Dardos procaces isotrópicos (autor anónimo) II

26 abril 2010

No tengo miedo. Estoy enfadada.

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Algo en mi cama

Parpadeé, cerré los ojos y los volvía a abrir una y otra vez, después me los froté y sentí como las lentillas se me clavaban, los abrí y sólo por un momento vi estrellas, parpadeé una vez más  y me fui al baño a ponerme las gafas para poder ver mejor.  Volví a mi cuarto y seguía viendo lo mismo así que me quité las gafas y las limpié con el borde de la camiseta roja que llevaba puesta aquella noche. Y mire fijamente a través de la semi oscuridad que reinaba allí. Mis ojos no se podían creer lo que estaban viendo. Era todo un poco raro.

Normalmente mi cabeza funciona bien pensé, y generalmente no suelo ver visiones, no creo en los fantasmas, ni en cosas raras. Siempre he dicho  que tener imaginación no es sólo algo positivo sino que también es deseable. Pero, ¿qué pasa cuando mi imaginación cruza los límites de la realidad?  si no puedo tocar no creo en ello.  Y es que pensé, mientras volvía a cerrar mis ojos un poco llorosos por la alergia y el cansancio, que mi cabeza siempre ha funcionado más o menos bien hasta que…. Ahora empiezo a recordar. He estado toda la tarde en la facultad con unos compañeros haciendo  una practica y discutiendo como era mejor acabarlo, las discusiones  habían ido cada vez a más y nadie se entendía. Siempre hay alguno o alguna que cree poseer la verdad verdadera y no valen otras opciones. Nadie da fácilmente su brazo a torcer cuando sólo interesa pisar al del al lado. Y todo eso es lo que seguramente me tenía confundida de esa manera, por eso veía visiones.

No, espera. Quizás no sea eso sólo. Después de acabar los que mejor nos entendemos  fuimos a tomar unos pinchos y unas cañas. Cada vez bebo menos, me gusta poco y ¡claro! con dos cañas ya casi estoy medio borracha. Y encima no he comido nada, no tenía hambre, el cansancio me la quita. Eso es. Es la cerveza lo que me hace ver cosas raras. Recordaba haber bebido dos o puede que tres ¿o cuatro? La verdad es que no lo recuerdo bien. Unas cervezas con los colegas después de una dura tarde de trabajo y discusiones es muy relajante. Es como celebrar una victoria contra el infierno. Debe ser eso, pensé. Las cervezas.

Eso era lo único que me podía explicar mis visiones y porque estaba pasando por un momento difícil, con el sueño que tenía. Me costaba aceptar el hecho de que en mi cama.  Volví a mirar fijamente sólo para volverme a asegurar y  ya sabiendo que no era una alucinación, que era algo real ¡Mi cama estaba ocupada por un tío! Ahora que lo pienso, no sé porqué estaba tan convencida de que era un tío y no una tía. Todo lo que veía era un gran bulto bajo el edredón, una cabeza morena que asomaba con pelos cortos y una mano grande al final de un brazo un poco peludo  saliendo de algún oscuro sitio sujetando la almohada.

Puede que me haya confundido y este no sea mi cuarto. Pensé. Y lamentándome en voz no muy baja dije “Soy tonta” Tenía mucho sueño, estaba cansada y quizás también un poco pedo y no sabía dónde estaba mi cuarto o me había alejado de él por error. Pero no, las cosas en las paredes, la mesa llena de apuntes, el ordenador con la pantalla oscura y la lucecilla verde encendida, el perchero lleno de bufandas y el corcho de la pared con un vacío en él. Todo  era igual que mi cuarto. ¿Podría ser que mis colegas tuviesen lo mismo que yo? No, imposible. Aquel edredón era el mío, el de ellas es diferente y nadie deja porque sí un hueco tan notorio en el corcho, aquel dibujo que un día tiré a la papelera y que su hueco había decidido no sustituir con nada.

En ese momento el tío que estaba en la cama soltó una especie de rugido ¿O era que roncaba?  Y se dio la vuelta rodando sobre su espalda. Estaba en lo cierto, era un tío al que no conocía de nada. Si, era un tío. Además parecía muy guapo.  Veía su pecho desnudo con pocos pelos, su cara con una barba de quizás uno o dos días como mucho. Y debía estar soñando algo agradable, sonreía. Me gustaba su sonrisa.

Me quedé allí no se cuanto tiempo, mirando, puede que unos segundos o quizás algunos minutos. No sé. Lo miraba y me gustaba, pensaba que no estaría nada mal meterme en la cama con él y follármelo. Pero no, no estaría bien. No debía. Y a saber, puede que él tampoco debiese ¿No? No estaba bien que me quedase allí babeando por un tío que ni conocía y que ocupaba mi cama. Pero no sabía que hacer, tenía mucho sueño y quería dormir.

Y claro, las cervezas empezaban a hacer su efecto,  tenía que ir a mear. Estaba allí como clavada al suelo sin saber que hacer. En el baño vi colgados de una percha unos pantalones, una camiseta y un jersey y supuse que eran del que se había adueñado de mi cama. Me lave la cara y las manos, me recogí el pelo en dos trenzas poco favorecedoras y me quité la ropa que me asfixiaba y olía a humo. Me quedé sólo con la camiseta de tirantes y las bragas. Todavía me sentía un poco intoxicada por las cervezas y tenía hambre. Me dirigí a la cocina, estaría bien tomarse una taza de leche con cereales ¿Dónde dormiría? La luz fluorescente de la cocina reflejada en los azulejos me deslumbró y tuve que cerrar los ojos a tientas y medió dando tumbos me senté en un taburete. No tenía mas remedio que dormir en el jodido y duro sofá, pensaba mientras me preparé la leche.

La bebía  a cucharadas apartando los cereales y seguía pensando en quien era el jeta que estaba ocupando mi cama ¡Estaba bueno! Pero me temo que esta noche es mejor que duerma en el sofá. Esto pasa por darle a todo el mundo las llaves de casa.

Unos minutos más tarde, después de haberme tomado primero la leche y después los cereales que tanto necesitaba  fui al salón y vi allí una manta encima del sofá aquel en el que me sobraban la mitad de las piernas para poder acoplarme bien ¡alguien se había molestado en dejarme la manta! Sofá no era el termino preciso para llamar a aquel artilugio medio desecho y desmembrado. Es un sofá feo, en el que sólo pueden entrar dos personas con talla de modelo anoréxica y que además sean muy, muy amigas.

Seguí hablando sola y casi gritando “De ninguna manera duermo ahí” No, sola no. Salí de allí, atravesé el pasillo y me presenté en la puerta de mi cuarto llena de indignación. Mi cama es pequeña, pero siempre mejor que el sofá, así que me da lo mismo y me hago un hueco en ella, pensé. Él es el intruso. Me acerqué a la cama y casi perdiendo el equilibrio al tropezarme con un zapato que no era mío, caí en la cama como una bomba. El ladrón seguía allí enrollado en el edredón a mi lado mientras yo no podía taparme. Le dí un empujón y lo arrinconé tirando de las ropas. Entonces vi que tenía tatuado en la espalda un dragón que me miraba. Y yo lo miraba medio babeando. “Joder deja de mirarme” le decía. “Deja de mirarlo” me repetía a mi misma. “Deja de babear que nunca te han molado los tíos con tatuajes” “Si sólo es un dragón feo y mal pintado, descolorido” aparté la vista del dragón  y sacudí la cabeza para hundirla en la punta de la almohada. Eso fue un error porque el tío se movió y me quito el poco sitio que había conseguido.  Estaba congelada. Miré por encima de mi hombro a aquel tío que seguía allí durmiendo sin enterarse de nada. Pensé en el sofá otra vez.  “Me niego a dormir ahí”, me dije en voz alta y él seguía durmiendo. Con ese pensamiento en mi cabeza y mis ojos evitando mirar al dragón y haciendo caso omiso de su mirada creo que me quedé dormida y helada. No tenía ni idea de la reacción del ladrón desconocido cuando se despertase y viese que no estaba durmiendo sólo, pero no me importaba. Tenía demasiado sueño y había hecho un encogimiento de hombros mental. Ya no me importaba nada.

“Supongo que nos encontraremos mañana” dije entre sueños.

20 abril 2010

Otro deseo. Deseo no odiarte.

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Tengo entendido que…De acuerdo, intentaré entender. Está bien dar la impresión de no estar haciendo nada, de no sentir. !Deja de tomar café! Y es que me pone nerviosa, demasiado nerviosa.

El sueño imposible de ser o estar.  No aparente, sino ser. El sueño desesperado, no pareciendo, sino siendo. Apenas me he despertado, no puedo creer que he dormido tanto.  En cada momento de vigilia estar  alerta. El abismo y el vértigo entre como estoy  con los demás y como estoy cuando estoy  sola.  La turbación  y el deseo constante de ser expuesta, para ser visto a través de, tal vez incluso para ser eliminada.

Escribir algo se parece a un orgasmo, paso del te quiero al te odio. Siempre en mi taza de café, así que si nada de esto tiene sentido, me dará algo para reírme después. Y no me sorprendo como algunos que lo hacen del calor que creen que reciben de sus amigos porque puede que no sea más que hipocresía, la falsedad o la simulación de sus costumbres. Me gusta mojar las patatas fritas en el calimocho ¿Y a ti?

Todos se rieron.

Apuesto a que nadie se rió,  pero no me di cuenta de que porqué, estoy ocupada haciendo cosas  automáticamente, me hacen reír cuando tú crees que estás siendo gracioso.

Cada inflexión, cada gesto, una mentira, cada sonrisa una mueca ¿Suicidio? No, demasiado vulgar, es para los mediocres. Pero puedo negarme  a moverme. Negarme  a hablar, de esta manera no tendría que mentir. Miedo a la soledad, no. Ese miedo es para los que son incapaces de oírse a si mismos.  Y es tan extraño, el estupefaciente perfecto para evitar esa deuda irremediable

¿Sabes? Eres una persona súper especial y estupenda. Estar a tu lado es genial. Tienes una magia especial. Y es que hoy en día queda poca gente como tú. Pero podría también venir un demonio que te metiese una estaca por el culo. Nunca se sabe con los tiempos que corren. A veces te odio. Muchas veces me equivoco. A veces soy débil. mi parte mas fuerte y mi parte mas débil se dejan ver por igual,

¿No era tu apodo?  Estoy en la  estacada.  Tuve que salir pitando porque hoy era el día de la hamburguesa y  el café. Y eso significaba una cosa, 10 muertos de  hambre y una botella de salsa de tomate.  ¿Conseguiste el Ketchup?

Y aquí está tu hamburguesa, sin avisar. Así , pasé un tiempo totalmente  angustiada con no olvidar.  Apuntaba todo lo que me pasaba, todo lo que sentía. El problema es que siempre he sido muy despistada, nunca recuerdo de las cosas incluso aunque sean importantes.

Puedo encerrarme  entonces.  No es necesario tocar cualquier pieza con una guitarra desafinada o realizar malos gestos . Lo que tu piensas. Pero la realidad es diabólica. Su escondite no es hermético. Se escurre la vida desde el exterior, y te ves obligado a reaccionar. Nadie se pregunta si es verdadero  o falso, si tu eres  real o sólo una farsa. Esas cosas sólo importa en el cine, y no aquí.  Ahora intento pensar que a pesar que aunque no me acuerde de ellas, tienen un efecto imborrable en mí, me cambian por dentro para siempre, y me influyen  en el hoy de una manera u otra.

Yo entiendo por qué  no hablas ¿Por qué no te mueves, ¿Por qué he  creado una parte de mi misma asida a la apatía?

No me des respuestas, hazte preguntas. Es muy sencillo. Es simple y funciona.

¿Cuando la convicción parece liberación? Es el momento de la inconsciencia ¿Y qué te dice? ¿Qué me dice? que me calle de una vez y apague el piloto automático que es mejor recibir la luz que esconderse de ella. Ser libre no significa elegir cuando sólo se conoce una perspectiva.

Entiendo. Admiro. Odio.  Debo continuar con esta parte hasta que terminaste el  juego, hasta que perdiste el  interés. Entonces puedes salir, al igual que has dejado el resto, uno por uno. Libertad desde el conocimiento o el libre albedrío, aunque implique una costosa conquista y una responsabilidad respecto a las consecuencias de nuestras actos. ¡Que disgusto tengo! resaca quiero  decir…guerra y resaca también.
Se me junta todo. Joder me da rabia ponerme así por una tontería, pero es que….me hace el desavío
Confieso que suelo callar por soberbia pero cuando tú estás enmudezco por cobardía mientras pongo cara de ratón o cobaya diseccionada mientras todavía está viva.

!Calla! anda calla…yo ya no me junto contigo, me estas llevando por el camino de la perdición. Pero como me junto con frikis pues me vuelvo sensible con cualquier tontería. A veces me encuentro con alguien, siempre con el mismo, pero no siempre en el mismo lugar.

A veces, no sé, pero me parece que te odio. Y, no sé, creo que no me gusta nada.

14 abril 2010

sueño con un gatito lindo

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Me dormí una noche cualquiera, quizás viernes o sábado. Con los ojos pesados y un  recuerdo poco claro.

Cada vez que me despierto mi recuerdo parpadea y me pregunto acerca de la pertinencia de lo que le pasa a mi cabeza por las noches. Freud sin duda podría haber hecho un gran estudio sobre ello.

Mientras estoy en el mundo de la consciencia y el de reconocer que me estoy quedando más en el mundo de los sueños y los espejismos empiezo a pensar cosas raras y sonrío.

A veces son solo fantasías otras sueños agradables con poco o mucho interés. Otras veces tengo sueños pedantes y pienso como un personaje  en “La inmortalidad” de Kundera que no soy yo, sino mi imagen. Y por supuesto, no es sólo fantasía intelectual que surgen en mis sueños. Surgen otras muchas cosas, quizás más raras e innombrables o provocativas si las escribo aquí sólo servirían para escandalizar. Y no es eso ¿No? Pero bueno, no quiero hablar de los demás.

Sueño que unos gatos enanos me susurran canciones al oído y me acunan mientras me enseñan sus   patas  con las uñas pintadas en rojo sangre.

“¿Dónde está?” Les pregunto.

“¿Dónde está quién?” Me dicen mirándome con sus grandes ojos verdes y azules alegres.

El sueño se desata y se pone interesante e imaginativo y me deslizo más en ese mundo que me acuna. Sueños musicales, polifónicos, en el abismo. Un mundo donde el sol derrama con trazos gruesos oro amarillo y las praderas se iluminan con margaritas blancas.

Mi cerebro explota como nunca lo haría durante el día. Me río  cuando empiezo  a correr contra  el viento llevada por la falta de velocidad en el talón de piel lechosa.

Eran los oscuros, negros cabellos  que azotan detrás de mí y me trasforman en una actriz con un lascivo temperamento bebiendo champán francés y un cigarro con boquilla y cuyo pasatiempo favorito es ponerte en aprietos mientras incorporo espejos en un río de agua salada que resplandece en silencio y me haces cosquillas con tus labios suaves en mis mejillas

Soy un pedazo de tela, satén rosa, costura,  eliminado, manchado, roto, desechado, vendido, reciclado.  pero, básicamente, no veo nada, yo sé que soy un poco de raso me siento, pero no veo algo interesante.

Una brisa fría finalmente me despierta. Estoy en el vacío frío de mi cuarto, con los cuentos de hadas que atraviesan mi pecho y balanceo mis piernas, pruebo la sal que cae con la punta de la lengua color rosa. Nadie podrá ver las lágrimas detrás de la máscara que parpadea y me pregunto quien está escondido detrás.

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