Una noche después de un gran desfase me fui a casa de un tío que no conocía de nada. Él estaba borracho y drogado supongo y yo también había bebido porque no recuerdo nada. Imagino que después de unas horas de desenfreno y lujuria me quede dormida por que me despertó la luz de la mañana, una luz calida de primavera.
Abrí poco a poco los ojos, me sentía deslumbrada, me dolía la cabeza, el alma también y los pies de haber usado unos zapatos estrechos de punta y tacón afilado.
Me levante y empecé a recorrer la casa, oía ruidos en algún sitio, intente adivinar de donde salían. Pase primero por una habitación donde todo estaba revuelto y el colchón estaba de pie queriendo irse de allí. Seguí oyendo los ruidos, ahora me pareció que los oía al fondo de un pasillo y al final llegue.
Era la cocina, no vi a nadie, en el medio había una mesa con un mantel de flores y servilletas de cuadros, una jarra de zumo fresco y al lado un paquete de aspirinas, unas galletas, una cesta con pan blando, mermelada, mantequilla y en el centro una cesta grande llena de manzanas, manzanas rojas, verdes, amarillas, todas ellas brillaban.
Y sin querer como tengo costumbre pregunte en voz alta: – ¿Pero que es esto?
Y una voz que gritaba y se oía baja me respondió no sé de dónde: – ¿No lo ves? es tu desayuno.
Y mire a un lado y a otro y no vi a nadie, había mirado por toda la casa y allí no había nadie. La puerta de la calle no había sonado ¿O es qué era muy silenciosa?
Otra vez oí la voz esta vez me pareció que salía de entre las frutas. Me frote los ojos y me di cuenta que no llevaba lentillas ni gafas puestas.
Y la voz me dijo: – Te he preparado el desayuno. Quería darte una sorpresa.
- Pero ¿Quién eres?, le pregunte.
- Soy un elfo, el elfo que vive entre la fruta. Me respondió.
Seguí mirando aquel cesto de manzanas al centro de la mesa preparada como si de desayuno principesco se tratase pero allí seguía sin ver a nadie.
De repente una mano se estiro delante de mi y me dio mis gafas, me las puse y entonces pude ver a un ser pequeñito y diminuto con un gorro rojo enfundado hasta los ojos que me miraban.
Pensé que todo era un sueño o un efecto colateral de la resaca. Vertí en un vaso zumo y lo bebí, eche café en una taza y tomé el cuchillo y abrí un pan para ponerle mermelada de albarcoque absorta en el silencio de mis pensamientos. La tranquilidad fue otra vez interrumpida por aquella voz que parecía que salía de una bocina.
- Come manzanas, come.
Ignoré aquella voz, pensando que me estaba desquiciando, cansada de las cosas absurdas que me estaban pasando y haciéndome la loca mordí la rebanada de pan a la que le había echado tanta mermelada que se me cayo toda por las comisuras de la boca y de la camiseta que llevaba puesta.
Y otra vez la voz: – Mira que son bonitas ¡come una! Incluso ni Blancanieves tuvo en sus manos una tan brillante.
Y un poco asustada balbuceando le pregunte: -¿Dónde está el tío con el que he estado esta noche?
Se río con una carcajada intensa y me respondió: – Soy yo ¿Es que no me reconoces?
- No, le respondí.
Entonces el me dijo: – No recuerdas que ayer te traje a casa volando.
- ¿Qué? No recuerdo nada o si, que estaba en un bar y se me acerco un tío. Pero vamos a ver ¿Quién eres tú?
-¡ Anda! esta! Pues quién voy a ser ¡David el Gnomo!
- Pero y qué haces que no estas en bosque. Le pregunté y ya no sé que me respondió, no importaba. Le sonreí a mi nuevo amigo que lo había confundid con un tío cualquiera y acepte la anomalía que estaba adueñándose de mi vida. El también me sonrío, me ofreció una manzana brillante, roja y después continuo su cuento con sus mano derecha enfundada en un guante blanco ofreciendo manzanas en las mañanas de resaca.
Este relato al azar se debe a un desafío literario con mi querido compañero Ludkubo, cuyo blog seguro que podéis visitar encantados Vida cúbica


A ver si tanta gente que dice ver enanitos después de las noches de fiesta va a acabar teniendo razón y el señor David está haciendo desayunos por el mundo como si fuera un Santa Claus del almuerzo.
Un muy interesante relato, tenemos que repetirlo.
comentario por ludkubo — 29 Mayo 2009 @ 21:03 |