Dardos procaces isotrópicos (autor anónimo) II

3 noviembre 2010

Noche (continuación)

Filed under: Uncategorized — chispa87 @ 21:03

En una explosión final de ira, superando por última vez  la pared que se estrellaba  en mil pedazos, pero siempre sin hacer ruido, en silencio absoluto  vi como   los escombros me cayeron encima,  dolor, veía como se me  desgarraba la carne. Quede tirada en el suelo.

Las lágrimas empañaban mis ojos. Calor. Una ligera sensación de abandono. El dolor no se detendría. Realmente te extrañaba.  Dejarte ir, no. Cerré los ojos.

Y sentí la nobleza de la vida, sentí un calor raro. Me estabas abrazando,  nos balanceábamos, sonreíamos.  Oí que me susurrabas al oído:

“Despierta”

“Despierta”

Rozaste mis labios suavemente con un beso. Oscuridad. Entonces me encontré en mi cama con los ojos húmedos un sabor dulce en los labios y vi que ese  día el muro entre nosotros en realidad se rompía

Hicimos el amor. Sí, vivimos felices oyendo el murmullo de las olas, sintiendo el aire que nos hacía bailar con los rayos del sol  que estaba en el aire, nos movíamos  con los brillos del rocío.

¿Cuánto tiempo estuvimos así? Todos los días al amanecer nos sentábamos a la orilla del mar abrazados hasta que el sol estaba muy alto y calentaba demasiado. Nos quedábamos extasiados mirado el espectáculo, esos juegos, los magníficos tonos de color azul turquesa, verde del mar y el azul del cielo a veces con nubes de algodón. Los rayos nos acariciaban la cara suavemente, deslizándose lentamente en nuestros cuerpos. Las estrellas que se morían nos sacudían con su dulce sangre en su último estallido de la vida, disolviéndose en el mantenimiento de caricias de todos los colores. Todo se mezclaba en una tonalidad púrpura. El éxtasis. Y todo lo que quedaba era el silencio,  la paz, una armonía serena.

26 julio 2010

Noche

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Fue una historia feliz o puede que no. Él y yo juntos. Todo este tiempo, todos estos años pasados en soledad entre las heladas paredes y la oscuridad apenas iluminada por tristes esperanzas. Las velas estuvieron a punto de apagarse dobladas por el terrible soplo de la suerte, el golpe del destino. Y   él volvió a mi lado. Sonrió y me cogió de la mano, sentí su calor que se unió al mío, se convirtió en una explosión dentro de mi corazón. Saboreé sus labios, puse mi cabeza en su pecho. Ese calor que ahora no puedo sentir.

Aquella noche nos quedamos en la playa hasta el alba, hasta que el sol nos acariciaba, nos decía todo lo que había pasado, nos contamos mil cosas, las lágrimas derramadas en el silencio de la noche cuando confiaba a la luna llena mis deseos dejándome ir por el desaliento. Estábamos muy lejos.

Me desperté en la arena de la playa oyendo las olas del mar, la luna brillaba y el cielo estaba estrellado, el viento frío me acariciaba el pelo ¿Era un sueño? Mire alrededor, confundida, asustada, temblaba de frío y me quede inmóvil esperando algo. Después lo vi en la distancia.

Una sonrisa se pinto  en su cara, vino hacia mí. Pero algo, algo…algo  impidió seguir el cruce de caminos entre él y yo, un obstáculo, un muro de cristal invisible nos separaba.

Asombrada mire al otro lado, me vino el desaliento y empecé a golpear la barrera. Golpear, golpear, golpear otra vez. Y lloré. Grité con todas mis fuerzas. No podía oír nada. Mire, y no veía. No lo oía. No me veía, no me oía. Cuando me quedé sin fuerzas  me hundí en el suelo con las uñas rascando el rumor etéreo, obstáculo sin sonido ¡No! me di vuelta y me fui.

Continuará

1 julio 2010

Eres un monstruo

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Estaba leyendo, sumergida como cada noche en historias ajenas cuando de repente he oído un ruido y se oscureció todo, me quedé en penumbra y encendí el móvil para ver que había pasado, entonces me di cuenta que la lámpara de mi mesilla se había caído al suelo, no sé cómo. Alumbré la alfombra, la bombilla se había roto  y había esparcido sus cristales por todos los sitios. Salté de la cama y puse un pie en el suelo, sentí como se me clavaba un afilado cristal en el pie, busqué a tientas mis zapatillas con la mano y me las puse. Oí otro ruido, pero esta vez no era en mi cuarto y encendí la luz del techo. Volví a oír otro ruido, no sabía de donde provenían.  Y pensé que aquello era extraño, estaba sola en casa, la lámpara se había caído sola y la bombilla había explotado.

Encendí la luz del pasillo y seguía oyendo ruidos raros. “Quizás algún pájaro se ha colado en el salón” pensé “Ella siempre se deja las puertas abiertas” y en ese momento volví a oír un ruido fuerte y seco y luego voces y un resplandor. Era la tele que se había encendido sola o eso creía porque estaba segura que la había dejado apagada. La apagué y me di la vuelta empezando a caminar el pasillo que lleva a mi cuarto cuando otra vez volví a oír  otro ruido seco y fuerte,  voces. Otra vez la tele se había encendido  “¡Qué extraño! Parece cosa de duendes” pensé, deseando llegar a mi cuarto y reanudar la lectura del libro que tanto me estaba gustando y volví a apagar la tele. Me quedé un rato mirándola  y las imágenes me parecían raras, como en 3D, pero la tele es muy antigua y me quede allí con la vista fija en ella “Esta bien” pensé “Déjame ver que pasa” le dije como si le hablase a alguien “Me estas poniendo nerviosa” Y en ese momento me di cuenta de que no tenía ni idea que era lo que hacía yo allí. Algunas cosas no eran para mi. Apagué otra vez la tele y cuando di dos pasos volví a oír los mismos ruidos. Irritada le di un golpe fuerte al interruptor . Me volví a mi cuarto y esta vez no paso nada. Caí otra vez en la lectura que se prolongo no sé cuanto tiempo antes de sentir que los párpados se me caían y entrar en mis sueños. Momentos o una hora, no sé cuanto tiempo después me desperté con frío oyendo a lo lejos truenos. Me levante para coger otra manta del armario  y entonces oí unas voces con sonido metálico que venían del salón. Me volví a levantar y sin darme cuenta me clave otro cristal en el pie, me di cuenta que había manchado todo de sangre, pero no importaba, me preocupaban más las voces que oía en el salón. Camine asustada y lentamente por el pasillo, no eran voces humanas, en ellas había algo raro. Al llegar allí y encender la luz me quede perpleja por lo que estaba viendo.

En el centro del salón había tres criaturas extrañas, estaban dibujando unos círculos en el suelo con algo parecido a una pintura fluorescente y dentro de ellos estaban encendidas unas velas que un día habíamos tomado prestadas de un garito. Y cantaban, cantaban algo extraño que no entendía mientras hacían algo parecido a un baile o  una mala coreografía.

El aspecto del salón de repente me pareció que había cambiado por completo, ya no era ese sitio acogedor y caliente que conocía, parecía que  un hechizo que le había dado un envoltura infernal. Traté de aferrarme a la poca lucidez que me quedaba para encontrar el modo de huir de allí. Pensaba y, al mismo tiempo, observaba a aquellas horribles criaturas, sus cabezas con unos pelos verdes en cresta, sus ojos fríos y sin vida como los de una serpiente, su piel escamosa sus caras blancas y su sonrisa trazada como con una hoja de cuchillo.   Autómatas  presos de un tipo de delirio colectivo repetían continuamente una especie de fórmula dando gritos dentro del círculo. Los seres continuaron bailando y recitando cada vez con más intensidad y velocidad las palabras del hechizo .

Seguí observando la escena sin entender nada “¿Me estoy volviendo loca?” pensaba. “Tal vez estoy soñando ¡Despierta! ¡Despierta!” me decía mientas me pellizcaba una mano con la otra y lágrimas  caían por mis mejillas. Eran tan densas las lágrimas, tenía la sensación de que los globos oculares se habían fundido en sus cuencas. Las sequé  con los dedos y los sentí pegajosos, me seguí pasando la mano por la cara y note como una herida, un corte se había abierto en  mi frente. Era algo raro, como si tuviese un borde grueso por abajo y otro más fino por arriba. Me dolía mucho y no sabía como me lo podía haber hecho. Parecía una boca abierta con mil dientes afilados y pequeños que querían atrapar algo. La puerta estaba abierta. Un borboteo desentonado y afónico  salía de ella “Ya estoy aquí. La transmigración ha ocurrido”  Las tres criaturas se postraron delante de mi. Sentí como una mano se movía deleitosamente, perezosamente por la superficie sedosa de mi pijama. Abrí los ojos y me levante del suelo donde había ido a caer sin saber cómo “¡Qué raro! ciertamente era raro el sueño que tenía esa noche” Recapitulando. Esas criaturas eran raras, se les fundían los ojos y en la frente tenían una boca abierta con dientes afilados como los de un tiburón. Quizás he leído mucho últimamente, pero que yo recuerde nada de ciencia ficción, ni de seres extraños, todo lo que leo cuenta vivencias de gente normal. Será que veo demasiadas películas y mi mente construye estas ridículas historias “¡Una boca en la frente!” A quien se le ocurre semejante majadería, como mucho podría soñar que pasaba como en la serie Héroes, personas que vuelan o tienen poderes como la telequinesia o la telepatía. Pero ese sueño, aún flotaba en mi subconsciente.

Decidí acercarme otra vez al salón para ver la luz del día y calmarme. Me levanté de la cama y me volví a clavar otro cristal en el pie pero mis pasos veloces se hicieron eco por toda a casa produciendo una repetición de sonidos rápidos. Estoy segura que sólo es un sueño tonto, murmuré para mi misma. Entré en el salón e inmediatamente vi un espectáculo inmundo, asqueroso, me vino una arcada que apenas pude reprimir. Un escenario macabro.

Las criaturas seguían allí,  dispuestas en circulo dándose las manos unas a otras, tocándose con los pies y con las manos como si intentasen dar forma de estrella. Su tórax estaba abierto y enseñaban las costillas y las entrañas.

Con el horror clavado en los ojos los cerré y me quede casi sin respiración, tratando de desechar de mi mente las imágenes que había visto y lo mas incomprensible era que los bichos esos sonreían, me miraron cuando aparecí allí y se rieron mostrando los dientes como si fueran victimas de un sacrificio voluntario y consciente. Abrí otra vez los ojos para comprobar que no tenía alucinaciones. Todo estaba manchado con una sangre espesa y pegajosa. Me dieron nuevas arcadas y tuve que salir corriendo al baño sabiendo que apenas podría controlar la siguiente. Metí la cabeza debajo de la ducha intentado con ello borrar la horrible realidad  que había visto en el salón.

“Joder ¿Qué pasa?” me preguntaba una y otra vez sin entender nada “Debo estar loca”

Y mirándome en el espejo vi esa herida que tenía en la frente y no sabía como me la había hecho, me pasé nerviosamente la mano por ella para comprobar que no tenía dientes. Me puse a llorar otra vez y de repente me di cuenta que las criaturas habían desaparecido y una duda se apoderó de  mi mente. Antes había algo aquí ¿Por qué había visto todo eso? Esas criaturas eran reales, no era un sueño.

” No, nunca he sido valiente! ” Y el espejo del salón en ese momento llamo mi atención y lo que veía allí reflejado no era mi reflejo, si no algo raro. O más bien alguien atrapado en su cuerpo siguiendo  a tientas su camino para intimidar. ¿pero a quién? Por qué? Mientras dos imágenes se superponían una encima de la otra

El extraño ser que se movía en ella era monstruoso, un sólo ojo apareció triunfante y vigilante en el centro de la frente, mientras su boca se parecía más a un oscuro abismo profundo y eterno.

26 junio 2010

A veces somos idiotas

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Hasta hace algún tiempo, no mucho quizás unos meses estuve alimentando a un monstruo dentro de mi y esto duro varios años.

Durante años estuve encandilada , sólo tenía una preocupación: gustarle, sorprenderlo, impresionarlo, convertirme en no sé qué para  estuviese orgulloso de mi.

A veces, no sé bien porque motivos o razones las personas no volvemos estúpidas, irracionales. Cuando nos apasionamos nos volvemos cretinos y me refiero sólo a ese tipo de pasión, no a la que siente un científico por ejemplo cuando investiga. Quiero decir con esto que todo lo sentimental es necio, ñoño. No se puede explicar con razones.

Ya se me ha olvidado cuantos años  o eso tampoco importa mucho. Y esta verificación del hecho no  es  hoy nada triste.  Esto me demuestra sólo que cuando me alejo de lo que me hacía daño,  de aquello que algún día pensé que quería se vuelve borroso o inexistente y que no fueron más que fantasías de niña tonta y caprichosa. No, ya no duele, ya no queda nada, ni siquiera rencor ni odio ¿Por qué iba a sentir esto? Sólo queda indiferencia, el más absoluto  desinterés y desafecto.  No, no hay ningún resentimiento porque este me llevaría a lo frívolo y a la infelicidad malgastando un tiempo que no merece  la pena.

Miro aquellos tiempos con una mirada fría, helada. Como los tiempos en que él lo hacía, me miraba así,  y yo no me daba cuenta porque estaba equivocada o ciega. Yo miraba el cielo, las estrellas y él no me miraba ni a los ojos. Me doy cuenta que es así, se acabo todo  y ya no lo puedo cambiar ¿Seré yo la que he cambiado? Tal vez si, y creo que mucho. Y es que no todas las personas somos iguales, unas somos más estúpidas que otras.

Así que se terminó y no voy a hacer ni un esfuerzo por cambiar nada. Para qué.  Se acabó del todo. No merece la pena ¿Qué siento ahora? No lo sé, ¿quizás asco o rabia? No, tampoco. Nada. Tenía ganas de escribir esto, escribirlo sintiéndolo de verdad. Hoy por fin lo siento. Y si, he cambiado. Me he convertido en algo más dura con una coraza interna mucho más difícil de romper ¿En qué me he convertido? ¿Será que me he vuelto un poco más loca? Me encanta sentir la emoción que me trasmiten las películas. Sentirme feliz, con la sonrisa permanente, seguir siendo hiperactiva y no ahogarme, respirar tranquila. Aunque sea como tu me llamas: Agonicawoman. Y no sé si quiero volverme estúpida otra vez o quizás ya lo soy o lo estoy.

22 junio 2010

Shiii, calla tonto!!!!!!!!!!

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Deja de susurrarme cosas al oído que me las creo

Cuando quiera un poco de silencio como la mejor canción que tocan  en la esquina, como una banda que se forma en el camino de mi pensamiento.  Me gusta hacer ruido aporreando el suelo, deslizando o patinando con las manos, dando saltos en la cama o andando de puntillas como una bailarina.

Cada sonido, cada camino es cubierto  de acontecimientos y  notas que diluyen la razón, la mejor forma de anular cualquier reflexión y poder sonreír. Tonos silenciados, silencios que no se escuchan. Ojos que no prestan atención a  miradas. Aislamiento que no permite preguntar ni ver más  allá de uno mismo.

Pero no, no me importa querida música, me di cuenta de que la intensidad del  tono y el sonido viene dada por la volumen de mi cabeza, escuchar, entender. Investigo  cualquier forma de pasar o deslizarme por el suelo. Pongo las piernas cruzadas piso con fuerza. Levanto una  pierna, después la otra y le pego una patada a algún pobre bicho que descubro en el suelo, siempre descalza. Puedo determinar el volumen de la audiencia y confiar en que  como  es casi tenue, casi imperceptible, apenas se puede oír, porque la fuerza de mi voluntad es mucho mayor que la frecuencia de las notas, no se puede involucrar la partitura,  no estoy en mi, do, re. Corte imperante que reproduce una y otra vez el retraimiento, ocioso de significados, significantes, expresiones y sentidos. No hay sonido, no hay canto  ni  composición. A veces no hay mejor sonido que este silencio que me puede hacer entender lo que esta fuera de tono. Y me doy golpes en la pared con mi cabeza una y otra vez, me choco con las puertas. Apago y enciendo luces. Silencio. Soy la dueña de los sonidos, melodías, sinfonías, operas y operetas. Me encanta el ruido de mi silla  cuando me muevo, un día acabaré en el suelo. No quiero vivir en silencio para no oír los ruidos de mi cabeza.

17 junio 2010

UN AGUJERO

Filed under: Uncategorized — chispa87 @ 21:03

Estaba estudiando en la mesa de mi cuarto cuando de repente empecé a oír ruidos extraños a mi espalda que no sabia de donde procedían. No eran ruidos humanos. Primero un ruido, después otro. Era como si alguien estuviese escarbando en la tierra. Como si  estuviese haciendo un agujero en la pared me pareció al escucharlo por segunda vez.

No eran torrentes de viento lamentándose  que a veces entran por las rendijas de la ventana. Eran ruidos débiles que seguramente en el cuarto de al lado nadie los escuchaba.

Seguí estudiando, mirando con fijación mis apuntes e intentando no atender el sonido exterior.  Según estaba leyendo y queriendo  meterme todos aquellos datos en la cabeza volví a escuchar otro ruido, levante la vista y miré a ver de donde procedían.  Allí, en medio del corcho, en el hueco que había dejado aquel dibujo de una cara que un día había quitado con rabia entre lágrimas aplazadas vi un orificio. No sólo estaba taladrado el corcho, también un pequeño hueco en la pared color lila, era muy pequeño, poco más que  la punta de un boli, redondo y perfecto.

Como soy positiva pensé que no pasaba nada que sólo era el agujero dejado por la chincheta que había estado allí puesta y que seguramente la había clavado con furia.  Y total la casa está llena de agujeros y grietas, cada día aparece una nueva y seguramente   ya me había perdido en un montón de agujeros en otros tiempos pasados.

Me levanté de la silla y fui a la estanteria a buscar la plastilina esa con la que a veces hacemos muñecos y después grabamos para luego como unas frikis  intentamos darles vida  y que sólo nos queda una chapuza grande, pero disfrutamos que es lo que al final importa. Puse un pegote en la pared y otro en el corcho y me quedé más tranquila. Seguí estudiando.

Entre los sonidos de la música que tenía puesta había resonancias discordantes. O quizás era el ruido ese otra vez. Tonterías. Y cada vez los oía más fuerte, más alto. Volví a mirar y vi que la plastilina se había caido al suelo y el agujero era más grande, como la boquilla de un piti. Mi primer pensamiento fue que era en el piso de al lado. Ese piso que siempre está vacio o eso creo porque nunca jamás he visto ni entrar ni salir a nadie. ¿Serán fantasmas los que viven ahí? Pensé. Pero mira que soy tonta, ¿fantasmas? Imposible, no existen. Será que ha venido gente a vivir y no los he oido o quizás ladrones. Pero por qué este agujero, me espian. Me levante y recorrí el espacio que me separa de la puerta de la calle, la abrí y me acerqué a la puerta vecina. Toque el timbre pero no sonó, di unos cuantos golpes en la puerta casi haciéndome daño en los nudillos. Estuve un rato esperando y volví a golpear.  Estaba claro que no había nadie.

Entre en casa, en mi cuarto y volví a mirar aquel agujero, era raro y pasaba algo curioso, aparte de la plastilina no había ningún residuo más en el suelo. Y todavía más raro, era como si algo brillase dentro. Tonterías.  Así que ante la duda de que me estuviese de repente volviendo un poco más loca decidí observarlo más de cerca. Cogi la lámpara de mi mesa y con la luz encendida la disparé directamente sobre el agujero y descubrí más atributos que debido a su pequeño tamaño antes no había podido descubrir  y me di cuenta que todavía no se veía nada del otro lado, la superficie interior era poco natural, de un color gris oscuro a diferencia del blanco que esperaba que fuese por el yeso  y creí que el agujero seguía un angulo agudo hacia el interior parecido al sombrero de un payaso, lo que parecía sugerir que no se había originado de mi lado de la pared.

Nunca he tenido miedo, lo que no se puede tocar pienso que no existe, nunca me siento inquieta por los ruidos extraños, me acreciento con desden por la indulgencia emocional. Pero no sé cómo en esos momentos me sentía a disgusto. Me vesti rápidamente con lo primero que vi a mano y me fui al bar ese donde sabía que a esas horas se reunían algunos de mis amigos para ver algún partido de futbol.  Cuando llegue allí todavía parecía que estaban sobrios y después de asegurar que venía de casa de estudiar, que no había bebido nada, ni me había fumado ningún porro les conté lo que pasaba.

Se rieron y tuve que oir que se me iba la pinza. Pero después uno de ellos, creo que es al que menos le gusta el futbol se ofreció a acompañarme. Llegamos a casa y entró directamente en mi cuarto. Todavía había luz del día. Despues de una inspección ocular superficial me pregunto si por algún lado teniamos un alambre´Busqué el que usamos para desatascar las tuberías y sin miramientos lo empotró casi entero en el agujero, y era tan largo como dos metros.

Me propuso entonces volver a la casa vecina y ver que podía haber allí, derribar la puerta si era necesario

No creo que nos las arreglaremos para derribar la puerta sin alarmar a la mayoría de los vecinos. Le dije.

Entonces se asomo a la ventana y me dijo que podía escalar por el borde sobresaliente de la pared hasta la ventana y mirar que podía haber allí dentro.

Y asi lo hizo, se encaramó por el saliente y yo fui detrás de él. Avanzamos despacio y con mucho cuidado para no caernos y llegamos delante de la ventana. Nos quedamos sorprendidos, estupefactos de lo que allí vimos. Era la imagen en un esejo de mi cuarto. No entendiamos nada. Miramos entonces la pared del agujero y allí no había ninguna señal, ningún agujero, ningún hueco, ni siquiera un rasguño. No entendiamos nada asi que nos volvimos por donde habíamos venido.

En mi cuarto continuaba el agujero, cada vez más grande, del tamaño de una moneda de dos euros. No había residuo ninguno en el suelo. Misterio. Pero ya no había nada más que indagar o ver así que me pidió que le invitase a un chupito de whisky y yo me tome otro. Al final se fue a ver el futbol al bar de siempre y yo me quede sola otra vez proponiéndome no mirar más el agujero ni volver a pensar nunca más en él. Me puse a estudiar en serio y no sé si pasaron una hora o dos, quizás tres, no lo recuerdo. De pronto sentí un estruendo, mire y vi un gran agujero en la pared y sentí una fuerza extraña que me absorbía y tiraba de mi. Y otra vez estaba en mi cuarto, como siempre. Pero dicen o he oído por ahí no sé donde porque no he vuelto a salir que yo un día desaparecí sin dejar rastro.

12 junio 2010

Quiero que juguemos con los dedos cruzados

Desastre evitado. ¿Es la primavera?  Yo tenía la impresión de que era primavera ahora.

El sol está detrás de un muro gris de nubes grandes. Tengo que despertar. Escalofrío y medio dormida no es una buena mirada y yo no quiero asustar  otra vez.

Cuando me voy, de donde vengo ¿Por qué están mojados? Vamos, no es difícil de entender. Lloviendo. La lluvia es la lluvia. Entro allí  ¿Y después?  Luego, nada más. Sigo un camino. ¿Por qué chapoteo en el lodo? Por que me gusta. Me gustaría que hubiese calefacción,  estoy temblando. Tengo mucho frío. Y la lluvia, la lluvia me hace reír. Me río de todo, todo. Si tengo lágrimas en el bolsillo las tiro por una alcantarilla y me voy  a casa, será mejor que llorar, contigo me río. Pero déjame, déjame, déjame estar a tu lado. No quiero oír nada, sólo el golpe de la gota de agua al caer y no el flujo de sangre, la sangre en las venas. Sigo mi camino. Es una locura.  Pero prefiero ver el color del baile del agua de lluvia ¿Quién dijo que los colores se desvanecen cuando llueve? Amarillo y verde, azul, rojo y morado, negro se reúnen  con sus pequeñas destrezas y llenan el mundo de  felicidad y  belleza.  lo  exponen  como nunca lo hubieran hecho, y en algún lugar, detrás de las nubes, el sol . Pensé que la primavera era el antes del verano. Debo estar equivocada.

Los colores están en todas partes ahora,  llamando en   las ventanas. En el parque donde nos abrazamos y nos besamos. Es la razón del hundimiento del toldo o  una sombrilla. En casa, ellos son los que me escuchan, los colores atrevidos. El color del mundo. Tu color, mi color. Gracias  a la lluvia, que cuando toca mi cuerpo  siento  frío pero veo que pueden llegar al corazón.

Abre tus ojos y mira. Abre tu corazón y escúchame. Huele. Vívelo. Recuerda. Es un bonito día de lluvia. Al igual que una canción de piano, se podía escuchar todo el día el sonido de las gotas chocar contra el cristal, contra el suelo, en mi piel o en la tuya desnudos en la cama y abrazados. Y ¿por qué no hacerlo?  Me pongo mi impermeable  azul, zapatos, no me hace falta el paraguas. No, no ahora. Bailar bajo la lluvia . Siente mil  gotas de lluvia sobre mi cuerpo.  Encontrándote a mi lado y bailando conmigo. Sonreiré, seré la persona más feliz en la tierra. Danza. Tener ahora la alegría de las gotas de lluvia y desprendiendo pensamientos en mi mente y llenando de  sentimientos mi  corazón.

Y cuando la noche llega,  las estrellas diminutas comparten su brillo, dejándole bajó sobre un rayo de nueva luna y color la lluvia. Y luego la mañana viene.

Cualquiera que diga el sol trae la felicidad nunca ha bailado bajo la lluvia.

9 junio 2010

Mujer fatal

Filed under: Uncategorized — chispa87 @ 21:03
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Escribo por que tengo que asimilar que tengo las manos con alas, con sus dedos de oro, grandes, bonitas, fuertes. Me marcan los límites de mis alegrías y de mis penas. Pero ahora no soy yo, no, estoy escondida y me dan ganas de saltar, de gritar ¿por qué tengo que gritar? Si lo que realmente quiero es un baile de máscaras con miradas intensas, desnudarme, palabras fuertes cargadas de sentido, de doble sentido, sentido ardiente y después calmarme, sin ser vista.

Escalofríos interminables, un último aliento.  Brazos abiertos que me abracen y los dedos que se claven cada vez con más fuerza en mi carne. Besos que aspiren mi sangre, besos suaves y dulces o tremendamente apasionados. Solicitante de viajes sin fin, llegar rápido a la puerta , besándonos en el ascensor, besos que vuelan , que soplan.

Música de Muse, RHCP. Y tú lo más cerca posible de mis huesos. Mis manos no son rápidas, no son decididas, solo vuelan y la caída es rojo aterciopelada. Al grito de mi desmesurado deseo,  el poder que se apodera de mí y me llena en la que yo como una sedienta hace vibrar todas mis cuerdas, quemó toda mi pasión, mi  carne, desesperadamente.

.Así que tengo  que escribir y poner en desorden el proyecto  y sin embargo, tan verdadero, todo lo que siento y allí están mis batallas. Mi carne no renunciará porque tiene hambre. Mi cuerpo me guía y me escucha. No me libro de cualquier lucha contra mí misma, ni contra los molinos de viento. Voy a escuchar a mi rebeldía, mis deseos, mis impulsos, mis locuras.

No lucho en tus manos, las que me atraen con fuerza, las mismas que son tan dulces cuando te lo pido. Tengo que saber más, aprender insaciablemente para escuchar las palabras y sus temblores, hablar  y decirte  que tu mirada me penetra, me deja huellas hasta el infinito. Voy a escribir más, mi cuerpo te habla por los inescrutables caminos de un sueño.

Y vuelo lejos, muy lejos. Mis manos con dedos de oro. Vengo esta noche a contar una fantasía más, un ensueño salvaje como refleja Toy Garnett en El cartero siempre llama dos veces en la relación entre Frank Chambers (John Garfield) y Cora (Lana Turner) Si, mis dedos se convierten en garras de mujer fatal al final.

Mis brazos con garras que me llevan y me hace más empequeñecida. Me llevan a donde sé que me llevan. No sé cómo decirte lo que quiero y lo que soy porque me muevo hasta el infinito, la inmensidad de  diez dedos en el infinito de tus ojos .

4 junio 2010

Locuras

Filed under: Uncategorized — chispa87 @ 21:03
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Es algo extraordinario en el aire, algo que parece comprimir mi cuerpo con una pasmosa emoción, los latidos del corazón y la confusión. Dentro de mi ser, evolucionan las rebeldías y el malestar, haciendo que  a continuación me sumerja  en un sentimiento hermoso que  siento junto con el aumento de  la alegría.

Recorridos que existen en la compañía de la música,  me siento presa de un fuerte ritmo o una melodía dulce, escuchar las palabras que parecen provenir de un libro con buenas historias y reconocer en un texto que parece describir  un retazo de mi vida ..

Mi alma no está en crisis, parece que me vuelvo invisible a la gente pero no a ti, junto con las vibraciones del espíritu, disfrutar de momentos de inspiración y momentos en los que podría estar cerca de muchos de los deseos dejados de lado. .Música, algo que parece ser sobrenatural

Dejar ir, barrido y el espacio en compañía de nuestros pensamientos: ser y sobrevenir .

30 mayo 2010

Hierba en el …. felpudo, coño, chichi…… cuántos nombres para una sola cosa

Filed under: Uncategorized — chispa87 @ 21:03

 

¿Te acuerdas de Martín Hache? “Ya no soy un chico, esa es mi frase favorita de los dos últimos años, por lo menos una vez al día alguien me la dice. O sino que ya soy un hombre y algo tengo que hacer.
– Vos te lo tomas en joda pero es así” Y esto hay que leerlo con acento argentino ¿No?
Y la tierra gira, da vueltas y vueltas. Incluso las bolas o las pelotas. Sin embargo a diferencia del los hemisferios terrestres las o tus pelotas no son objeto de documentales de National Geographic
“No, es que no me queda claro que es eso de ser un hombre. Parece que quiere decir que se acabó la libertad y empezaron las obligaciones”
La época de exámenes  saca lo peor de mí y por eso lo cuento aquí, yo tampoco soy ya esa niña buena que era antes a pesar de las obligaciones.
No es como de costumbre, que por una broma fuera de lugar se convirtió en Michael Douglas en “Falling Down” o oir a Oasis cantar “The summer sun
It blows my mind
It’s falling down on all that I’ve ever known
Time to kiss the world goodbye
Falling down on all that I’ve ever known
Is all that I’ve ever known….”
Aquí estamos en niveles mucho peores.
Me siento a cantar “Oh Happy Day” pudiendo ser, la piimipampum nueva y sádica  en “Saw”  donde lo importante no es la música, ni lo  son los efectos especiales. Lo importante es el agobio y la tensión que produce que hacen que me haya perdido casi todo por poner mis rodillas delante de los ojos.
“Buscar razones para vivir es una buena razón para seguir viviendo, y si no las hay, hay que inventárselas”
Es una pasión incontrolable, que va de la mano con el hospital psiquiátrico.  Y entonces, por raro que parezca en estos días, joee suena esto como un anuncio de compresas, me gustan más incluso que antes los seres humanos.
Y nunca termino, ya sé Javi que estoy volviendo q escribir cosas enrevesadas y poco entendibles, perdona. No me sale otra cosa, sólo son tareas trasnochadas de sueños y amores, de cortes  para cortar hasta el colapso. Aprender de todo en cada despertar antes de que comience el baile y de decirle adiós a la luz ultravioleta y que si me enamoro no es como Romeo y Julieta que se trago el veneno y murió abrazada a él ¡pobre!
Sólo  es que pierdo el hilo de lo que digo y vuelvo al punto de no retorno viendo películas de Sofía Coppola. Así, siguiendo perdida o pretendiendo perderme porque sinceramente, es más fácil perder que fingir perder la realidad siempre en el mismo punto y creyendo que llego a conclusiones cuando en realidad me encuentro en el punto de partida. Un círculo maldito, esperando esos signos que no llegan a tiempo.
 Ni tampoco me enamoraré como como Ewan McGregor y Nicole Kidman en Moulin Rouge.  Poeta bohemio que enamora con sus versos y cortesana de destellos en la mirada que acaba muerta gracias a la tuberculosis ¡Toma una de destripa películas! ¿Pero quién ya no la ha visto?
No, así no. En absoluto.
Un día me perderé en terrenos baldíos donde aparcerá un asesino en serie que mata lugareños  como en Scream, nadie está a salvo de esas pesadillas y yo en mi ignorancia me río o me tapo los ojos con las escenas macabras sin que valgan las reglas de las películas de terror. No, no  soy idiota y pienso que hago confesiones como Drew Barrymore en Una mente peligrosa. Pero no, la película me dice que nadie va a venir a salvarme, no puedo escapar porque no sé donde está el asesino. No puedo gritar, nadie va a oírme y me sumergiré en una espiral fuera de control. Pero que se joda.
Y ahora ¿Qué haces? ¿Te limpias el culo con papel higiénico rosa para sentirte más estrella aún? Mejor ver This isn’t Love y escapar de la mafia. Sin amor, sólo capricho y una película bastante mala y detestable, amores que nunca podrán ser vividos O escuchas This Is Love de Georges Harrison
 “…..This is love, this is la la la-la love
This is love, this is la la la-la love….”
Y yo me río.

Javi, como ves no he puesto ni tetas ni nada, sólo hierba.

Esta foto no es mia, es de Natacha Gundermane

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