Dardos procaces isotrópicos (autor anónimo) II

26 julio 2010

Noche

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Fue una historia feliz o puede que no. Él y yo juntos. Todo este tiempo, todos estos años pasados en soledad entre las heladas paredes y la oscuridad apenas iluminada por tristes esperanzas. Las velas estuvieron a punto de apagarse dobladas por el terrible soplo de la suerte, el golpe del destino. Y   él volvió a mi lado. Sonrió y me cogió de la mano, sentí su calor que se unió al mío, se convirtió en una explosión dentro de mi corazón. Saboreé sus labios, puse mi cabeza en su pecho. Ese calor que ahora no puedo sentir.

Aquella noche nos quedamos en la playa hasta el alba, hasta que el sol nos acariciaba, nos decía todo lo que había pasado, nos contamos mil cosas, las lágrimas derramadas en el silencio de la noche cuando confiaba a la luna llena mis deseos dejándome ir por el desaliento. Estábamos muy lejos.

Me desperté en la arena de la playa oyendo las olas del mar, la luna brillaba y el cielo estaba estrellado, el viento frío me acariciaba el pelo ¿Era un sueño? Mire alrededor, confundida, asustada, temblaba de frío y me quede inmóvil esperando algo. Después lo vi en la distancia.

Una sonrisa se pinto  en su cara, vino hacia mí. Pero algo, algo…algo  impidió seguir el cruce de caminos entre él y yo, un obstáculo, un muro de cristal invisible nos separaba.

Asombrada mire al otro lado, me vino el desaliento y empecé a golpear la barrera. Golpear, golpear, golpear otra vez. Y lloré. Grité con todas mis fuerzas. No podía oír nada. Mire, y no veía. No lo oía. No me veía, no me oía. Cuando me quedé sin fuerzas  me hundí en el suelo con las uñas rascando el rumor etéreo, obstáculo sin sonido ¡No! me di vuelta y me fui.

Continuará

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22 junio 2010

Shiii, calla tonto!!!!!!!!!!

Filed under: Uncategorized — chispa87 @ 21:03
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Deja de susurrarme cosas al oído que me las creo

Cuando quiera un poco de silencio como la mejor canción que tocan  en la esquina, como una banda que se forma en el camino de mi pensamiento.  Me gusta hacer ruido aporreando el suelo, deslizando o patinando con las manos, dando saltos en la cama o andando de puntillas como una bailarina.

Cada sonido, cada camino es cubierto  de acontecimientos y  notas que diluyen la razón, la mejor forma de anular cualquier reflexión y poder sonreír. Tonos silenciados, silencios que no se escuchan. Ojos que no prestan atención a  miradas. Aislamiento que no permite preguntar ni ver más  allá de uno mismo.

Pero no, no me importa querida música, me di cuenta de que la intensidad del  tono y el sonido viene dada por la volumen de mi cabeza, escuchar, entender. Investigo  cualquier forma de pasar o deslizarme por el suelo. Pongo las piernas cruzadas piso con fuerza. Levanto una  pierna, después la otra y le pego una patada a algún pobre bicho que descubro en el suelo, siempre descalza. Puedo determinar el volumen de la audiencia y confiar en que  como  es casi tenue, casi imperceptible, apenas se puede oír, porque la fuerza de mi voluntad es mucho mayor que la frecuencia de las notas, no se puede involucrar la partitura,  no estoy en mi, do, re. Corte imperante que reproduce una y otra vez el retraimiento, ocioso de significados, significantes, expresiones y sentidos. No hay sonido, no hay canto  ni  composición. A veces no hay mejor sonido que este silencio que me puede hacer entender lo que esta fuera de tono. Y me doy golpes en la pared con mi cabeza una y otra vez, me choco con las puertas. Apago y enciendo luces. Silencio. Soy la dueña de los sonidos, melodías, sinfonías, operas y operetas. Me encanta el ruido de mi silla  cuando me muevo, un día acabaré en el suelo. No quiero vivir en silencio para no oír los ruidos de mi cabeza.

12 junio 2010

Quiero que juguemos con los dedos cruzados

Desastre evitado. ¿Es la primavera?  Yo tenía la impresión de que era primavera ahora.

El sol está detrás de un muro gris de nubes grandes. Tengo que despertar. Escalofrío y medio dormida no es una buena mirada y yo no quiero asustar  otra vez.

Cuando me voy, de donde vengo ¿Por qué están mojados? Vamos, no es difícil de entender. Lloviendo. La lluvia es la lluvia. Entro allí  ¿Y después?  Luego, nada más. Sigo un camino. ¿Por qué chapoteo en el lodo? Por que me gusta. Me gustaría que hubiese calefacción,  estoy temblando. Tengo mucho frío. Y la lluvia, la lluvia me hace reír. Me río de todo, todo. Si tengo lágrimas en el bolsillo las tiro por una alcantarilla y me voy  a casa, será mejor que llorar, contigo me río. Pero déjame, déjame, déjame estar a tu lado. No quiero oír nada, sólo el golpe de la gota de agua al caer y no el flujo de sangre, la sangre en las venas. Sigo mi camino. Es una locura.  Pero prefiero ver el color del baile del agua de lluvia ¿Quién dijo que los colores se desvanecen cuando llueve? Amarillo y verde, azul, rojo y morado, negro se reúnen  con sus pequeñas destrezas y llenan el mundo de  felicidad y  belleza.  lo  exponen  como nunca lo hubieran hecho, y en algún lugar, detrás de las nubes, el sol . Pensé que la primavera era el antes del verano. Debo estar equivocada.

Los colores están en todas partes ahora,  llamando en   las ventanas. En el parque donde nos abrazamos y nos besamos. Es la razón del hundimiento del toldo o  una sombrilla. En casa, ellos son los que me escuchan, los colores atrevidos. El color del mundo. Tu color, mi color. Gracias  a la lluvia, que cuando toca mi cuerpo  siento  frío pero veo que pueden llegar al corazón.

Abre tus ojos y mira. Abre tu corazón y escúchame. Huele. Vívelo. Recuerda. Es un bonito día de lluvia. Al igual que una canción de piano, se podía escuchar todo el día el sonido de las gotas chocar contra el cristal, contra el suelo, en mi piel o en la tuya desnudos en la cama y abrazados. Y ¿por qué no hacerlo?  Me pongo mi impermeable  azul, zapatos, no me hace falta el paraguas. No, no ahora. Bailar bajo la lluvia . Siente mil  gotas de lluvia sobre mi cuerpo.  Encontrándote a mi lado y bailando conmigo. Sonreiré, seré la persona más feliz en la tierra. Danza. Tener ahora la alegría de las gotas de lluvia y desprendiendo pensamientos en mi mente y llenando de  sentimientos mi  corazón.

Y cuando la noche llega,  las estrellas diminutas comparten su brillo, dejándole bajó sobre un rayo de nueva luna y color la lluvia. Y luego la mañana viene.

Cualquiera que diga el sol trae la felicidad nunca ha bailado bajo la lluvia.

4 junio 2010

Locuras

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Es algo extraordinario en el aire, algo que parece comprimir mi cuerpo con una pasmosa emoción, los latidos del corazón y la confusión. Dentro de mi ser, evolucionan las rebeldías y el malestar, haciendo que  a continuación me sumerja  en un sentimiento hermoso que  siento junto con el aumento de  la alegría.

Recorridos que existen en la compañía de la música,  me siento presa de un fuerte ritmo o una melodía dulce, escuchar las palabras que parecen provenir de un libro con buenas historias y reconocer en un texto que parece describir  un retazo de mi vida ..

Mi alma no está en crisis, parece que me vuelvo invisible a la gente pero no a ti, junto con las vibraciones del espíritu, disfrutar de momentos de inspiración y momentos en los que podría estar cerca de muchos de los deseos dejados de lado. .Música, algo que parece ser sobrenatural

Dejar ir, barrido y el espacio en compañía de nuestros pensamientos: ser y sobrevenir .

26 mayo 2010

ya todo olvidado

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Las palabras yacen como pequeñas golosinas en el teclado, el polvo las recubre con su grueso manto cuando de repente un espacio virgen, pálido y enfermizo, decide rebelarse. Estampado en la pantalla, se adentra en mi cuerpo, en mi sangre, mi alma y toma el brebaje de las sombras. El negro se me derrama encima con la suave voz de su amo, escritor maldito. Esta noche no, es demasiado oscura, las palabras grises como si escribiese un pincel usando una paleta trasparente. Yo no sé escribir, ni siquiera describir los colores de las horas en los últimos tiempos.

¡Tonta! Pienso, aporrearé de cualquier forma el teclado, registraré sus entrañas, recogeré su carne, destruiré tu alma, ¡tienes que contar tanto!  Me responderá. Sólo el momento de oscuridad que hubo justo antes, cuando la concentración de números y letras no salían de mis ojos y rodaban por mi columna haciéndome sentir escalofríos. Juntos. En silencio, reír, mirar, besos robados,  tropezones en las escaleras.

Continúa la voz.  Trazaré una línea, letras, letras sin palabras. ¡Venga, otra! Se rompe con violencia a través del silencio. Las ráfagas hierven en mi. Otra, sin mucha convicción. Una palabra, después otra, me falta tiempo. Mi cerebro es lento, pesado y mis movimientos con  miedo, pánico mejor dicho. Mi corazón salta. No hay nada dentro de mí que quiera salir. Todo está  escondido, aunque ardiente, un pequeño volcán en erupción constante. Me gustaría recordar por un momento cada palabra seductora que salió antes de ir ganando letra a letra su significado, recuperar por un momento esos  cinco o diez minutos.

Finalmente  escupe fuego, esparciéndose los “Te quiero yo tampoco”, en una página en blanco y se estrella en las primeras líneas pintarrajeadas. Es mi corazón, quién sabe, hasta entonces no lo había visto o tal vez no le presto atención o es que está muerto, me pregunto, y si está muerto cómo ha ocurrido. No puedo recordar más. Es demasiado trabajo  vivir estas emociones y después escribirlas aquí, en está página en blanco. Algo me estrangula.

Y me digo ” Con esto, no iré lejos ” Sigo aporreando el teclado, abro las herramientas y lo  pinto todo de rojo, rematado con blanco y negro.  Parece que ha quedado bonito pero no significa nada. Sólo es la intención de robar los secretos de un libro, cada palabra, cada letra. Siento en mi cuello, su aliento cálido, en  mi pelo. Me doy la vuelta me parece que oigo el eco de tus pasos.

Bueno, veré. Pienso. Esto me trae recuerdos. Evocaciones en las que cuando escribo mis dedos tiemblan, mi corazón se acelera, vibro, la pantalla se llena, siento como mi sangre gotea. Todo mi cuerpo entra en trance. Todo rechina en ti y hace que mi cuerpo viva.

14 mayo 2010

cosas feas

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Buscando una respuesta. Triste, sin un rastro a seguir. Inconscientemente consciente de que el final del camino  no puede ser un abismo. Como en una  vieja película. Una carrera hasta el final. Un salto en silencio. Pero no, pero no. Una etapa después de saltar a un precipicio. Un silencio. Pero no, pero no. Nada termina. El vacío se está transformando. Nada en los extremos. El vacío. Se convierte en algo más. Y otra vez, para tejer la trama de una tela diferente. Ojos tristes hacia algo desaparecido. Un simple esfuerzo de voluntad. Una sonrisa con demasiados significados para ser realmente tomados en cuenta. Ahora desaparecido. Un simple esfuerzo. Una mirada que no necesita palabras. Básicamente,  creo que es muy difícil dejar de lado el egoísmo, el resentimiento. Todas las cosas que pueden ser barridas por un soplo de viento. Tal vez un buen golpe, pero nada tan intangible. Creo que tengo la fuerza para hacerlo esta vez, mirar hacia adelante sin dejar que me coma demasiado la gastada imagen. Un puñado de fresas y la amargura que queda la  aspiraré. El deseo de azúcar. Por favor, azúcar. Disuelto en grandes tazas de leche. El deseo de la pintura en la pared, una historia de amapolas rojas  como naranjas, rojos vivido como una cama. Nada de  remordimiento. Nada de rencor.  Sólo una nueva forma de ver el sol. Nuevos ojos para mirar un cielo que nunca he querido ver. Bonito. No replantearme nada otra vez. Sólo una nueva forma de ver el día. Nuevos  ojos para mirar un cielo que nunca he querido ver. Bonito. Debe ser hermoso.

24 marzo 2010

Haciendo. Deshaciendo.

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O no quedará nada.

¡Todavía puede arder París!  No, fue Roma lo que ardió, la incendió Nerón, o eso dice la historia. A saber, porque yo creo que los historiadores a veces se inventan las cosas ¿No? O ¿Si? Ya no me creo nada de lo que me cuentan, eso me pasa  por ser golosa, me ponen un steak tartare delante y me entrego con pasión desenfrenada y lascivia. Si, bueno, y no  me conformo sólo con eso,  la mayoría de las veces quiero también postre y es o eso, o ser cortesana, una de dos. O me toca fregar los platos y después tengo que guardar los huesos del pollo asado para hacer una sopa para la noche. Si, como en el autobús, la pizzeria, el choni ese 
francés o italiano que vivía con los vecinos, el flipao, el porreta… En que, desde mi poca para unas cosas o mucha para otras, digo que a la persona que le gusta tener miedo no superará nada. Si eres rebelde lo más fácil es que te claves muchas espinas de las rosas esas que me producen mil estornudos, pero ¿quién ha dicho que la vida sea fácil o divertida? Y es fácil que tenga miedo, pero no por ello seré una cobarde. Al toro por los cuernos ¡pobre animal! es mejor sentir temor, y respetar a los demás por ello. Ver en todo lo positivo y pensar como sería si tuviésemos que llevar la cara tapada como las afganas u otras musulmanas. No tendría que gastar dinero en ropa, ni lavarme todos los días el pelo. Y seguro que nadie me diría “Niña, estas muy flaca”, no me lo apreciarían o me metería relleno y no se notaría. Y eso de ser mujer objeto ¡nada! ¡nada de nada! “La ventaja, la comodidad y el letargo”¡Qué miedo dan y cuánto acechan! Yo creo que he mutado, cada vez que oigo algo de este tipo mis orejas se convierten en branquias. Hoy me dormiré con la “Piel fría”  la historia de esa isla en la que acechan todas las noches esos monstruos que se quieren comer al protagonista. el mejor de los tiempos, el peor de ellos. La edad de la tontería o de la gilipollez. Creer o no creerte, ya no te creo y se acabo la temporada de la luz pero tampoco llego la de la oscuridad, sólo es que se acabó, se terminó entre la necesidad de sobrevivir y la preocupación por unos zapatos rojos mojados por la lluvia.

¿Por qué teniendo  suficiente aire me ahogo? antes prefería soñar… ahora no lo sé, todo está del revés y aún así luce el sol. Con astucia se amordaza  el miedo y el  infortunio se convierta en mi mejor arma “Amando el desengaño” Mi chico favorito no sabe que escribo, no sabe nada y no es que me de miedo que lea, me da vergüenza. Quizás nunca lo llegue a saber o quizás si porque se acabó la historia de aquel fantasma. Con lo bonito que era salir a la luz de día y recogerse de madrugada, llegar al  amanecer y sin hombre de la mano, inmersa en el arte de hacer y deshacer una y otra vez sin limitaciones de tiempo ni preocupación por los resultados. Llegar con resaca y cuando te levantas sentirte morir. Ya no bebo ni fumo porros,  no tomaré esa cerveza, ni ese piti para reírme.  Ya no quiero. Me divierto igual sin nada de esto, sin dejar de ser una prioridad y multiplicando alas, cambiado branquias por pulmones, originando miles de ojos. Las cosas así carecen de una explicación racional, me  gustaba jugar con mariposas, pero cada vez que la  cazaba  se moría.

Y no arderá París, es una película antigua de Clement, el guión de Coppola y algunos más, basada en la novela de Dominique LaPierre y Larry Collins que no es muy buena pero sirve para ver en el sofá tapada con una manta mientras fuera hace frío y aprender como no se deben hacer escenas chapuceras como cosas espectaculares, el barrido con la cámara al parís de los años sesenta. Siempre nos quedará París, como en Casablanca.

5 marzo 2010

En el espejo

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Hace dos o quizás tres días me levante después de una noche llena de pesadillas y me miré en el espejo, ese nuevo que me regalaron por mi cumpleaños en el que me veo de cuerpo entero y me vi en el otro lado. La realidad supera a la ficción, soy como nunca pensé que sería.  Abrí la boca y me dije: “¡Joder, pero si no soy yo!” Y es que llevaba un tiempo sin mirarme fijamente en él. Mi cara, la que antes casi me sabía de memoria, rodeada por un pelo rubio aprehendido por unas trenzas que me hago para dormir y  no se enrede, mis labios que cuando sonrío ligeramente dejan aparecer un diente que tengo levemente torcido ya no eran como antes.

Llevaba días sin mirarme apenas,  sólo miraba mi silueta para ver como me queda conjuntada la ropa que llevo. Esa mañana me dio por mirarme en serio y si, advertí que no era yo o más bien reparé en qué me había convertido o me di cuenta que no soy el  elemento que creía ser.

No, no soy nadie, no soy más que un video juego.

Es inevitable  que me detenga  y me pregunte el porqué de tal sensación errónea que  tenía antes de mi. Sólo era una existencia que fue y dejo de ser, de esas sensaciones  desacertadas favorecidas en fundamentos sin duda indiscutibles,  imaginándome distinta en un futuro que nunca llegaba, que nunca llegará ya y  me sosegué para coger un poco más de aire encontrándome con que esto ya no es el pasado, ni el presente, sino que me acerqué más y más a la luna que tenía delante enmarcada en una especie de madera pintada de blanco y  lancé un grito de alarma o más bien de desesperación e impotencia, al final llore y lloré, lloré amargamente.
Cuando me calmé y me puse a pensar en lo que estaba pasando, me di cuenta que era mejor no ponerme triste ¿Para qué? Si soy un juego sólo servirá para aumentar mi experiencia, cada día que juegue seré más hábil y más diestra, iré pasando pantallas y salvando obstáculos que si fuese persona no sabría hacerlo, al final deslumbrará mi conocimiento o  se acrecentará mi locura.

No importa. Soy un juego, un juego que hace reír y después hace llorar.
Era un juego adictivo, pero dejo de serlo y tenía la ventaja frente a otros juegos de que era gratuito, sólo ser o querer ser, ser yo misma siempre aunque los zapatos me queden grandes y me tropiece con todo lo que tengo por delante.

Sólo soy un juego, un juego que me obligaba a jugar sin que nadie me viese, algo de lo que nunca me arrepentiré mientras viva. Allí mirándome fijamente en el espejo vi un botón que ponía play, apreté y deje mi dedo señalado en el cristal frío y después de esperar unos segundos apareció una pantalla que ponía GAME OVER.

Si, el juego se había acabado, ya había pasado todas las pantallas y no se podía volver al principio.

9 diciembre 2009

Lo que provocas

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Es bonito que cuando vives con tanta intensidad que al final del día te tiras en la cama y te viene un suspiro lleno de magia, un pensamiento atado a los bordes de un alma encantada. Es muy bonito ese momento.

Son esos sentimientos contradictorios, paradójicos que me vienen a la mente.
Me gusta que mis manos huelan a lavanda y mi pelo a mar. Así, insignificante, tranquila, guardando mis secretos. Esas noches en que mis sueños son alegres como un día de verano. Pensamientos confinados y sacudidos como un semblante ahogándose en un mar tranquilo. Cuando los pulmones parecen demasiado pequeños para respirar porque están  llenos de vida. Son pensamientos que se convierten en rosa y me hacen perder la respiración, jadeo oscuro mientras mi corazón se agita y te siento a mi lado. Mi corazón otra vez late con fuerza.

2 diciembre 2009

La ventana

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Esa noche en aquel bar en que había una mesa de billar y futbolines donde a mi amiga le robaron el bolso con mis llaves y mi poco dinero había diez o veinte historias para contar pero todas parecidas. Lo intente pero no tuve paciencia. Es que a veces me canso de ser un baúl abierto, un viaje que busca dar sentido al enfoque y me caigo.
Salí llena de energía y de buena voluntad y entonces todo quedó en  nada y si digo la verdad, lo admito, yo nací para ser una puta.
Sólo necesito una solución salina y subir de vez en cuando a la luna,  permanecer en silencio y observar todo y correr. Pero hay algo que me roe por dentro, no sé.
Hay veces que no puedo dormir, me levanto, abro la ventana aunque ya hace mucho frío y como no fumo agarro un bolígrafo y lo muerdo como si fuese un cigarro, lo chupo, lo muerdo, lo mantengo en mi boca pasándolo de un lado a otro y echo humo. El vaho del frío hace que tenga una sensación agridulce de mi vida.  Ya no soy tan joven para no entender. Pero sentarse en la poyata de la ventana a las dos de la mañana y hacer como que fumo un piti es algo poético. Luego pasan días largos y vacíos, otros llenos angulosos y cortantes, es todo un vaivén de números y que fluyen las noches en paz. Emergen los recuerdos mordiendo el boli. Y cada resultado es como un caleidoscopio que he tocado y retocado hasta disfrutar mirando hacia delante como lo hace el silencio entre la puntuación de la soberbia. Estoy sentada, chupando  y repaso mi vida.  Pero queda, como el olor del sexo más dulce, las ganas de tenerte aquí, a mi lado. Trasformar las palabras en imágenes, echarlo todo a cara o cruz. No hundirse. Soy una espía, una voyeur de la noche colgada por un lazo rosa en una ventana.

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