Dardos procaces isotrópicos (autor anónimo) II

26 enero 2010

El baño

Filed under: Uncategorized — chispa87 @ 21:03
Tags: , ,

Esa noche no podía dormir en mi cuarto, estaba segura que estaba llena de bichos, cucarachas, arañas, moscas, mosquitos … ratones suaves y mojados. Mis pies eran más silenciosos que los besos, pero besar no era algo que tuviese en la cabeza en ese momento.  Mejor dormir en el salón, en el sofá con una manta aunque era incomodo y se le clavaban en la espalda los listones de madera que sujetaban los cojines. Sentía un algo de consuelo en dormir de esa forma tan espartana, no era más que un auto- castigo que aliviaba mi alma y me dejaba meterme en mis sueños.

Me despertó de pronto un ruido, ruido acompasado, glub, glub, glub, gotas de agua. ¿Hay goteras en el techo? Encendí la luz y vi que no, allí estaba todo normal. No, no llovía además, la noche era totalmente tranquila, silenciosa, podía oír el silbido tenue de la electricidad estática de la tela del sofá en mis oídos. Entonces me di cuenta que eran gotas de agua que se oían en el baño.

¿Hay alguien ahí? Pregunte con una voz poco creíble. Después de decirlo me sentí un poco tonta. No hay nadie, no puede haber nadie, estoy sola en casa. Nadie va a volver. Me levanté a cerrar el grifo para que dejara de molestarme. Entre en el cuarto de baño y encendí la luz, vi que toda mi ropa estaba tirada dentro de la bañera y yo la había dejado colgada en la percha. Estaba toda mojada, los calcetines, la camiseta,  bragas y todo se había vuelto de un solo color, rojo  como la sangre, rojo como los  pantalones. Distinguí también algo marrón, grande que se movía y que en ese momento no conseguía identificar. Era un bicho. Al fin supe lo que era,  una rata enorme, inmensa, peluda y fea que me miraba con cara de pocos amigos o mejor dicho, con furia.

No podía subir por el resbaladizo y pendiente esmalte de la bañera, no podía saltar porque había demasiada agua y la profundidad no le dejaba encontrar la base para poder impulsarse hacia arriba. Nadaba y nadaba buscando apoyo emitiendo débiles sonidos.  ¿Pero y si al final podía saltar? Dicen que las ratas son muy listas ¿Y si me salta a la cara? Seguro que puede ¿Si me salta a la cara?

Lo primero que se me ocurrió coger fue una toalla y con toda mi fuerza arremetí contra ella con todas mis fuerzas la toalla se deslizo por el agua y volvió a subir, repetí esto varias veces pero la rata seguía nadando dentro de la bañera. Intentando salir de allí, dando saltos cada vez más altos. La toalla cada vez pesaba más y más me costaba dominarla por que estaba empapada  de agua que se  desprendía por todo el baño.

Necesito otra cosa, algo. Me decía a mi misma. Fui a la cocina y allí encontré la escoba. Volví al baño y cuando llegue vi que la rata de un salto conseguía salir de allí, corría por el suelo hacia donde yo estaba. Me defendí con el palo de la escoba pero aún así no pude evitar su ataque, me clavo sus dientes en la pierna. Empezó a salir sangre, y seguía mordiendo mientras yo intentaba defenderme con la escoba y la rata cada vez era más y más grande.

Por fin la rata se dio cuenta que yo ya estaba muerta, había muerto hacia algún tiempo. Solo quedaba el esqueleto. La rata se fue no sé dónde, la vi salir por la puerta de la terraza, supongo que iría a buscar a otras  victima.

Yo me sentí tranquila, me puse un café negro, cargado y me lo bebí lentamente. Pensé en telefonear a alguien para contar lo que me había pasado pero no lo hice. Era tarde para hacerlo, las tres de la madrugada, buena hora para salir a tomarse una copa ¿Pero a dónde iba yo con esas pintas? Sólo huesos, toda la ropa me quedaba grande, parecía prestada, poco favorecedora.

Anuncios

20 enero 2010

Lluvia y fuego

Filed under: Uncategorized — chispa87 @ 21:03
Tags: ,

Hay días en que el terrible destino se confabula contra mí con arrogancia.

Lluvia. En tan solo un poco de tiempo me he dado cuenta de mi horrible condición, había experimentado, imaginado, pensado, soñado todo. Siempre que llueve me pongo esos zapatos finos que llaman “bailarinas” y ¡claro! Los pies se me empapan y los calcetines chorrean agua. Pero es una tragedia que se repite con alarmante regularidad.

Y entonces hay una crisis. Entonces el sueño. Ansiedad de las esperas,  deseo  del último beso.  Y después quiero soñar que mañana quizás voy a la ciudad de la fantasía, y quien sabe, tal vez me quedo allí toda la vida. Fantasía. Mi flequillo para mi sorpresa se ha rizado y se  me han roto dos horquillas en dos días.

Grito.

Va y viene, pero debería estar aquí y me deja sin aliento, como si fuera ayer. Ayer. Ayer jugué  todavía con las muñecas. Hoy ya no jugaré más. Y escucho un ruido, me sobresalto y me levanto de la cama pero al mirar por la ventana no hay nadie. Sólo una muñeca colgada de una farola que tiene la luz apagada. Rápidamente miro el reloj, ese que no da las horas pero que hace que pase el tiempo más lento. Es la 1,30. Lo curioso es que siento que algo me duele y mi sangre parece que es como el fuego, me quema dentro.

Mañana, es mi mejor excusa. Pero el tiempo no me respeta. Me vuelvo a la cama, me tapo con las sábanas intentando construir un refugio y me  tapo hasta la cabeza. Intento dormir sin hacer nada pero algo me invade ¿Será pena?

11 enero 2010

Verano ahora que nieva tanto

Filed under: Uncategorized — chispa87 @ 21:03
Tags: , ,

Y es que cuando estoy muerta tengo unos recuerdos raros, disparates, cosas que me vienen a la cabeza y  bailan con los pies descalzos y me hacen unas veces cosquillas, otras me hacen daño.
Creo que fue este verano o el pasado no importa. Fue después de un concierto y una larga noche que amanecí dormida en la playa, no en el bar como dice la canción esa. Hacía calor, me despertó el sol, me hizo abrir los ojos en cuanto salió por el horizonte oyendo el suave susurro de la brisa del mar, telón de fondo de las verdes montañas besadas por sus rayos, soplo suave que llega de una esquina del desierto sin límites, una luna llena aún no desaparecida del todo  que no era tan grande como otras veces echando de menos a un puñado de estrellas que aquella noche chisporroteaban en la sombra como pequeñas velas colocadas allí en mi sueño.
Me espabilé un poco y con los ojos medio cerrados me acerqué al agua, me fui quitando la ropa poco a poco y llame a mis amigas para que hicieran lo mismo ante el escándalo de alguna de ellas que al oírme  empezaron a abrir los ojos y a hacer comentarios un poco raros. La playa estaba desierta esa madrugada,  el agua fría pero con una carrera me zambullí, nade un buen rato yo sola.
Al salir del agua esperaba tumbarme un rato para que el sol calentase mi cuerpo pero me lleve una gran decepción, una se había acordado que en ese pueblo los sábados había un gran mercadillo. Por suerte a alguien se le ocurrió desayunar en un bar donde asaban sardinas y otros pescados, el café olía a ellos y los bollos estaban secos, al meterlos en la taza se tomaban sin permiso todo el líquido.
Y caminando un buen rato llegamos a aquella explanada donde sacaban cosas de unas furgonetas, montaban una especie de mesas que poco a poco se iban llenando de trastos que creo que no servían para nada, ropas de esas que si las llevo más de media hora me producen unos terribles picores. Pero de pronto vi una mesa llena de cajas con libros, libros usados, un poco sucios a alguno le faltaban hojas pero aquello era excitante, me puse a leer las contra portadas a ver si había algo interesante y revolvía y revolvía entre las cajas sintiendo las manos sucias de polvo. Aquellos libros no olían bien como cuando huelo un libro recién comprado, tiene un olor que me encanta. Aquellos libros estaban llenos de humedad. Mirando una caja pensé que veía visiones, además de polvo y humedad aquellos libros se movían, tenían vida propia. Aquello era magia y pensaba que como  en la historia interminable entraría en un mundo lleno de fantasías y nieblas “la nada” que lo hicieran desaparecer todo así que seguí revolviendo a ver que pasaba cuando de pronto vi a una lagartija enorme  con una piel que parecía tener textura humana, su color y aspecto parecían enfermizos. Del susto se me cayó un libro que tenía en la mano encima de la pobre lagartija y vi como su cola se desprendía de su cuerpo. Entonces vi como salía corriendo y que no había sangre por ningún lado.

4 enero 2010

Feliz Año

Ante todo FELIZ AÑO  para todos los que leáis esto.

No sé bien que hago escribiendo aquí si estoy muerta. Pero si, escribo ¡puedo! ¿Lo ves? ¿Puedes leerme? Dime que si, porfi.
Lo bueno que tiene esto de estar muerta es que posiblemente lo que escriba no lo leerá nadie, o puede que si, quién sabe, sólo es una forma de comunicarme con el exterior o con mi interior de cuando aún vivía.  Me servirá para decir lo que me sale de los webos. Mmm vale, vale que soy una tía y no tengo webos, pues entonces lo que me sale de las tetas ¿mejor? Y no es que haya muerto y resucitado contigo a mi lado, ni lejos ni cerca ni en ningún lado como esa canción creo que era de los Secretos o de los Rodríguez, qué importa. Si, de los Secretos, eran esas canciones que escuchaba en el coche con matrícula guiri y me confundían o confundía a la gente,  las oíamos a todo volumen cuando nos llevaban y recogían del colegio. Las confundo,  siempre me ha encantado confundir las cosas, lo confundo todo pero ya no importa nada si estoy muerta y  me siento de puta madre, soy feliz como una perdiz o mejor porque queda más poético y cursi decir que soy feliz como esa estrella que brilla allí en el firmamento a lo lejos sin que se sienta atraída por ningún agujero negro o como un rayo cósmico procedente de fuera del sistema solar que son mucho más enérgicos  aunque también mucho más raros. La fusión de una enana blanca  y  un agujero negro puede ser una fuente de estos rayos, y estas fusiones  pueden producir lo suficiente para ser la fuente más importante de estas partículas energéticas.  En la ultima película de Woody Alen ” Si la cosa funciona” creo que se titulaba y me habría gustado verla en VOS y que por cierto me molo,  pero por que es como todas sus películas, una serie de diálogos inteligentes, un  guión perfecto y una gran historia sin persecuciones de coches, ni batallas, ni muertos y casquería gratuita que hacen que me tape los ojos y no vea nada. Si, ya sé, no es más que una película. bueno que me voy por las ramas, de esa película me llamo la atención sobre todo una frase que se me ha quedado grabada ” cuando sacas toda la pasta de dientes del tubo ya no la puedes volver a meter” Y así es. Y como estoy muerta puede que un día escondido o agazapado te dé curiosidad y leas esto o quizás no ¿Para qué? a los muertos mejor dejarlos tranquilos. Joee que dramática me pongo, pero es lo que quiero aunque no lo siento, no siento nada como los muertos, ni siquiera esa noche en la que iba como en una nebulosa rosa y es que ya me habían dicho que no era bueno mezclar el champan con otras cosas y entonces me vinieron los lapsus o uno solo que me duro una o quizás dos horas o tres en las que no me acuerdo lo que hice, solo que iba enganchada a un tipo del que entonces pensé que me podía enamorar de él perdidamente ¡qué ilusa!  y que al día siguiente ya no me acordaba ni lo reconocí, pensando que era un extraño que se nos había acoplado y que según me contaron las malas lenguas. Aquella noche se me acerco cuando esperábamos al búho un tío alto, delgado y moreno y me dio dos besos, hablamos un rato y por lo visto me reí mucho pero joeee, tampoco me acuerdo de nada, nada, nada. Y es eso, que sigo muerta y se olvidan las cosas, se me olvida todo de un momento para otro, estoy en esa nebulosa simpática en la que me sorprendo porque  los rabinos que dicen que los abortos en el país “retrasan la llegada del Mesías”
Y me pregunto ¿Y si nada funciona?

Blog de WordPress.com.