Dardos procaces isotrópicos (autor anónimo) II

31 mayo 2009

contando elefantes

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Ando un poco perdida hoy. Será mi cuerpo o mi cabeza que tiene es agujero negro dentro y la verdad es que hoy me he levantado agilipollada. Pero mi corazón no me hace caso  o ¿Soy yo la que no se lo hago?
Te echo de menos. Estoy cansada de tanta mesa llena de apuntes, libros.
No tengo ningún plan, no me gusta planificar nada. Me gustan las sorpresas y los días sin calma. Estudio, folios, y más libros, el ordenador encendido para buscar en el cosas que no entiendo y todo ello para no bajar de la nube rosa y dulce desmenuzada cada vez más en la que veo andando por una cuerda floja a dos elefantes que se balancean ¿ o son tres? Mejor cuatro.
Y más apuntes sobre la mesa, parece que solo veo eso o es lo que me gustaría sólo ver. Pero veo más cosas, la tenue luz que ilumina palabras, letras que sueltas no significan nada. Pereza. Hoy o desde ayer siento algo raro.
O ya son cinco los elefantes que se pasean por la cuerda, son elefantes morados con trompas cortas  que tendrán hijos como Bambi, de color pastel de chocolate y con las piernas muy largas.
O seis los elefantes que se pasean  mientras oigo en el cuarto de al lado como a mi compañero de piso se la deben estar metiendo o echándole el aliento en el cuello
Me angustio tanto que no puedo sentir más. No pasa nada pero tengo ganas de llorar.
Simplemente  me colapso o siento frío, estoy incomoda. Paso folios y folios y no encuentro lo que quiero, leo, me concentro, estudio.
Siete elefantes ¡joder! ¿Por qué cuento elefantes? Esta noche cena en un italiano. Me vendré pronto otra vez a casa y le daré con la puerta de hierro otra vez al elefante en la trompa. Ya podía ser Bambi, pero a él no le daría don la puerta en las narices y después podía escribir el relato con tono erótico que me ha puesto  Ludkubo de tarea. El tiempo pasa muy lento y te echo de menos.
Ocho elefantes volando sobre la cuerda y me subo en ellos, me agarro fuerte e intento no caerme, pero me estrello contra el suelo. Sigo subrayando los apuntes, lo mas importante de amarillo, lo menos de rosa y alguna cosa de azul. Después en el examen me acuerdo de los colores y de lo que había debajo.
Nueve elefantes echándote de menos para que yo no muera en un amanecer rosa salpicado de amarillo y nunca más se vuelva a saber de mi.

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29 mayo 2009

Curriculum

Filed under: Uncategorized — chispa87 @ 21:03
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Hoy he tenido un examen. Si, el primero. Ya he empezado con el martirio.

Después me he ido a dar una vuelta con mi amiga por la parte antigua. Hace calor así que íbamos en camiseta de tirantes, hace un sol radiante así que me temo que se me han quemado los hombros, el escote y la punta de la nariz un poco.

Nos hemos encontrado con excursiones, no sé si de la ESO o de Bach, ya no distingo las edades de los pequeños aunque si reconozco que hay algunos que si que están muy “guenos”, como para hacerles un favorcillo pero no es el caso o me podían acusar de pederastia. Que no, que no me voy tirando adolescentes, los prefiero de 25, flacos y con unos morritos que buahhhh ¡qué morbo!

Los niños nos miraban con lujuria. Al principio nos pidieron que les hiciéramos unas fotos, después que si nos poníamos nosotras. ¡No, por favor!  Después nos ponen en el tuenti o en el feisbuk.

Hemos entrado en un patio, hemos buscado al príncipe entre las piedras, nos hemos tumbado en la hierba y han venido los municipales y nos han echado. Todo lleno de flores que sacan estornudos y no dejan respirar a gusto. Pero no importa, todo está bonito mientras el sol se refleja en las piedras.

Nos pusimos a hablar de los planes par este verano mientras seguíamos caminando cuando llegamos por fin al río, a un sitio soñado o real en el que hay una piedra plana y un día me descubrió un amigo ¿amigo? O alguien que paso por mi vida, no importa, nada tiene importancia.

Allí en la piedra se me paso por la cabeza que a falta del plan ideal para el verano, que podía ser ir a un pozo con el chico de mis sueños, otra de las cosas que más me molaría sería dar la vuelta al mundo. Pero no tengo pasta.

Pues si, no quiero quedarme aquí, no quiero pasar todo el verano en mi casa sin hacer nada, este año no hay curro ni practicas. He decidido que voy a echar mi currículum al buzón de los sueños por si alguien me contrata.

Cuando entre por la puerta de casa me mire en el espejo y entonces puse en el espejo pegado con saliva todos mis apuntes para poder borrar todo mi pasado y empezar de nuevo, acabar de una vez con todos esos recuerdos que guardo.

¿Pero porqué? No sé, la verdad es que hay algo que debería intentar olvidar pero no quiero. Puede ser que lea demasiado o que veo demasiadas películas y también a mi me gustaría ser la protagonista.

Me senté en mi mesa y me puse a escribir ese curriculum, golpeaba las letras y escribí palabras que no sé que sentido tienen pero quizás si tengan sentido para quien lo lea. Puede ser que alguien lo entienda.

Y pensaba. Pensaba.

¿Para qué puedo servir yo?

Si se para que sirve un móvil, se por que ando descalza todo el día, se que es lo que tengo en mi cabeza o en mi corazón.

Todo eso lo se, pero pienso que es lo que puedo poner para que el que lea el currículo se convenza y me contrate y que yo sea lo que busca.

Y ahora me paro a pensar.

En mi cabeza hay un agujero negro.

A ver, sigo pensando.

Creo que sé hablar y puedo en las noches contar un cuento entre susurros.

Puedo decir cosas que no le importa a nadie también.

Se escribir o al menos puedo aporrear el teclado con bastante velocidad y contar cosas surrealistas.

Se poner cara de niña buena en una entradilla, hacer presentaciones en PPS, editar alguna película.

Puedo ponerle hielos a una copa y echarle algo que haga que veas las estrellas.

Se jugar aunque siempre pierdo y esto es una ventaja para el que quiera jugar conmigo por que encima me río. en el karaoke saco siempre buena nota.

Se hacer más cosas pero poco importan.

¿Pero sirve esto de algo?

Creo que no, así que tendré que pensar más en mi curriculum. O no, lo dejo así mejor.

¿Hay alguien que me contrate para este verano?

27 mayo 2009

Las manzanas

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Una noche después de un gran desfase me fui a casa de un tío que no conocía de nada. Él estaba borracho y drogado supongo y yo también había bebido porque no recuerdo nada. Imagino que después de unas horas de desenfreno y lujuria me quede dormida por que me despertó la luz de la mañana, una luz calida de primavera.
Abrí poco a poco los ojos, me sentía deslumbrada, me  dolía la cabeza, el alma también y los pies de haber usado unos zapatos estrechos de punta y tacón afilado.
Me levante y empecé a recorrer la casa, oía ruidos en algún sitio, intente adivinar de donde salían. Pase primero por una habitación donde todo estaba revuelto y el colchón estaba de pie queriendo irse de allí. Seguí oyendo los ruidos, ahora me pareció que los oía al fondo de un pasillo y al final llegue.
Era la cocina, no vi a nadie, en el medio había una mesa con un mantel de flores y servilletas de cuadros, una jarra de zumo fresco y al lado un paquete de aspirinas, unas galletas, una cesta con pan blando, mermelada, mantequilla y en el centro una cesta grande llena de manzanas, manzanas rojas, verdes, amarillas, todas ellas brillaban.
Y sin querer como tengo costumbre pregunte en voz alta: – ¿Pero que es esto?
Y una voz que gritaba y se oía baja me respondió no sé de dónde: – ¿No lo ves? es tu desayuno.
Y mire a un lado y a otro y no vi a nadie, había mirado por toda la casa y allí no había nadie. La puerta de la calle no había sonado ¿O es qué era muy silenciosa?
Otra vez oí la voz esta vez me pareció que salía de entre las frutas. Me frote los ojos y me di cuenta que no llevaba lentillas ni gafas puestas.

Y la voz me dijo: – Te he preparado el desayuno. Quería darte una sorpresa.
–    Pero ¿Quién eres?, le pregunte.
– Soy un elfo, el elfo que vive entre la fruta. Me  respondió.
Seguí mirando aquel cesto de manzanas al centro de la mesa preparada como  si de desayuno principesco se tratase pero allí seguía sin ver a nadie.
De repente una mano se estiro delante de mi y me dio mis gafas,  me las puse y entonces pude ver a un ser pequeñito y diminuto con un gorro rojo enfundado hasta los ojos que me miraban.
Pensé que todo era un sueño o un efecto colateral de la resaca. Vertí en un vaso zumo y lo bebí, eche café en una taza y tomé el cuchillo  y abrí un pan para ponerle mermelada de albarcoque absorta en el silencio de mis pensamientos. La tranquilidad fue otra vez interrumpida por aquella voz que parecía que salía de una bocina.
–    Come manzanas, come.
Ignoré aquella voz, pensando que me estaba desquiciando, cansada de las cosas absurdas que me estaban pasando y haciéndome la loca mordí la rebanada de pan a la que le había echado tanta mermelada que se me cayo toda por las comisuras de la boca y de la camiseta que llevaba puesta.
Y otra vez la voz: – Mira que son bonitas ¡come una! Incluso ni Blancanieves tuvo en sus manos una tan brillante.
Y un poco asustada balbuceando le pregunte:  -¿Dónde está el tío con el que he estado esta  noche?
Se río con una carcajada intensa y me respondió: – Soy yo ¿Es que no me reconoces?
–    No, le respondí.
Entonces el me dijo: – No recuerdas que ayer te traje a casa volando.
–    ¿Qué? No recuerdo nada o si, que estaba en un bar y se me acerco un tío. Pero vamos a ver ¿Quién eres tú?

-¡ Anda! esta! Pues quién voy a ser ¡David el Gnomo!
– Pero y qué haces que no estas en bosque. Le pregunté y ya no sé que me respondió, no importaba. Le sonreí a mi nuevo amigo que lo había confundid con un tío cualquiera y acepte la anomalía que estaba adueñándose de mi vida. El también me sonrío, me ofreció una manzana brillante, roja y después continuo su cuento con sus mano derecha enfundada en un guante blanco ofreciendo manzanas en las mañanas de resaca.

Este relato al azar se debe a un desafío literario con mi querido compañero Ludkubo, cuyo blog seguro que podéis visitar encantados Vida cúbica

25 mayo 2009

El gato

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La historia que voy a contar aquí es algo que me pasa casi todas las noches, pero la de la otra noche creo que fue especial, no sé por qué.

Todas las noches subo a cenar con mi amiga, me vigila para que coma y después de cenar mientras zapeamos en la tele, nunca hay nada interesante, jugamos con más gente al scrable o al monopoli, los dados o al poker, depende.

Después vuelvo a mi casa que está casi siempre vacía. El autista con su novia, la “caos” con el suyo o si está es como si no y el otro con su amante o lo que sea yo no le he preguntado ¿Para qué? Pero si sé que tiene un   novio  y no vive aquí, serán cosas raras que pasan.

Esa noche era como todas las noches, oscura, solo sombras. Entre en casa y encendí la luz, abrí bien los ojos, me sentía vigilada, mire a mi alrededor y no vi nada. Nada, pero algo sentía que me miraba, me penetraba y me encamine a mi cuarto con esa  misma sensación.

Miré por la ventana, muchas veces pillo al vecino detrás de la cortina y pensé que sería él pero esta vez  solo vi oscuridad, estará por ahí emborrachándose pensé.

Encendí mi ordenador y seguía sintiéndome vigilada. Muchas veces por las noches mientras lo enciendo veo allí ese ojo, la cámara web que ni siquiera sé si funciona y mientras me desvisto pienso que alguien me vigila y me mira mientras me quito la ropa. Así que busque una tirita y se la pegue al ojo y entonces mi ordenador a pasado a parecerse a ese pirata con la pata de palo y el parche en el ojo ¿es así la canción de Sabina? Creo que si, pues vaya honor para él.
Después de esto pensé que me daban muchas paranoias ¿será que me vuelvo loca?  No, no me vuelvo loca. Oí otra vez un ruido raro, nada cotidiano,  algo sonaba en   el fondo del armario y sentía unos ojos clavados en mí. Me di la vuelta y quise olvidarlo pero me seguía sintiendo vigilada. Mire otra vez las puertas del armario pero no veía más que la madera unos fotos pegadas oscuridad  y nada.

En mi cuarto también estaba un poco oscuro, solo la luz de la lámpara de noche y el reflejo de la pantalla del ordenador. Encendí también la luz del techo y me metí en la cama y me puse a escribir. Pero seguía sintiendo que un voyeur me vigilaba mientras me sacaba los pellejos del labio con los dientes y la vida daba vueltas a mí alrededor.

Seguí escribiendo, golpeando con más fuerza que nunca el teclado, esperando algo que nunca sé que puede ser y a la vez sintiendo el calor de la batería entre mis piernas.

Y volví a oír ruidos y entonces le daba con más furia al teclado, pero no conseguía con ello ocultar el ruido y estaba segurísima que en casa yo estaba sola, sin nadie. Sola. Quizás mi cuarto ya no exista, quizás allí ya no había ninguna chica, mi cuarto con ese color malva pálido que hace juego con mi cara, una tía peculiar ¿Soy yo o es ella.
Apague al final la luz, quizás mejor. Si había alguien allí con la luz apagada no me vería ¡Qué no! O sólo es uno de mis sueños tontos, cosas que se pasean por los sitios recónditos de mi cabeza que debe ser muy grande por que hay muchas cosas en ella aunque yo quisiera que no hubiese ninguna. Solo son lo guiones de mi vida que me gustaría un día encerrarme en un baño de una cafetería con Amenábar y enseñárselos para que me dejase dirigir una película con él y dejarlo ahí atrapado hasta que no me firmase el contrato.
Y así entre las penumbras, en la oscuridad más absoluta oí como se abría la puerta del armario y salía de el algo que resplandecía. Era como una especie de gato que resplandecía o irradiaba una luz. No sé. Pensé que era el gato con botas, pero no las llevaba, iba vestido todo de negro con una americana gris. Era un gato raro, con una cola muy pequeña, unos morros muy sensuales y hablaba.
Si, hablaba y me dijo que si le daba un beso se volvería un príncipe, el príncipe de los cuentos y que me llevaría en brazos para que yo no me cansase nunca. Ante esa perspectiva tan agradable no lo pensé más y le di ese beso, un beso y entonces se convirtió en “El paquirrin” con su gorro y su tipazo. Diciéndome que era lo  mas grande que ha parido madre mientras se metía el móvil entero en la boca.

Puuufffffffff

19 mayo 2009

Nada

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Fue un sueño. Había una vez un sofá azul y dos cojines de color amarillo.  Es verdad, estoy sola en mi cuarto, sin estar atenta a nada, divagando, mirando al techo, la pared malva. En realidad no mantengo la atención en nada. Y aquí sola, apareciste y te fuiste o solo fue un sueño, el aire que a veces entra por la ventana. Miro las fotos pegadas  a la pared, los libros y el portátil abierto con el programa que espera a que acabe una practica.
Una chica nerviosa y un chico siempre con prisa.  Mi cama, la almohada que todas las noches si no la abrazo acaba en el suelo. La cama que espera todas las noches a que me meta en ella, silenciosa, donde me meto cada noche y cierro los ojos muy apretados intentando no pensar en nada para que me venga el sueño

Música sonando, un sueño. Eres  una sueño, me digo. Me digo que eres una quimera, un sueño bonito o una ironía y me río.¿Damos una vuelta? ¿Vienes a mi casa? Eres  una sueño, vuelvo a estar sola en mi cuarto.
Me gusta como se está aquí. La luna, la noche, mis pies descalzos. La música suena. Porque eres un sueño. Oigo los compases, tarareo algo. Te siento, tus palabras están en mi cabeza.
Televenta de risas baratas, alfombras mágicas que vuelan como en tiempos pasados. El cuarto esta vacío. Mi cuarto malva. Apuntes por todos los lados, la música, la cama.

Equipajes antiguos indispensables en que guardar mi corazón.
Posters horrendos sobre las paredes. Y otra vez nada. El cuarto vacío. Después, el silencio, la oscuridad, una mirada, dos bocas, una atracción.  AQUÉL. Eso. Qué fácil  dormir a tu lado. Tan fácil.
Nuestras bocas que susurraron por la primera vez.
He parado el tiempo.  Tan simple, llegar e irse. De acuerdo. Da igual, qué más da si ya entiendo cómo caigo y caigo. Y sé que mi cabeza da vueltas y vueltas, silencio, gritos, silencio, gritos.
¿Ahora qué existe?   Quizás sólo el recuerdo.  Tuvo razón Persfone:  no todo  es para siempre.  Un sueño.  Todo un sueño. Siempre y siempre me duele, de una manera u otra siempre me duele
No quiero más. Para mí no es sólo una hora  vacía. En todas partes, ningún principio, ningún fin.

14 mayo 2009

Pasión

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Quiero vivir, tengo pasión por vivir.

De pequeña era todo fácil, de adolescente todo era una aventura más y ahora todo es una búsqueda constante con quien compartir “Sólo acepto pasiones”.

Hay días en los que cuesta sonreír, las horas no pasan si no que pesan, duelen y otros en los que no paras de reír y las horas vuelan.

Quiero vivir los montones de deseos acumulados en mi corazón, quiero vivir las ilusiones ahogadas sin miedo a fracasar y no sentir que mi alma se hubiese ido. Quiero sentir otro paso más en las horas de mi vida.

Quiero vivir y soñar contigo, soñar y olvidar la monotonía de un día gris, lento, aburrido.

Un día sin fin.

11 mayo 2009

Unos ojos

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ba3f493b93dd2000f966d201f37fdece7e4243cd_mUna tarde cualquiera. Después de acabar un trabajo con mis compañeros me escapé al bar como perseguida por un demonio, cansada y con ganas de tomar algo fresco, relajarme y olvidar los agobios. Atravesé los pasillos intentando no correr demasiado, respirado pausadamente pensando que me estaba ahogando. Abrí la puerta del bar y me encaminé a la única mesa que estaba vacía. Pedí al camarero una coca cola muy fría, que importa la garganta con el calor que tenía no sufriría demasiado. El sol entraba por esas claraboyas altas y pensé que lo mejor habría sido haber salido a la calle y dejar que la brisa de la tarde me despejase, pero nunca hago lo que realmente quiero, no sé por qué. A veces todo se reduce a querer la pena, a desear el fin de la paz que me turba.

Relajada y más tranquila empecé a mirar a la gente que estaba en las otras mesas. A mi izquierda estaba un tía que conocía de vista de un curso inferior, escribía en unos apuntes mientras otra le iba dictando cosas. Mas lejos estaba un tío solo, no me sonaba de nada, leyendo un libro ensimismado mientras bebía una cerveza, en ese momento levanto la vista para beber y entonces vi unos ojos no sé de que color, pero que brillaban, brillaban mucho como queriendo decir algo y nuestras miradas se cruzaron. Vi mi mirada reflejada en sus ojos, mi sonrisa tímida y sentí esa música de cosas perdidas, cosas que nunca empezaron, nunca acabaran y sé que me puse muy colorada por la vergüenza de que me hubiese pillado mirándolo.

Entonces me di cuenta que sus ojos eran verdes, de esos que quitan la respiración y azorada baje la cabeza mirando mi vaso incapaz de mantener esa mirada penetrante que parecía que me quería comer de un bocado. Y aunque él dejó caer todos sus modos de atracción para retenerme, la suerte siempre prefiere mantenerse en mi timidez y de que ninguno de los dos partíamos con ventaja.

Pasados unos segundos que me parecieron siglos ¡Con los segundos avanzando en la nada! Volví a mirarlo de soslayo intentando mirar a las tías que hablaban allí dando voces, gritando y apagando la música que sentía dentro.

Mis ojos me jugaron una mala pasada y volvieron a los ojos de él que seguía mirándome y bebiendo la cerveza que se la acabó toda de un trago. Pensé que tendría mucha sed y cerré los ojos, presa de un calor que venía de dentro sintiendo unas melodías tristes de violín gimiendo, una guitarra llorando, un piano pidiendo ayuda y volví a abrir los ojos.

Vi que estaba escribiendo una nota en un papel y sentí una mezcla de alivio y decepción comprobando que ya no me miraba. Se levanto y le pago la cuenta al camarero y reparé como salía por la puerta.

Yo también me levanté de la mesa, se hacía tarde y tenía muchas cosas poco importantes que hacer, últimamente lo importante no existe o no está.

Me acerqué al camarero y al ir a pagarle me dijo que estaba invitada y que además tenía algo para mi. Reconocí el papel, era el que había estado escribiendo el tío de la mesa de al lado en él ponía: “¿Nos tomamos juntos una cerveza?” y a continuación estaba escrito su teléfono.

Y estos cuentos nunca tienen un final quizás por miedo y porque no creo en una mirada, busco más cosas que un día encontré en el silencio y todo es raro, extraño.

8 mayo 2009

Borde

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Hoy me he regalado un libro, me he permitido el lujo y no me importa que el dinero no me llegue a final de mes y no pueda comer, el pan es barato y dicen que comiendo miga crecen las tetas ¿No? Aunque me importa una mierda tener más o menos tetas, estoy harta de que muchos tíos en vez de mirarte a los ojos o por lo menos a la cara las miren a ellas ¿Acaso son ellas las que hablan, son ellas las qué dicen algo? NO.  Me he hecho el regalito porque estoy de mal humor y discuto con todo el mundo. Si, estoy borde y ¿qué? Tampoco le importa a nadie.
El libro se llama “La piedra de la paciencia”, estuve en una librería perdiendo el tiempo como algunos dirían, perdiendo tiempo, tiempo importante para algunos de hacer otras cosas importantes según ellos ¿No cumplo siempre con los plazos? Si o si, así que ¡a callar! que con mi tiempo hago lo que quiero.
Compré ese libro porque me gustó lo que decía en la contraportada: “En la mitología persa, sangue sabur, «la piedra de la paciencia», es una piedra mágica a la que uno le cuenta sus desgracias, sus sufrimientos, sus miserias, para confiarle todo lo que no nos atrevemos a revelar a los demás. La piedra escucha, absorbe como una esponja todas las palabras, todos los secretos, hasta que un buen día explota. Y ese día, uno queda liberado”
Y pensé enseguida que a mi me gustaría tener esa piedra, a veces le cuento a alguien lo que me pasa y siento a veces me libero, pero sé que esa piedra, si por que es una piedra no explotará como es evidente, pero bueno esto no importa si fuese así sería magia y yo no creo en ella ¿Será por eso qué no explota?  A veces la piedra no está, pero tampoco pasa nada, o si está. Si, siempre está ahí. Eso lo sé aunque no tenga ratos muertos. Todos los argumentos me parecen ridículos, todas sus historias me parecen absurdas.  sólo  escupo palabras sin sentido  pero es que estoy tremendamente enfadada. Me dan ganas de gritar, gritar, gritar, gritar, gritar,  gritar y explotar, echar fuera toda la mierda que llevo dentro.
Y está rabieta parece más bien algo de mis reminiscencias de adolescencia, algo de la edad del pavo ¿No? Dicen que no la tuve, será que por eso la tengo ahora. Y si, soy feliz estando borde, siendo borde me realizo. Por qué ser la niña tonta con la sonrisa siempre en la boca, por que no enfadarme nunca y por qué sentirme mal si chillo cuando me despiertan a las 3 de la mañana.
Por qué tener que creerme todo lo que me dicen o por qué no decir que no quiero. Y ahora soy más feliz que antes, si. Y claro que podría ser más feliz todavía, pero prefiero quedarme con lo feliz que soy por lo que tengo y por estar borde o serlo y no lo feliz que dejo de ser por lo que me falta. Mi felicidad no depende de  nadie, yo sola me valgo para tener mis días bordes o gilipollas y los que influyen son otros, estos que están pero que era mejor que no estuviesen o los que me dicen que es lo que tengo que hacer y lo que tengo que dejar de hacer.

6 mayo 2009

Reflexiones con resaca

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Poco que decir, puesto que tiempo es precisamente ahora es lo que menos tengo.
Esto es lo que sucede cuando nuestro subconsciente nos disparan una ráfaga nuestro mayor miedo. Es un sueño. No. Una pesadilla.
Son días de final de curso, presentaciones, trabajos, insomnio, resúmenes, ensayos, pincho de tortilla a media mañana, mucho cansancio acumulado, acabar de leer muchos libros aburridos y todo mezclado con sueño, sueño, muchísimo  sueño.
Sin embargo en cada frase, cada escena, las emociones y sentimientos, palabras y frases, todo es completamente y totalmente real, existe, y te hace sentir cosas raras.  Y  me despierto como siempre, sin despertador aunque apenas haya dormido, llego pronto pero se me agolpan los trabajos, entro en clases y sigo con prisas, sueño, hambre.
Recuerdo la última noche del finde que fue resultado de mezclar alcoholes varios ¡niña, no mezcles qué es malo! Y las caras decían bastante porque estábamos todos tirados por los suelos cantando canciones de cuando en el cole nos llevaban de excursión.
Los miedos, las angustias se plasman delante de mis ojos, sólo es un sueño que no me puedo quitar de encima pero me gusta porque si despierto es una pesadilla y es tarde, puede que sea la madrugada y ni un alma se ve por la calle Prisa mucha prisa y hace frío buena noche para olvidarse el abrigo mientras la humedad penetra en mis huesos mientras de pronto veo que me adelanta un tío que solo lleva puestos los calzoncillos corriendo.

Y tengo tanto miedo que incluso me da miedo que el sueño se convierta en realidad y la gente no baila, juega a la wii y se apuestan la ropa hasta quedarse desnudos, otros se besan con pasión, no tienen problemas de que se les desencajen las mandíbulas mientras alguien se dedica a pintarse las botas con  tippex. Una noche respirando aire con temor que está agarrado con fuerza al corazón y no  deja tregua. Es un miedo tonto, estúpido ¿O no? Después junto al sueño acumulado, el frío, la humedad, el aburrimiento y el hambre o algo parecido, escribir esto me acosté a dormir un rato hasta despertar otra vez.

2 mayo 2009

ritmo

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Cuando me hacen daño pierdo libertad, algo dentro de mi no se si por timidez o por orgullo no me deja ser igual, todo cambia y dejo de ser yo, es como si me cortasen las alas. Creo que es  que sin darme cuenta algo dentro de mi se pone a la defensiva.
Llegue a casa,  lo primero que me dijeron es que tenía para esa noche un trabajo remunerado, un bolo como dicen algunos y todo consistía en ir a un sitio y estar con todos los sentidos puestos para después realizar un trabajo bien hecho, o mal hecho por que en la vida todo es subjetivo como mi libertad perdida ¿a qué no lo has notado? o quizás si. Por el trabajo me han pagado 50e, joe en este ordenador no sé poner los euros y no se lo pienso preguntar a nadie para que no me digan que soy una inútil, una torpe o que estoy empanada. Si, al final aunque no lo parezca tengo demasiado amor propio y después contaré una historia de cuando era pequeña pero ahora primero me pregunto qué haré con esos 50e, pienso qué si me darán para irme una semana a La Habana o mejor guardarlos en el fondo de un cajón y este verano poder ir a un pozo con ellos. La verdad es que no sé qué hacer por que si estoy abajo sé que no dan para nada y es que no sé porque cuando te enteras que me ha subido mucho vas y tiras de esa cuerda para que me estrelle en el suelo de forma estrepitosa. Pero de verdad, creo que no hace falta aunque tampoco entiendo nada pero si me doy cuenta o veo  una cosa.Creo que al final con ese dinero que no me da ni para esa máquina de fotos que no quiero me lo gastaré en alguna cena con mi amiga y los colegas.
Y cuando me hacen daño sale de dentro una coraza que no me deja hacer ni decir lo que quiero, siento rabia y me pregunto por qué no puede ser todo como antes y me doy cuenta  que aunque lo parezca no es pero yo lo intento. Recuerdo que de pequeña en el cole una profe me dijo algo que no me gusto, como que yo era un poco torpe. Era todo porque siempre he andado a mi bola y en clase me aburría mucho. La tía nos mando aprendernos una poesía  larga y nos dio varios días para ello, nos prometió dos premios para el primero que se la aprendiese; uno era un libro y el otro recitarla el día de la fiesta del cole en el escenario. Al día siguiente yo aparecí en clases con ella aprendida de memoria  sin un titubeo. Si, debía ser una niña repelente aunque no era de las que levantaba la mano porque nunca prestaba mucha atención a lo que decían y encima con coletas y rubia. Cuando la recité la profe se quedo sorprendida o eso me pareció, ninguno de mis compañeros se sabía más que los 5 versos primeros.  Me dio el libro, era usado y viejo pero la historia que contaba era bonita.   Cuando llego el momento de recitarla en el escenario sin decirme nada, sin disculpas la que salió allí fue la enchufada de la clase, la hija de la profesora de religión. Así que desde pequeña he aprendido a perder, a saber que la vida no es justa y que si quiero algo me lo tengo que currar aunque no me importe mucho el resultado.
Y la poesía es esta, la verdad es que es muy bonita y me encanta Federico García Lorca. Cuánto más habríamos disfrutado si no hubiese muerto por esas gentes intolerantes e intransigentes que creían tener la razón absoluta.


RITMO DE OTOÑO

Amargura dorada en el paisaje.
El corazón escucha.
En la tristeza húmeda el viento dijo:
Yo soy todo de estrellas derretidas,
sangre del infinito.
Con mi roce descubro los colores
de los fondos dormidos.
Voy herido de místicas miradas,
yo llevo los suspiros
en burbujas de sangre invisibles
hacia el sereno triunfo
del amor inmortal lleno de Noche.
Me conocen los niños,
y me cuajo en tristezas.
Sobre cuentos de reinas y castillos,
soy copa de luz. Soy incensario
de cantos desprendidos
que cayeron envueltos en azules
transparencias de ritmo.
En mi alma perdiéronse solemnes
carne y alma de Cristo,
y finjo la tristeza de la tarde
melancólico y frío.
El bosque innumerable.
Llevo las carabelas de los sueños
a lo desconocido.
Y tengo la amargura solitaria
de no saber mi fin ni mi destino.
Las palabras del viento eran suaves
con hondura de lirios.
Mi corazón durmiose en la tristeza
del crepúsculo.
Sobre la parda tierra de la estepa
los gusanos dijeron sus delirios.
Soportamos tristezas
al borde del camino.
Sabemos de las flores de los bosques,
del canto monocorde de los grillos,
de la lira sin cuerdas que pulsamos,
del oculto sendero que seguimos.
Nuestro ideal no llega a las estrellas,
es sereno, sencillo:
quisiéramos hacer miel, como abejas,
o tener dulce voz o fuerte grito,
o fácil caminar sobre las hierbas,
o senos donde mamen nuestros hijos.
Dichosos los que nacen mariposas
o tienen luz de luna en su vestido.
¡Dichosos los que cortan la rosa
y recogen el trigo!
¡Dichosos los que dudan de la muerte
teniendo Paraíso,
y el aire que recorre lo que quiere
seguro de infinito!
Dichosos los gloriosos y los fuertes,
los que jamás fueron compadecidos,
los que bendijo y sonrió triunfante
el hermano Francisco.
Pasamos mucha pena
cruzando los caminos.
Quisiéramos saber lo que nos hablan
los álamos del río.
Y en la muda tristeza de la tarde
respondioles el polvo del camino:
Dichosos, ¡oh gusanos!, que tenéis
justa conciencia de vosotros mismos,
y formas y pasiones,
y hogares encendidos.
Yo en el sol me disuelvo
siguiendo al peregrino,
y cuando pienso ya en la luz quedarme,
caigo al suelo dormido.
Los gusanos lloraron, y los árboles,
moviendo sus cabezas pensativos,
dijeron: El azul es imposible.
Creíamos alcanzarlo cuando niños,
y quisiéramos ser como las águilas
ahora que estamos por el rayo heridos.
De las águilas es todo el azul.
Y el águila a lo lejos:
¡No, no es mío!
Porque el azul lo tienen las estrellas
entre sus claros brillos.
Las estrellas: Tampoco lo tenemos:
está entre nosotras escondido.
Y la negra distancia: El azul
lo tiene la esperanza en su recinto.
Y la esperanza dice quedamente
desde el reino sombrío:
Vosotros me inventasteis corazones,
Y el corazón:
¡Dios mío!
El otoño ha dejado ya sin hojas
los álamos del río.
El agua ha adormecido en plata vieja
al polvo del camino.
Los gusanos se hunden soñolientos
en sus hogares fríos.
El águila se pierde en la montaña;
el viento dice: Soy eterno ritmo.
Se oyen las nanas a las cunas pobres,
y el llanto del rebaño en el aprisco.
La mojada tristeza del paisaje
enseña como un lirio
las arrugas severas que dejaron
los ojos pensadores de los siglos.
Y mientras que descansan las estrellas
sobre el azul dormido,
mi corazón ve su ideal lejano
y pregunta:
¡Dios mío!
Pero, Dios mío, ¿a quién?
¿Quién es Dios mío?
¿Por qué nuestra esperanza se adormece
y sentimos el fracaso lírico
y los ojos se cierran comprendiendo
todo el azul?
Sobre el paisaje viejo y el hogar humeante
quiero lanzar mi grito,
sollozando de mí como el gusano
deplora su destino.
Pidiendo lo del hombre, Amor inmenso
y azul como los álamos del río.
Azul de corazones y de fuerza,
el azul de mí mismo,
que me ponga en las manos la gran llave
que fuerce al infinito.
Sin terror y sin miedo ante la muerte,
escarchado de amor y de lirismo,
aunque me hiera el rayo como al árbol
y me quede sin hojas y sin grito.
Ahora tengo en la frente rosas blancas
y la copa rebosando vino.

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