lo que sentía. El problema es que siempre he sido muy despistada, nunca recuerdo de las cosas incluso aunque sean importantes.

Puedo encerrarme  entonces.  No es necesario tocar cualquier pieza con una guitarra desafinada o realizar malos gestos . Lo que tu piensas. Pero la realidad es diabólica. Su escondite no es hermético. Se escurre la vida desde el exterior, y te ves obligado a reaccionar. Nadie se pregunta si es verdadero  o falso, si tu eres  real o sólo una farsa. Esas cosas sólo importa en el cine, y no aquí.  Ahora intento pensar que a pesar que aunque no me acuerde de ellas, tienen un efecto imborrable en mí, me cambian por dentro para siempre, y me influyen  en el hoy de una manera u otra.

Yo entiendo por qué  no hablas ¿Por qué no te mueves, ¿Por qué he  creado una parte de mi misma asida a la apatía?

No me des respuestas, hazte preguntas. Es muy sencillo. Es simple y funciona.

¿Cuando la convicción parece liberación? Es el momento de la inconsciencia ¿Y qué te dice? ¿Qué me dice? que me calle de una vez y apague el piloto automático que es mejor recibir la luz que esconderse de ella. Ser libre no significa elegir cuando sólo se conoce una perspectiva.

Entiendo. Admiro. Odio.  Debo continuar con esta parte hasta que terminaste el  juego, hasta que perdiste el  interés. Entonces puedes salir, al igual que has dejado el resto, uno por uno. Libertad desde el conocimiento o el libre albedrío, aunque implique una costosa conquista y una responsabilidad respecto a las consecuencias de nuestras actos. ¡Que disgusto tengo! resaca quiero  decir…guerra y resaca también.
Se me junta todo. Joder me da rabia ponerme así por una tontería, pero es que….me hace el desavío
Confieso que suelo callar por soberbia pero cuando tú estás enmudezco por cobardía mientras pongo cara de ratón o cobaya diseccionada mientras todavía está viva.

!Calla! anda calla…yo ya no me junto contigo, me estas llevando por el camino de la perdición. Pero como me junto con frikis pues me vuelvo sensible con cualquier tontería. A veces me encuentro con alguien, siempre con el mismo, pero no siempre en el mismo lugar.

A veces, no sé, pero me parece que te odio. Y, no sé, creo que no me gusta nada.

14 abril 2010

sueño con un gatito lindo

Filed under: Uncategorized — chispa87 @ 21:03
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Me dormí una noche cualquiera, quizás viernes o sábado. Con los ojos pesados y un  recuerdo poco claro.

Cada vez que me despierto mi recuerdo parpadea y me pregunto acerca de la pertinencia de lo que le pasa a mi cabeza por las noches. Freud sin duda podría haber hecho un gran estudio sobre ello.

Mientras estoy en el mundo de la consciencia y el de reconocer que me estoy quedando más en el mundo de los sueños y los espejismos empiezo a pensar cosas raras y sonrío.

A veces son solo fantasías otras sueños agradables con poco o mucho interés. Otras veces tengo sueños pedantes y pienso como un personaje  en “La inmortalidad” de Kundera que no soy yo, sino mi imagen. Y por supuesto, no es sólo fantasía intelectual que surgen en mis sueños. Surgen otras muchas cosas, quizás más raras e innombrables o provocativas si las escribo aquí sólo servirían para escandalizar. Y no es eso ¿No? Pero bueno, no quiero hablar de los demás.

Sueño que unos gatos enanos me susurran canciones al oído y me acunan mientras me enseñan sus   patas  con las uñas pintadas en rojo sangre.

“¿Dónde está?” Les pregunto.

“¿Dónde está quién?” Me dicen mirándome con sus grandes ojos verdes y azules alegres.

El sueño se desata y se pone interesante e imaginativo y me deslizo más en ese mundo que me acuna. Sueños musicales, polifónicos, en el abismo. Un mundo donde el sol derrama con trazos gruesos oro amarillo y las praderas se iluminan con margaritas blancas.

Mi cerebro explota como nunca lo haría durante el día. Me río  cuando empiezo  a correr contra  el viento llevada por la falta de velocidad en el talón de piel lechosa.

Eran los oscuros, negros cabellos  que azotan detrás de mí y me trasforman en una actriz con un lascivo temperamento bebiendo champán francés y un cigarro con boquilla y cuyo pasatiempo favorito es ponerte en aprietos mientras incorporo espejos en un río de agua salada que resplandece en silencio y me haces cosquillas con tus labios suaves en mis mejillas

Soy un pedazo de tela, satén rosa, costura,  eliminado, manchado, roto, desechado, vendido, reciclado.  pero, básicamente, no veo nada, yo sé que soy un poco de raso me siento, pero no veo algo interesante.

Una brisa fría finalmente me despierta. Estoy en el vacío frío de mi cuarto, con los cuentos de hadas que atraviesan mi pecho y balanceo mis piernas, pruebo la sal que cae con la punta de la lengua color rosa. Nadie podrá ver las lágrimas detrás de la máscara que parpadea y me pregunto quien está escondido detrás.

30 marzo 2010

Locuras o sueños

Filed under: Uncategorized — chispa87 @ 21:03
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Pensé en Nueva York. En Praga. En La Habana. Meterme en un avión que me llevase lejos de este sitio. Me imagine en París. Arrebatada por la idea de vivir en otro lado, otra vida y escapar del lugar ese donde todos son tan frikis como yo,  me quede dormida viendo el Señor de los anillos, de la saga de George Lucas sólo he visto película y media y únicamente he jugado al rol cuando me veo obligada por las circunstancias. Bloqueo de sentimientos.  De manera provocada y a conciencia  me bloqueo mentalmente, en ese bloqueo disfruto y  siento muchas cosas ¿Quieres saber qué? No te lo diré.   Oye pájaro ¿qué haces, dónde vuelas? ¡Mira qué no verte, tiene delito! Hace mucho que no sé de ti.  ¿Tienes novia? ¿Te haces pajas? ¿Sales a menudo? ¿Perfume o colonia? ¡Cuéntame!

En Nueva York. En Madrid. Ni una sola vez me vi paseando por las avenidas, contemplando el mar sentada sobre la arena, rallándome  encima de una roca o al pie de un acantilado. Tenía cuentas que ajustar conmigo misma.

Era la distinción de esa tipografía, la procacidad y elegancia de sus contornos. La confusión del autor al crearla y la sutileza del espectador al elegirla. Ese fondo rojo con esa palabra en verde  simbolizaba el esplendor de lo escueto, de lo sobrio. Se exponía la limpieza del autor y el saber del diseñador. De quién era  ese momento. No sé de quien es esta frase “Nos enamoramos cuando sobre otra persona nuestra imaginación proyecta inexistentes perfecciones” y quizás sea verdad pero todavía no lo sé. No es que llame a mis novios tontos aunque   uno de ellos me llamo “Desperada” delante de su amigo, eso  tuvo su gracia porque prefería al amigo. Me refiero a que todos nuestros actos creativos formulan  lo que tenemos en la  conciencia, quiénes somos en ese momento, en un sentido profundo.

No es viable huir de si mismo. Ya podía subir a  todos los trenes y cansarme de ver campos,  a los aviones y remontar  las nubes,  en barcos atravesando océanos y meciéndome con el movimiento de las olas, allí donde fuera llevaría a cuestas esa cosa rebelde que destila  irritación y ahogo. Dando una y mil vueltas hasta que destrozo lo hecho y me quedo sin nada.  Pero estaba harta de desmenuzar mis pensamientos en un  rincón de mi habitación. Cuando la pasión te encandila suceden cosas extraordinarias. Tenía que irme. Donde fuera. A cualquier sitio.  Lejos. Cómo quedarse sin nada. Son esos momentos en los que desearías que el CTRL+ X  durará desde que inicias el programa.  Quiero un ctrl+X para  toda la vida  o irme al pueblo de al lado. Eso no es lo  importante. Debería   irme a otro sitio. No importa donde.
Volví a casa . Al bonito barrio donde vivo y  puede que pretendiese  volver el tiempo atrás, a aquellos años del colegio o del instituto y después ya sabiendo lo que sé que es muy poco, volver al presente ya aclarado  todo el cuerpo y el alma y con todas las opciones  nuevas para no malgastarlas.

Parece  ser que la ansiedad es compañera de la creatividad. O dicho de otra manera:”La ansiedad es insoportable”. Sólo espero que dure siempre  porque te
recuerdo que un pringado de discoteca en Holywood no es un ingeniero, ni artista contemporáneo, ni tampoco diseñador de renombre. Pero  no me voy a poner a hablar de porteros, hoy no toca creo. Me como tu amor y cago en el infierno.  El beso que me soplas huele alcohol del malo. Di vueltas por la ciudad. De vez en cuando  es bueno enloquecer de deseo por alguien y sentir que ese alguien siente lo mismo.

24 marzo 2010

Haciendo. Deshaciendo.

Filed under: Uncategorized — chispa87 @ 21:03
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O no quedará nada.

¡Todavía puede arder París!  No, fue Roma lo que ardió, la incendió Nerón, o eso dice la historia. A saber, porque yo creo que los historiadores a veces se inventan las cosas ¿No? O ¿Si? Ya no me creo nada de lo que me cuentan, eso me pasa  por ser golosa, me ponen un steak tartare delante y me entrego con pasión desenfrenada y lascivia. Si, bueno, y no  me conformo sólo con eso,  la mayoría de las veces quiero también postre y es o eso, o ser cortesana, una de dos. O me toca fregar los platos y después tengo que guardar los huesos del pollo asado para hacer una sopa para la noche. Si, como en el autobús, la pizzeria, el choni ese 
francés o italiano que vivía con los vecinos, el flipao, el porreta… En que, desde mi poca para unas cosas o mucha para otras, digo que a la persona que le gusta tener miedo no superará nada. Si eres rebelde lo más fácil es que te claves muchas espinas de las rosas esas que me producen mil estornudos, pero ¿quién ha dicho que la vida sea fácil o divertida? Y es fácil que tenga miedo, pero no por ello seré una cobarde. Al toro por los cuernos ¡pobre animal! es mejor sentir temor, y respetar a los demás por ello. Ver en todo lo positivo y pensar como sería si tuviésemos que llevar la cara tapada como las afganas u otras musulmanas. No tendría que gastar dinero en ropa, ni lavarme todos los días el pelo. Y seguro que nadie me diría “Niña, estas muy flaca”, no me lo apreciarían o me metería relleno y no se notaría. Y eso de ser mujer objeto ¡nada! ¡nada de nada! “La ventaja, la comodidad y el letargo”¡Qué miedo dan y cuánto acechan! Yo creo que he mutado, cada vez que oigo algo de este tipo mis orejas se convierten en branquias. Hoy me dormiré con la “Piel fría”  la historia de esa isla en la que acechan todas las noches esos monstruos que se quieren comer al protagonista. el mejor de los tiempos, el peor de ellos. La edad de la tontería o de la gilipollez. Creer o no creerte, ya no te creo y se acabo la temporada de la luz pero tampoco llego la de la oscuridad, sólo es que se acabó, se terminó entre la necesidad de sobrevivir y la preocupación por unos zapatos rojos mojados por la lluvia.

¿Por qué teniendo  suficiente aire me ahogo? antes prefería soñar… ahora no lo sé, todo está del revés y aún así luce el sol. Con astucia se amordaza  el miedo y el  infortunio se convierta en mi mejor arma “Amando el desengaño” Mi chico favorito no sabe que escribo, no sabe nada y no es que me de miedo que lea, me da vergüenza. Quizás nunca lo llegue a saber o quizás si porque se acabó la historia de aquel fantasma. Con lo bonito que era salir a la luz de día y recogerse de madrugada, llegar al  amanecer y sin hombre de la mano, inmersa en el arte de hacer y deshacer una y otra vez sin limitaciones de tiempo ni preocupación por los resultados. Llegar con resaca y cuando te levantas sentirte morir. Ya no bebo ni fumo porros,  no tomaré esa cerveza, ni ese piti para reírme.  Ya no quiero. Me divierto igual sin nada de esto, sin dejar de ser una prioridad y multiplicando alas, cambiado branquias por pulmones, originando miles de ojos. Las cosas así carecen de una explicación racional, me  gustaba jugar con mariposas, pero cada vez que la  cazaba  se moría.

Y no arderá París, es una película antigua de Clement, el guión de Coppola y algunos más, basada en la novela de Dominique LaPierre y Larry Collins que no es muy buena pero sirve para ver en el sofá tapada con una manta mientras fuera hace frío y aprender como no se deben hacer escenas chapuceras como cosas espectaculares, el barrido con la cámara al parís de los años sesenta. Siempre nos quedará París, como en Casablanca.

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