Dardos procaces isotrópicos (autor anónimo) II

10 junio 2009

Vacaciones

Filed under: Uncategorized — chispa87 @ 21:03

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Mañana se acaba este curso o mejor dicho acabo mi último examen ¡vacaciones! Este no ha sido el mejor año de mi vida o por lo menos no ha sido el que mejor he vivido aquí, este año los colegas del piso no me han molado nada, nada.

Espero que después de los castings que hemos hecho hayamos acertado y que por lo menos la nueva que viene sea una tipa dura. Este no ha sido mi mejor curso, si, y no ha salido en el telediario ni en sé lo que hicisteis junto a la Esteban pero lo he escrito alguna vez aquí así que igual vale.

Y escribiré ahora lo que dura una canción, o poco más porque me tengo que acabar de hacer la maleta, meter cosas que sirven para poco, ropa, zapatos. Sería mejor ir descalza y desnuda, así no tendría que guardar nada o son los efectos del calor, aunque parece que ha llegado el otoño. Intentaré dormir. Dormir y no pensar o no soñar. Imposible. Pero bailaré al ritmo de la música que escuche. El calor me confunde, y cuando vuelva escribiré mucho. Hay muchas cosas pendientes de las que me acuerdo ahora.

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8 junio 2009

Después de un examen

Filed under: Uncategorized — chispa87 @ 21:03
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Estaba haciendo un examen, escribiendo y solo conseguía oir el ruido de los bolígrafos, los de otros, el mío a pesar del silencio. Oía el ruido de hojas, el de mi reloj nuevo, el del compañero que estaba a mi lado y escribía pero me cansaba, me agotaba.

Acabe el examen la primera y supongo que el resultado no será tan bueno como otras veces, pero no importa. Aprobaré eso seguro y no me llamaran empollona otra vez. Me fui a tomar un helado a la plaza, y no es que me gusten mucho los helados pero el de limón refresca y da energías aunque después me quita el apetito. Y no cuento más que simplezas.

Se vinieron conmigo a tomar el helado unos colegas de clases, el fashion que dice que no tiene novia pero la tiene ¿Por qué me miente? Si a mi eso no me importa. Y con él venían otros más, sus amigos o compañeros de piso. No sé, nunca me han invitado a su casa y yo una vez los invite a un botellón en la mía. También estaba mi amiga, claro, con su novio que la vino a buscar a la salida del examen.

Y mientras comíamos el helado hablábamos de las vacaciones, al fin el miércoles acabamos. Ellos se van a sus pueblos, a  sus casas y yo les di envidia por que me voy al sur a la playa, a ese sitio donde siempre hace bueno y hay muchos pijos. Y estarán mis primos los pijos y alguien más que prefiero no ver de ninguna manera. Y como hablábamos el helado solo sin que nadie le dijese nada se derretía y chorreaba y mi cara cambiaba.
Acabamos diciendo que había que salir un rato por la noche, que hay que despejarse un poco y qué si quedábamos un rato.

Propuse avisar a otras compañeras y uno dijo: – “¡Ni hablar! No se te ocurra avisarles”

No entendí los motivos pero es que a veces los tíos si las tías no están buenas no quieren saber nada de ellas.
Al final salí yo sola esa noche con cuatro tíos, me daba un poco de palo.

Cuando llegue debajo del reloj sólo estaba uno de ellos, el fashion se me quedo mirando como siempre, recorriendo mi cuerpo de arriba abajo con los ojos que parece que  le salen fuera del cristal de las gafas y entonces le dije con la voz más dulce que pude sacar para no molestar:
-“ Siempre me miras así, de arriba abajo como desnudándome”  Mientras me ponía un poco roja por mi atrevimiento.
El se rio y me dijo: -“Eso no es verdad” Y entre risas continuo diciendo:- “No te cortas nada ¿Verdad?”
–    “No, nunca me corto y no me mientas que se que te pongo” Le dije riéndome.
Me dieron ganas de preguntarle más cosas, como por ejemplo que por qué me miente con cosas tan tontas pero no me dio tiempo, aparecieron por allí los otros colegas que faltaban.


Después estuvimos comiendo un bocata y tomando unas cervezas pero poco a poco fueron desapareciendo, primero se fue uno poniendo una mala disculpa, después desapareció otro sin decir nada. El último se encontró con unas tías y se quedo con ellas y me quede con el fashion otra vez sola.

Ya era más de la una y tenía sueño así que le dije que me piraba a casa que con el me aburría y prefería dormir. Soy un poco mala ¿No? Pero es que me pareció una encerrona ¿O no?

6 junio 2009

Rara

Filed under: Uncategorized — chispa87 @ 21:03
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Somos uno y ninguno. Soy alguien o nadie.

Tengo mi cara pegada a la cabeza y mi sombra cosida a mis pies y aún no he conseguido entender cuál de las dos pesa más.

A veces resulta irresistible el impulso de pegarme al suelo y prenderme a él con un clavo para no subir más, permanecer allí cómoda, como un títere al que una mano le ha cortado los hilos.

Soy alguien o no soy nadie por eso a veces me quiero, por eso a veces me odio.

A veces la agotamiento borra todo y no concede la posibilidad de entender que el único modo válido de seguir a la razón es entregarse a una carrera desenfrenada sobre el camino de la locura.

Soy persona o nada, soy un coqueteo perpetuo ente lo invisible y lo visible.

Todo alrededor es una constante persecución de sombras, caras y voces, personas. Lo cuestiono todo o nada y acepto unas veces las cosas pasivamente otras veces busco respuestas.

Todo por aburrimiento, por miedo ¿O por qué?

4 junio 2009

Noche lujuriosa

Filed under: Uncategorized — chispa87 @ 21:03
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Anoche podía haberme sorprendido a mi misma bailando medio borracha encima de la mesa de un bar. Pero no, no fue así, me sorprendió otra cosa. Lo más sugestivo que pude ver fue como abrían una botella de vino medio vacía o medio llena dándole golpes por el culo, no había abridor. Solo son pensamientos pecaminosos que asoman a mi cabeza. Cada golpe que daba a la botella era como si me produjese un orgasmo y pensaba como podría ser si esas manos me estuviesen dando esos golpes a mí. ¿Será que me gusta el sado? No, creo que no pero quién sabe.
Anoche en ese bar me entraron unas ganas incontrolables de ir a baño y mientras esperaba me fije en la máquina de los preservativos  y según leía las instrucciones para sacar  uno apareció por allí un tío que me sonaba su cara no sé de qué, su mirada me era familiar.
Me miro directamente a los ojos y me dijo  -Hola –  Después bajo su mirada a las tetas, era lujuriosa – ¿Nos conocemos de algo?
– No que yo sepa – dije  – Pero… puede ser.
– Te he visto en  mis sueños, entonces – respondió poniendo un puchero de niño  con los labios.
– O en otra vida  ¿podría ser? – le dije guiñándole el ojo
– ¿Bailamos?
Me sentí tan fastidiada por la  situación que quise irme de allí, me apetecía bailar pero sola.
Y entonces recordé que siempre que pasaba por mi lado me miraba, me miraba de arriba abajo primero, después a los ojos como queriendo decirme algo y nunca decía nada.
Me gusta bailar sola, notar el ritmo de la música en mi cuerpo y moverme. Apareció una amiga y me animo a bailar. El tío me sonrío ampliamente y se puso delante de mi bailando y agarrándome por la cintura, así que al final decidí ser amable y bailaba con él que cada vez se me acercaba más y me atenazaba más fuertemente con sus brazos. Me quite los zapatos y me deje llevar por los instintos.
En ese momento me pareció que allí no había nadie, que estábamos solos, todo se diluía en una densa niebla de humo oscuro y solo él y yo bailábamos a ritmo de no sé qué música, no importaba.
Me miro a los ojos fijamente y algo dentro de mi  empezó a rendirse, me sentí débil y ansiosa a la vez, sentí como sus manos acariciaban mi espalda, la recorrían de arriba abajo, de abajo arriba una y otra vez. Sentía su aliento en mi oreja, recorriendo mi cara hasta acercarse a mis labios. Ronroneos peligrosos.
Su boca pegándose a la mía. Nos besamos, cerré los ojos y note como su cuerpo se acoplaba al mío, me abrazaba con furia. Era una oportunidad que no pensaba desperdiciar, seguí con mis ojos cerrados dejándome llevar hasta donde el tío quisiera. Ansiosa, estaba ansiosa de él. Quería que fuese atrevido, que me manosease bien mientras  se agitaba su cuerpo entre mis piernas, mi cuerpo entre sus brazos
No podíamos dejar de bailar al ritmo de las notas de la música, flotando como en una nube, volando a otros sitios, como si sólo fuésemos uno. Sintiendo algo entre mis caderas que me daba calor, ese calor que provenía de ahí, la sentía aumentar apoyada sobre mi falda.
Sabia entonces quien era el dueño de la situación y una corriente me recorrió todo mi cuerpo, de pies a cabeza. Se acelero el ritmo y me acomode para acoplarme mejor. Sentía su aliento en mi boca  y note como mis pezones erizados debajo de mi camiseta.
Podría continuar, pero lo demás lo dejo a la imaginación del lector.

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